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ECOLOGÍA
Y LUCHA DE CLASES
"De
todos modos, no nos sintamos demasiado satisfechos de nuestras victorias
humanas sobre la naturaleza. Se vengará de nosotros por cada una
de ellas. Aunque el resultado sea en primera instancia el esperado, en
segunda y en tercera instancia tienen efectos imprevistos completamente
distintos, que con demasiada frecuencia superan en importancia a aquellos
resultados iniciales. Los seres humanos que aniquilaron los bosques en
Mesopotámica, Grecia, Asia Menor y otras zonas para conseguir terreno
cultivable no podían ni soñar que con ello estaban sentando
las bases de la actual devastación de esos territorios"
Para abordar
la problemática ecológica podemos establecer dos vertientes
por las cuales se ve afectado el medio ambiente. Una vertiente sería
la productiva y otra seria la que tiene que ver con el consumo y la forma
de vida.
En un sistema capitalista los costes e ingresos privados son asumidos
por la empresa, pero también se generan costes sociales y en menor
medida ingresos sociales. La contaminación es el principal coste
social. Cuando una empresa papelera contamina el cauce de un río
genera unos costes que no asume en su cuenta de resultados, pero en cambio
y si se ven afectados los agricultores que no pueden utilizar esas aguas
para el riego, y por supuesto la vida en ese río.
Este ejemplo, que se reproduce a muchos niveles (desertización,
esquilmación y contaminación de los mares, etc.) afecta
a una sociedad y al propio medio ambiente sin consecuencias sobre quien
lo produce. La teoría económica capitalista considera esta
casuística como fallos del mercado.
A la forma de distribuir ingresos y gastos hay que sumar dos nuevos aspectos:
que el libre mercado a través de la competencia, va a expulsar
a aquellos productores que tengan escrúpulos y opten por sistemas
productivos más respetuosos con el medio ambiente y que propio
sistema prioriza el corto plazo.
Una primera conclusión que podemos extraer es que las empresas
por sí solas no van a considerar los métodos productivos
sostenibles y se hace imprescindible la acción estatal.
En este punto, cualquier acción proteccionista estatal es en gran
medida estéril si no se legisla a nivel internacional. Hoy las
empresas no tienen patria y se mueven por el mundo buscando ventajas competitivas
de cualquier factor productivo (menores costes salariales, ausencia de
legislación sobre medio ambiente, etc.) es lo mismo que el Mediterráneo
lo contaminen desde Francia o desde Turquía.
Después del fracaso de las cumbres de Kyoto y de Río donde
USA se negó a la Firma de ambos protocolos, y siendo éste
el país que más contamina, parece poco improbable que sea
la vía legislativa la que avance para reducir el deterioro del
planeta. Es de suponer que si el país más industrializado
no hace ninguna concesión, aquellos que intentan fomentar el desarrollo,
desde cotas muy bajas, no seguirán la disciplina que firmaron en
los anteriores protocolos.
Una nueva tendencia que parece imponerse, quizás rizando el rizo
del libre mercado, es crear una bolsa al uso de la bolsa de valores para
comerciar sobre cuotas de producción. Todos los países partirán
de unas cuotas de contaminación que podrán emplear o vender
al mejor postor. Esta solución en realidad no ofrece nada nuevo,
puesto que la contaminación total será la misma, y si por
un lado podrían recibir transferencias los países pobres,
es casi seguro que las posiciones dominantes en esos mercados harán
que lo precios fluctúen a su antojo. Los que parecen ganar son
las empresas que no tendrán que desplazarse y así ahorrar
con mejores infraestructuras.
Todo lo dicho anteriormente no presupone que una economía planificada
y democratizada desde su base sea garantía, por sí sola,
el respeto al medio ambiente, pero va introducir una visión más
allá que la de la cuenta de resultados y el corto plazo que presenta
el modo de producir de la economía capitalista.
Es necesario pensar en la fragilidad del equilibrio natural y que en si
mismo es un bien y no el punto de partida para la cadena de futuros bienes.
Desde un partido comunista es fundamental contemplar la naturaleza como
un bien necesario para la sociedad actual y futura.
La otra vertiente que se apuntaba al comienzo de este texto, se refiere
a la cultura como forma de vida y de consumo, siempre teniendo en cuenta
que una parte del planeta se ve avocado al único consumo que se
puede permitir, el de la subsistencia.
La cuestión ecológica afecta a todos pero los responsables
se localizan en el primer mundo, la sobreproducción tiene como
contrapartida la sociedad del consumo. Hoy el mercado no responde a necesidades
ya existentes sino que el propio mercado las crea. La publicidad empuja
a la sociedad a la cultura de usar y tirar, y un motor importante de esta
sociedad del consumo es la idea de: "quien más tiene y más
consume, más vale" idea que encaje en la sociedad competitiva
que propugna el capitalismo. Ante esto, el movimiento comunista y por
ende nuestro partido, debe trabajar por una cultura de la racionalidad
en el consumo, donde sin perder la identidad personal, el consumo no se
convierta factor de diferenciación artificial. Nuestra apuesta
debe optar por un consumo inspirado en las "TRES R: Reutilización,
reciclaje y respeto". El ser humano no debe ser la suma de un elemento
de producción y consumo, sino que debe de conjugar la eliminación
de la explotación del hombre por el hombre con la conciliación
con el medio.
Hoy, son
muchos los peligros que afectan a la vida de planeta
CRISIS ENERGÉTICA.
El consumo de consumo de combustibles de origen fósil es la primera
fuente de emisiones de CO2, y aunque se acerca el fin de las reservas
de petróleo, estados y grupos empresariales buscan como sustitutos
el gas natural y resucitar la fisión nuclear. No es muy halagüeño
el futuro, ya que el gas también se agotará y tendremos
el gran problema de los residuos radiactivos, añadido al gran riesgo
que entraña las centrales nucleares.
En nuestro país aunque se consiguió una moratoria nuclear,
los sucesivos gobiernos participan en proyectos de construcción
y desarrollo de centrales en suelo francés (aunque en la frontera)
y que suministra a los dos estados
POLÍTICAS
ALIMENTARIAS. Mientras que en los países más desarrollados,
el uso de semillas transgénicos y el abuso de sustancias químicas,
en una agricultura que genera mayores beneficios, pero la afectación
sobre plantas, insectos y personas esta aun por descubrir, peor no parece
que el resultado sea muy positivo.
En cuanto al sector ganadero, tenemos más pistas sobre los resultados
de la utilización de hormonas, antibióticos y piensos sobre
los animales. La crisis de las vacas locas fue la punta de un iceberg,
estas sustancias una vez introducidas en la cadena alimenticia no se eliminan
y son los propios seres humanos quienes pasan a tener en sus organismos
excesos de hormonas de crecimiento o antibióticos. De nuevo de
imponen los intereses económicos de los productores a los intereses
ecológicos o de la propia salud.
Sin embargo en los países menos recursos los problemas son otros.
Los aumentos demográficos provocan la deforestación a favor
de nuevas tierras para el cultivo. Las explotaciones son extensivas y
de baja productividad, también hay que unir la constante caída
de los precios que vuelve a presionar para conseguir más tierras
fértiles ya que es la única salida para la población.
LA DESTRUCCIÓN
DE LA BIODIVERSIDAD. La destrucción de la biodiversidad responde
a varias acciones del hombre: Contaminación, deforestación,
explotación sin escrúpulos de los recursos pesqueros. Vuelven
a ser motivos de rentabilidad económica los que destruyen la amazonía
(Empresas madereras, latifundios a manos de terratenientes, o pesca con
métodos devastadores)
Cada vez que se extingue una especie vegetal o animal empobrecemos el
planeta. Pero también estamos destruyendo posibles fuentes de medicamentos.
LAS POLÍTICAS
DEL AGUA. El agua es un bien imprescindible para la vida y con la particularidad
de que tiene poco valor de cambio y mucho valor de uso y eso es o era
así porque en muchos países el agua era un bien público
y de propiedad estatal y eran criterios políticos los que configuraban
los recursos hídricos. Pero se tiende a la privatización,
lo que provoca un aumento en los precios y la consiguiente exclusión
de la clase menos favorecida. El agua y su distribución afectará
a los niveles de pobreza y a la salud pública. Un ejemplo es el
acaecido en Perú, después de su la privatización
del agua el precio subió un 200% y las fuentes publicas se cerraron,
en pocos meses aparecieron brotes de cólera.
DESTRUCCION
DE LOS RECURSOS PESQUEROS. Hoy la esquilmación de los caladeros,
la pesca de arrastre o redes de deriva hacen que la gran despensa del
mundo pase por una lenta agonía. Ya no son suficientes las paradas
biológicas, porque el equilibrio marino se ha afectado y necesita
muchos años para recuperarse. La solución sostenible pasa
por la pesca en porcentaje menor que la tasa de recuperación de
dicha especie, combinado con la acuicultura y la piscicultura.
Como conclusión
podríamos decir que la solución pasa por un cambio en el
sistema de producción y de su forma de distribución, la
superación de la sociedad capitalista, y la puesta en práctica
de un socialismo consciente de las limitaciones naturales. Si el precio
que marca el mercado es el único factor a tener en cuenta en la
producción puede que el capitalismo este cavando la tumba de la
vida.
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