EN DEFENSA DE LA DEMOCRACIA
A propósito de la represión de las movilizaciones por la vivienda digna
El Partido Comunista de España repudia la incomprensible e histérica represión a la que de nuevo se someten las movilizaciones convocadas por la Asamblea contra la precariedad y por la vivienda digna, en esta ocasión en Madrid y con motivo de la acampada por el derecho a la vivienda que estaba previsto que se iniciara el domingo, 13 de mayo, frente al Museo del Prado.
Resulta inaudito y contradictorio, no ya con el sedicente buen talante del gobierno de Zapatero, sino con la misma democracia, que se organice un dispositivo policial de casi trescientos agentes y alrededor de un centenar de furgones policiales para impedir una acción de protesta pacífica que ni interrumpía la circulación de vehículos ni de personas ni vulneraba ningún derecho ciudadano.
Constituye un atentado contra la más elemental libertad cívica que las fuerzas antidisturbios se empleen a fondo en impedir que los ciudadanos puedan cambiar de acera, moverse por la calle o simplemente agruparse para charlar. Todo ello y más se ha hecho el 13 de mayo, llegándose al extremo tan grotesco como trágico de identificar policialmente a viandantes que nada tenían que ver con la protesta, incluidos turistas con niños. Por no hablar del agobiante cerco impuesto durante más de una hora a un grupo de manifestantes pacíficamente sentados sin molestar a nadie junto al Museo Reina Sofía después de ser desalojados de las inmediaciones del Prado, la requisa de tiendas de campaña, la arrogancia y una inflexibilidad que alcanzaba por momentos el paroxismo.
Mal puede explicarse una reacción tan injusta y delirante por parte de la delegada del gobierno en Madrid, que ya nada tiene que envidiarle a su tristemente célebre antecesor en el cargo del PP, por la intención de proteger el normal desarrollo de la campaña electoral. Es obvio que esta protesta en nada entorpece la campaña electoral. Pero es aun peor; lo que de verdad vicia la campaña de origen es que se impida que la ciudadanía se exprese libremente y haga visible ante los partidos políticos cuáles son sus verdaderas preocupaciones. Si las elecciones han de servir para que los ciudadanos participen en la organización política de la sociedad, y si esa participación no se limita a echar el voto en la urna, sino que se arma de forma esencial con la intervención ciudadana libre en los debates sociales, si así es –y nosotros estamos absolutamente convencidos de que así es como debería ser- la represión del 13 de mayo adquiere la significación de gravísimo atentado contra el derecho de participación política. Un atentado que además se perpetra frente a la reivindicación de un derecho constitucional como es el de la vivienda digna.
La izquierda de este país tiene que denunciar alto y claro este atentado. Y el PSOE debe empezar ya a reflexionar fríamente si con esta orientación represora no está quemando las últimas esperanzas que pudieron alumbrarse en parte considerable de la población, sobre todo la más joven, en las elecciones generales de 14 de marzo de 2004. No basta con prometer “talante”. Obras son amores y no buenas razones. O sea que hay que demostrarlo.
El PCE, en cualquier caso continuará defendiendo el derecho de todas y todos a protestar contra las injusticias, el derecho a expresarse libre y pacíficamente en la calle. El PCE continuará defendiendo, con tanto ahínco como siempre, la democracia hasta sus últimas consecuencias.
Secretaría Federal de Movimientos Sociales del PCE