Nadezhda Krupskaya
Extracto de Los días de octubre (de la parte III de las Memorias acerca de Lenin)
Actualizado (Sábado, 01 de Noviembre de 2008 14:05) Escrito por Nadezhda Krupskaya Sábado, 01 de Noviembre de 2008 14:02
http://www.marxists.org/espanol/krupskaya/1933/memorias/iii-2.htm
Escrito: En ruso, en 1933.
Versión al castellano: Ediciones en Lenguas Extranjeras, Moscu.
Digitalización: Partido Comunista Revolucionario de la Argentina, julio de 2004, tomando como fuente el libro, La insurreccion armada en Petrogrado, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Moscu, 1957.
Esta edicion: Marxists Internet Archive, 8 de marzo de 2008..
La toma del Poder en Octubre fue meditada y preparada minuciosamente por el partido del proletariado, por el Partido bolchevique. En el mes de julio empezó espontáneamente la insurrección11 Se refiere a la manifestación espontánea de medio millón de obreros y soldados de Petrogrado celebrada el 3-4 (16-17) de julio contra el Gobierno provisional que amenazaba transformarse en insurrección armada. La manifestación transcurría bajo la consigna “¡Todo el Poder a los Soviets!” Los bolcheviques, que consideraban prematuro todavía el momento de la insurrección encabezaron la manifestación y le dieron un carácter pacífico y organizado. Par orden del Gobierno provisional el 4 (17) de julio se abrió fuego contra la manifestación. Los periódicos bolcheviques Pravda, Soldátskaia Pravda y otros fueron suspendidos. Diose comienzo a las represiones en masa contra los bolcheviques y los soldados que participaron en la manifestación. El Partido bolchevique pasó a la clandestinidad y comenzó a prepararse para la insurrección armada.
Más el Partido consideraba esta insurrección prematura y conservó toda su serenidad de pensamiento. Había que mirar a la verdad a los ojos Las masas no estaban preparadas todavía para la revolución. El Comité Central decidió diferirla. Para los bolcheviques era muy difícil contener a los rebeldes, a aquellos que ardían en deseos de lanzarse al combate. Pero cumplieron con su deber, pues comprendían la enorme importancia que tenía la elección del momento propicio para la insurrección.
Pasó un par de meses y cambió la situación. Ilich, que se veía forzado a ocultarse en Finlandia, escribió una carta al Comité Central, al Comité del Partido de Petrogrado y al de Moscú entre el 12 y el 14 de septiembre: “Habiendo obtenido la mayoría de votos en los Soviets de Diputados Obreros y Soldados de las dos capitales, los bolcheviques pueden y deben tomar el Poder en sus manos”. Y más adelante demuestra por qué había que tomar el Poder precisamente entonces. Se preparaba la entrega de Petrogrado, con lo que disminuirían las probabilidades de victoria. Perfilábase una paz por separado de los imperialistas ingleses y alemanes. “Ofrecer precisamente ahora la paz a los pueblos significa vencer”,[1] escribía Ilich.
PREFACIO a la primera edición rusa de "Diez días que estremecieron al mundo" de John Reed
Actualizado (Sábado, 01 de Noviembre de 2008 14:04) Escrito por Nedezhda Krupskaya Sábado, 01 de Noviembre de 2008 13:55
http://www.marxists.org/espanol/krupskaya/1919/pref10dias.htm
Escrito: En ruso, en 1919.
Primera publicación: En 1919, en John Reed, Diez días que estremecieron al mundo, 1a edición rusa.
Versión al castellano: Carmelo Saavedra.
Digitalización: Carlos G.
Fuente: John Reed, Diez días que estremecieron al mundo, La Habana, Instituto Cubano del Libro, 1967.
DIEZ DÍAS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO es el título que John Reed ha dado a su asombrosa obra. Este libro describe, con una intensidad y un vigor extraordinarios, los primeros días de la Revolución de Octubre. No se trata de una simple enumeración de hechos, ni de una colección de documentos, sino de una serie de escenas vividas y a tal punto típicas, que no pueden por menos de evocar, en el espíritu de los que fueron testigos de la revolución, episodios análogos a los que ellos presenciaron. Todos estos cuadros, tomados directamente de la realidad, traducen de manera insuperable el sentimiento de las masas y permiten así captar el verdadero sentido de los diferentes actos de la gran revolución.
Se antoja extraño, a primera vista, que este libro lo haya escrito un extranjero, uri americano que ignora la lengua del país y sus costumbres. Al parecer, tendría que haber caído, a cada paso, en los errores más ridículos y omitido factores esenciales.
No suelen escribir así los extranjeros sobre la Rusia soviética. O no entienden los acontecimientos, o generalizan los hechos aislados, que no siempre son típicos. Verdad es que casi ninguno fue testigo personal de la revolución.
John Reed no fue un observador indiferente. Revolucionario apasionado, comunista, comprendía el sentido de los acontecimientos, el sentido de la gigantesca lucha. De ahí esa agudeza de visión, singla cual no habría podido escribir un libro semejante.
Tampoco los rusos hablan de otro modo de la Revolución de Octubre: o bien formulan un juicio general, o bien se limitan a describir los episodios de que fueron testigos. El libro de John Reed ofrece un cuadro de conjunto de la insurrección de las masas populares tal como realmente se produjo, y por ello tendrá una importancia muy particular para la juventud, para las generaciones futuras, para aquellos a cuyos ojos la Revolución de Octubre será ya historia. En su género, el libro de John Reed es una epopeya.
John Reed está inseparablemente unido a la revolución rusa. Amaba la Rusia soviética y se sentía cerca de ella. Abatido por el tifus reposa al pie de la muralla roja del Kremlin. Quien ha descrito los funerales de las víctimas de la revolución como lo hizo John Reed, merece tal honor.
N. KRUPSKAYA


