Francisco Fernández Buey

¿Es el decrecimiento una utopía realizable?

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Actualizado (Jueves, 01 de Enero de 1970 01:59) Escrito por Francisco Fernández Buey Miércoles, 29 de Octubre de 2008 12:30

Papeles de relaciones ecosociales y cambio global / Kaos en la Red
 
Los dos temas que más entusiasmo polémico suscitan entre los estudiantes en estos años, son el papel de los medios de comunicación en las democracias representativas y la idea de decrecimiento.
I

En los cursos que vengo impartiendo en la universidad sobre controversias ético-políticas en el mundo contemporáneo he tenido la oportunidad de comprobar que los dos temas que más entusiasmo polémico suscitan entre los estudiantes de humanidades y ciencias sociales, en estos últimos años, son el papel de los medios de comunicación en las democracias representativas y la idea de decrecimiento. Si lo primero es fácilmente explicable al tratarse de un tema que está en la calle, el entusiasmo por la controversia acerca del decrecimiento es en cierto modo una sorpresa, ya que el término decrecimiento es relativamente reciente y la literatura existente en nuestro país al respecto es todavía bastante limitada. Pero, por lo que he podido ver y escuchar, la idea de decrecimiento suscita tanta simpatía como escepticismo la posible aplicación práctica de la misma.
 La simpatía observada proviene, sin ninguna duda, del aumento de la conciencia m edioambiental entre los jóvenes, siempre por comparación con las generaciones inmediatamente anteriores. Y el escepticismo que provoca la puesta en práctica de la idea de decrecimiento viene, en cambio, de la desconfianza, también en aumento, que existe hoy en día respecto de los agentes políticos y sociales que tendrían que materializarla; en muchos casos este escepticismo se expresa a través de una sospecha más profunda, que se suele manifestar de la manera drástica, a saber: que, siendo una buena idea, esta del decrecimiento, choca con lo que algunos llaman naturaleza humana y otros condición humana históricamente configurada por la civilización europea moderna. De ahí brota una afirmación, que he escuchado muchas veces, según la cual el decrecimiento es una utopía en el sentido peyorativo de la palabra, una ilusión irrealizable.

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¿Dios en Barajas?

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Actualizado (Miércoles, 29 de Octubre de 2008 12:30) Escrito por Francisco Fernández Buey y José González Faus Miércoles, 29 de Octubre de 2008 12:28

11/09/2008


Firmamos este artículo un increyente y un creyente. Ambos estamos de acuerdo en que, tanto si Dios existe como si no, el mundo está en manos de los hombres. Hace ya siglos, el salmista intuía algo de esto rezando: "El cielo pertenece al Señor, la Tierra se la ha dado a los hombres" (Salmo 113). Ambos compartimos el aviso de la tradición teresiana: "Dios no tiene otras manos que las nuestras", aunque el creyente pueda añadir que nuestras manos no tienen más maña ni más fuerza que la de Dios.

Este punto de partida común planteará preguntas al creyente (¿cómo interviene Dios en la historia, si es que interviene?). Y plantea otras al no creyente: si ya no podemos echar la culpa a Dios ¿qué responsabilidad tenemos los hombres en atrocidades como el accidente de Spanair del pasado agosto? Dicho de manera brutal: ¿debemos renunciar a un progreso técnico que de vez en cuando se cobra esa cantidad de víctimas y de lágrimas? ¿Sería responsable conmoverse en el momento del desastre y olvidarlo luego sin sacar consecuencias?

Esta pregunta suscita enseguida infinidad de contrarréplicas fáciles: ¡cuántas lágrimas se han evitado gracias al progreso técnico! ¡Cuántos seres humanos pudieron salvar la vida gracias a una ambulancia médica, o llegaron a tiempo al entierro de un ser querido gracias a la aviación!

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