PCE/EPK Navarra

26/08/2010 at 8:22

La bola de cristal

in: General

la-bola-de-cristal1Javier Eusa

Afiliado al PCE/EPK y a IUN-NEB

eS verano, una vez más, y las vacaciones y el calor hacen que la vida transcurra más despacio, y hasta más fácil, según quiere hacer creer un viejo blues.

Es tiempo libre de urgencias inmediatas, de lecturas atrasadas, de reflexiones y balances. El otoño se aproxima también caliente, aunque se trate de otra temperatura, la social, permítaseme la metáfora.

Titulo este escrito con La bola de cristal, pensando en aquellas que al parecer utilizan los médium para contactar con los espíritus. La bola de cristal, con su efecto lente, produce una imagen de la realidad curvilínea y panorámica, aumentando el ángulo de perspectiva y deformando las líneas y la profundidad. El detalle se pierde a favor del conjunto. Y viendo las cosas en conjunto, puede observarse el entramado de fuerzas o tendencias, hablaré de espíritus. Espíritus de una época, como dice algún filósofo hegeliano (Zeitgeist).

Evidentemente, quiero hablar de tendencias e inercias que percibo, desde mi particular óptica, que no es la de un politólogo, sociólogo ni cualquier otro “…logo” sino la de un ciudadano con interés por la sociedad y lo que pasa a su alrededor, es decir, por la política.

 
Hay una gran tendencia a mirar al pasado. El espíritu del pasado doy en llamarle. Lo que es, debe seguir siendo, dicen los conservadores. O lo que no llegó a ser, debe conseguir serlo, dicen los revanchistas. Aquí en Navarra hay una nutrida representación de ambos. Los unos, por defender valores eternos, que muchas veces representan posiciones de ventaja, defensa de intereses espurios, que disfrazan de valores. Además, están aquellos que tienen miedo cerval a los cambios, y siempre apoyan a los de siempre, porque les da seguridad, siempre que les paguen un sueldo o una pensión. Y luego están los revanchistas, que creen que el presente y todavía más el futuro están para saldar afrentas del pasado, y prometen e idealizan fantásticos escenarios de tierras prometidas de libertad y prosperidad, ajenos a los cambios sociales, políticos y sobre todo económicos habidos en los últimos 500 años. El 2012 será un año señalado para ambos, seguidores del espíritu del pasado.

También está la tendencia contraria, mirar el futuro. El espíritu del futuro. Aquí entran también dos grupos. Unos, con una larga trayectoria política, o bien recién incorporados a la escena y con ganas de triunfar, que mutatis mutandis, han abandonado por inservibles determinadas ideologías, mayormente aquellas sobre las que cayeron los cascotes del muro de Berlín. Son gentes que hacen de la necesidad virtud, y que presumen de haber enterrado lo inservible, a costa de asumir, de una u otra manera más o menos solapada, la ideología aparentemente triunfante tras la caída del susodicho muro. La ideología del mercado, capitalista, añado yo, con su corolario de mercantilización de todo lo humano, incluyendo la sexualidad. Ponen la libertad por encima de todo. Pero se trata de una libertad aparente, la de aquellas a las que no les queda otra cosa que vender que su cuerpo. Defienden el derecho a prostituirse porque han dejado de defender el derecho a no ser prostituidas. O bien rechazan hablar clara y concisamente de proyectos o alternativas políticas, prefiriendo sustituir la prosa concreta por la poesía vacua.

Hay otros grupos seguidores del espíritu del futuro, que también hacen borrón y cuenta nueva de lo acontecido durante el pasado siglo, con todas sus miserias e infamias, pero también sus enseñanzas y experiencias positivas. Son grupos antisistema, que impugnan los modos tradicionales de hacer política, como han sido principalmente los partidos políticos, y también los sindicatos. Piensan que el poder y el estado corrompen, que los partidos y sindicatos son meros apéndices del estado, y que se puede construir otra realidad desde abajo, desde la economía social. Quizá les deslumbra la sensación de estar pisando nieve inmaculada. La realidad es que en algunos lugares, como Argentina, las empresas bajo control obrero pasan del heroísmo al conservadurismo y apenas triunfan, si no se ven respaldadas por un sector público bajo inspiración socialista, como en Venezuela, que les ayude a sortear la crisis y les asegure unos medios de supervivencia y un funcionamiento en red como antídoto contra la penetración de la lógica empresarial. Otros, antes que Marx, ya intentaron algo parecido, transformar la sociedad desde abajo, y pasaron a la historia como socialistas utópicos.

Otra tendencia es la del espíritu del presente. Son los que están contentos, más o menos, con el actual estado de las cosas, y quieren perpetuarlo, aceptando los necesarios ajustes, recortes y sacrificios. Piensan que el bienestar que disfrutan volverá a recuperarse, y no se dan cuenta de que el ataque a las conquistas históricas de los trabajadores no ha hecho sino empezar, y que además se van a ir agudizando otras crisis, debidas al cambio climático, la escasez de agua y petróleo, las guerras imperialistas por las materias primas, y la putrefacción que acarreará en el sistema político, donde la democracia estará cada vez más devaluada, por la agudización de las crisis y las mentiras cada vez más infames que van a tener que urdir los aparatos de propaganda del sistema. A muchos de ellos no les importan tales sutilezas, pero de hecho algo probablemente les salpique.

También está la tendencia a vivir fuera del tiempo social. Es el espíritu atemporal. Son los que viven sin otra preocupación que la supervivencia. Son los excluidos, marginados, parados, empobrecidos, que no creen en la política ni en los políticos. Les da todo lo mismo, sólo quieren ir tirando, pagando facturas para no ser desahuciados, o llevarse algo a la boca, la suya y la de sus hijos.

Y para terminar, están los que asumen el pasado como raíz del presente y enseñanza para el futuro, son los que siguen el espíritu de la historia, entendida como la lucha de los desposeídos por resistir y defenderse de los ricos y poderosos que les usurpan sus medios de vida, les dominan, conquistan y masacran. La lucha que ha logrado revoluciones, y sigue inspirando procesos de transformación socialista. Unas revoluciones que han sido acosadas por los ricos y poderosos, acoso que les ha llevado a incurrir en errores, o en atrincheramientos, y que han logrado éxitos y fracasos. Un espíritu que aprende de sus errores, que pone en valor la democracia como puntal de la sociedad, y que constituye una esperanza para millones de desposeídos y luchadores por la dignidad humana y por la preservación de la vida en el planeta en todo el mundo. Somos pocos aquí, en esta nuestra tierra, pero espero que algún día seamos una mayoría imparable.

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