ASOCIACIÓN NACIONAL POR LA SALVACIÓN AGROPECUARIA

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GRAN TRIUNFO DE LA RESISTENCIA CIVIL AGROPECUARIA

 La más grande lucha que se haya librado en Colombia en defensa de la producción agropecuaria está concluyendo con un resonante éxito. Porque destapó la pavorosa crisis de cafeteros, paperos, arroceros, lecheros, algodoneros, paneleros y el resto del agro y porque probó el gran avance de la resistencia civil de campesinos, jornaleros, empresarios e indígenas, quienes protestaron unidos en torno a unos objetivos mínimos para la salvación del sector agropecuario y a una organización de envergadura nacional que los representa.

En actos de ejemplar valor civil y patriotismo, miles y miles de colombianos de 250 municipios, de 16 departamentos, se manifestaron en vías y plazas de la república y se pararon en 30 puntos de las carreteras de Colombia, exigiéndole al gobierno de Andrés Pastrana Arango la profunda revisión del modelo neoliberal que ha sumido al agro y al país en un desastre de proporciones incalculables.

El Paro Nacional Agropecuario se desarrolló cobijado por un gran respaldo nacional. Agremiaciones, personalidades, sindicatos, asambleas departamentales, concejos municipales, gobernadores, alcaldes, jerarcas de la iglesia y medios de comunicación, de una u otra manera, expresaron su simpatía o respaldo a la protesta.

Aislado como nunca quedó el gobierno de Andrés Pastrana, fiel continuador de las políticas de apertura, privatización y neoliberalismo dictadas desde hace una década por el gobierno norteamericano, a través del Fondo Monetario Internacional. De nada le valió al pastranismo su tentativa de confundir a los colombianos con medidas y afirmaciones que nunca pasaron de ser burdas cortinas de humo diseñadas para ocultar que sus políticas conducen a la definitiva destrucción del aparato agropecuario nacional.

Y los colombianos llegaron hasta la indignación ante la orden dada por la presidencia de la república -pasando por encima de gobernadores y alcaldes- de reprimir con toda brutalidad y saña a unos labriegos que protestaban a pecho descubierto e inermes, represión que produjo la muerte de los campesinos huilenses Victor Mauricio Carvajal y José Guzmán y decenas de contusos y presos.

Lo que sigue es propiciar la más grande unidad nacional que pueda concebirse en torno a la lucha por conseguir que el Estado les dé a agricultores y ganaderos las garantías que requieren para poder producir y prosperar. Que los neoliberales sepan que la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria no cejará en sus empeños y que los días en que podían actuar impunemente contra el interés nacional en el campo han terminado para siempre.  

Angel María Caballero Presidente                                                       

Jorge Enrique Robledo Castillo  Secretario

Ibagué, 5 de agosto de 2001.