Bernardo Jaramillo Ossa.

Excandidato presidencial por la Unión Patriótica

Diez años después, la solución política negociada al conflicto interno que sufre Colombia y por la que libró tenaz lucha en su corta vida, continúa vigente y al centro del debate nacional.

Diez años después de su desaparición física, flagelos como esa impunidad que nos avergüenza en el concierto internacional, continúa campeando con tanta frescura como la corrupción sin nombre que todo lo permea.

Diez años después del crimen cometido contra ese caldense maravilloso, la exclusión social y la negativa de los sectores dirigentes a la opción de una tercería política en Colombia, continúa causando estragos.

Al evocar la memoria del ex candidato presidencial por la Unión Patriótica, Bernardo Jaramillo Ossa, asesinado el 22 de marzo de 1990 en una de las salas de espera del aeropuerto internacional Eldorado de Bogotá, Luis Eduardo Garzón concluyó afirmando que la obra y pensamiento del líder inmolado conservan plena vigencia.

En opinión del presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, hombres como Bernardo Jaramillo o Carlos Pizarro simbolizan la intolerancia, pero también, y por paradójico que parezca, la alternativa. Representan el reto de enarbolar banderas diferentes a las que hasta ahora le han ofrecido al país, muchas de ellas con diversidad de envolturas.

Al recordar el tango predilecto de Bernardo, Volver volver, Luis Eduardo Garzón destacó la importancia de materializar en el Frente Social y Político la esperanza truncada de los colombianos.

Para volver a soñar.

Santafé de Bogotá, marzo 22 de 2000.