Andrea Sceresini
Primero la dictadura, después la guerra civil. Al final el advenimiento del fútbol millonario, la explosión de los grandes clubes, el consumismo de la movida y del lujo desenfrenado. Hoy, de ese viejo estadio no queda nada; sólo algunos recuerdos enmarcados en las fotos en blanco y negro. La estructura fue demolida, en 1948, por orden del Régimen. En su lugar están hoy los lugares de moda, las discotecas y las playas para los Vips. Una lenta invasión que ha borrado, en pocos decenios, gran parte de la antigua cara proletaria de Barcelona.Pepe Gutiérrez
De una manera u otra, la existencia de una profunda revolución social en la crisis española de los años treinta, y más concretamente entre las jornadas de julio de 1936 hasta mayo de 1937, ha sido ocultada, minimizada, cuando no abiertamente deformada. Durante los años más oscuros de la dictadura, cuando en el campo antifranquista, se pensaba que lo fundamental pasaba por reivindicar la legitimidad republicana, historiadores como Hugh Thomas, Grabiel Jackson, o Manuel Tuñón de Lara, entre otros, hacían pasar el meridiano de la guerra por el antifascismo, dentro del cual la revolución era un hecho sin relevancia. Este esquema tenía la virtud de oponer las democracias victoriosas en la II Guerra Mundial contra un régimen que también formó parte del Eje, por más que las secuelas de la guerra y la actuación de los “maquis” hicieron aconsejable limitar su intervención a la División Azul que, con el lema “Rusia es culpable”, sirvió bajo las órdenes del mando militar nazi.Caminamos de la mano por el supermercado
entre las filas de cereales y detergentes
Avanzamos de estante en estante
hasta llegar a los tarros de conserva
Examinamos el nuevo producto
anunciado por la televisión
Y de pronto nos miramos a los ojos
y nos sumimos el uno en el otro
y nos consumimos.
Oscar Hahn