El pueblo Palestino hoy día sufre las consecuencias de muchos años de usurpación por parte del Estado de Israel en sus territorios originarios. Le ha tocado vivir en carne propia la construcción y transformación de un Estado judío que, aunque minúsculo territorialmente hablado, se ha propuesto ser una potencia militar a gran escala en el oriente próximo. Para lograr esto Israel se ha convertido en una pieza clave del imperio norteamericano en está región, apoyando su batalla en contra el denominado eje del mal "el peligroso mundo árabe", que, según los gringos, no es otra cosa que un mundo de terroristas y fanáticos religiosos. 
Como puede confrontarse a lo largo de la historia de este conflicto, Israel siempre ha contado con el apoyo categórico de ingentes potencias como EE.UU. e Inglaterra. Desde la resolución de la ONU en el año de 1948- cuando se concede la creación del estado judío y se le entrega el 55% de la antigua Palestina, hecho que, a su vez, condujo a que los palestinos se conviertan en parias dentro de su propia tierra- hasta nuestros días, el tiempo ha estado regido por una "lógica" de acérrima defensa de ese estado Israelí, a todas luces, ilegal e ilegitimo. A diario se bombardea, se masacra y se reprime sin tregua al pueblo palestino, gestado, así, la destrucción de más de 400 aldeas y la expulsión de más de 700.000 refugiados. A diario el ensordecedor ruido anuncia fatídicamente el arribo de los buldózer, tanques y helicópteros artillados que aplastan y destruyen sus casas, edificios, carreteras, hospitales y escuelas, acabando indiscriminadamente con todo aquello que este revestido de algún dejo palestino. De estas incursiones de las fuerzas armadas israelíes han emanado sistemáticas y graves violaciones de las leyes internacionales que pueden considerarse, a simple vista, como crímenes de guerra.
Si bien los judíos nunca habían tenido un territorio propio, puesto que se hallaban repartidos en comunidades esparcidas en el mundo entero, siempre fue recurrente el anhelo de constituirse como un Estado ‘puro', aislado y absoluto. La comunidad internacional (ONU) ha tenido un papel preponderante en la realización de este afán judío. El fin de la segunda guerra mundial, contrario a lo que se creería, no trajo consigo la culminación del exterminio de los pueblos. Es más que un indicio que los remordimientos por los 6 millones de judíos asesinados durante el régimen nazi, son la raíz de la resolución de la ONU de la creación del estado judío en Palestina. Creyó, y siguen creyendo hasta el momento, que la división arbitraria del territorio palestino en 2 mitades repararía el daño causado por los nazis al pueblo judío. Tal decisión es aceptada por los judíos que veían en estas tierras la materialización de su ideal de un país propio. No ocurre lo mismo con los árabes que temen la venidera invasión de su identidad y territorio. Pero, tras de aquella búsqueda se esconden, como veremos, muchos más intereses que el de enmendar a un pueblo.
Esta decisión de crear un país que albergara a todos los judíos del mundo determinó el curso de la historia del pueblo palestino. Pero, cuan diferente hubiese sido el destino de pueblos como Argentina, Uganda, Libia o Egipto que se encontraban dentro de la lista de posibles opciones de los judíos para instituir su Estado. Pues es, precisamente, en este contexto, en la disputa por el territorio, donde se encuentra la génesis de la guerra que hoy conocemos. Una guerra que abandera la legitima expresión de resistencia del pueblo Palestino por mantener sus territorios en contra de la ambición y deseo de exterminio de los judíos, claramente abalado por los múltiples intereses económicos del gran imperio
Lo que ha sucedido desde esa fecha hasta la actualidad ha sido una seguidilla de guerras en las cuales el Estado de Israel, con el apoyo ya antes mencionado de los EE.UU., ha salido victorioso frente a todos los países del cercano oriente que han intentado oponerse a sus deseos de expansión y dominación sobre la región. Y, es por esto que los Palestinos inician desde entonces una defensa apenas comprensible de su territorio y en esa justa causa pierden el control del 78% del territorio de Palestina, ya que el estado sionista contaba con todos los recursos económicos (aportados por los miles de judíos disgregados por el mundo) y la protección de sus amos. Las tierras que la ONU otorgó a los árabes de Palestina se evaporaron, excepto la franja de Gaza, ya que Israel ocupa el resto de los territorios de la Palestina histórica. Del millón de árabes que había en Palestina para ese tiempo, más de la mitad se refugiaron en los países del entorno. Los que se quedaron en territorio ocupado por los israelíes se agruparon en campamentos donde no se daban las mínimas condiciones para vivir y, menos, la posibilidad de adquirir la nacionalidad israelí, así, se convirtieron en extranjeros en su propia tierra. Los únicos palestinos, más o menos protegidos, fueron los que quedaron en Cisjordania y Gaza.
La consolidación del Estado judío permitió, por un lado, la inmigración de judíos de todo el mundo hacia la nueva ‘patria' y, por otro, la creación de un Ejército profesional que, hoy por hoy, es uno de los principales promotores y distribuidores de la alta y sofisticada tecnología armamentista. Adoptando la creación de hardware y software militares de Estados Unidos, fundamentales para el desarrollo militar, los judíos se hicieron cargo de gran parte del comercio mundial de material para la guerra. De este modo, es claro el influjo guerrerista de la gran potencia sobre los judíos, intentando convertirlos en el principal ‘productor' de armas cuando en realidad son tan sólo un subcontratista del gran comercio de guerra que se ha desarrollado en EE.UU. y que provee al mercado militar del Tercer Mundo y medio oriente.
Pero aquí no acaban sus lúgubres ‘relaciones internacionales', las relaciones armamentistas de Israel son muchos más amplias y variadas. Ha desarrollando sistemas de misiles para Inglaterra, motores de avión para Holanda, ha comprado sofisticados submarinos a Alemania, es decir, Israel está colaborando con los grandes y estos mismos se encargan de protegerlo. Los comerciantes de armas se encuentran a sus anchas, como el pez en el agua, o mejor, como israelí en tierra prometida. Los países que gustosamente devorarían vivos a los norteamericanos tales como Uzbekistán, Kazajstán, siria, Irán, China, Indonesia, en donde los estadounidenses no pueden traficar armas a su libre antojo dadas las restricciones y penas que le impondría la comunidad internacional, se aprovisionan por medio del gran testaferro, Israel. La gran protección con la que cuenta le permite hacer lo que codicie con el gran beneficio de que nadie se lo impida.
Todo esto y mucho más es lo que no se le cuenta a la opinión pública internacional, quienes observan con el mismo silencio cómplice que la comunidad europea y los principales países industrializados del mundo. Israel ejerce un enorme control sobre Palestina, controla el agua, las fronteras, controla Jerusalén, controla su ejército y controla su libertad de movimiento. Hay tres millones y medio de palestinos en sus territorios y casi un millón en Israel, un millón que representa una amenaza para la mayoría judía. La única manera para conservar una mayoría judía es, pues, perpetuar este control sobre todo el país. Es decir, aprisionar a los palestinos, asentarlos en guetos y otorgarles no más que el estatus de Estado, un Estado que ha dependido y sigue dependiendo de la caridad internacional que es el eje y única fuente de su economía. Esta es la situación a la que los quiere conducir Israel.
Lo paradójico de todo este recuento es que la comunidad internacional no haga nada para evitarlo. Muchas razones pueden aducirse. Israel tiene mucha importancia por su industria armamentista. No tiene impedimentos éticos o morales que le impidan venderle armas al que las requiera o ir en contra de quienes habitan las mismas tierras. No existe un Congreso que regule su accionar y, de haberlo, nada cambiaría, pues no existe la menor preocupación por los derechos humanos. En síntesis el gobierno israelí puede hacer lo que quiera. Los gringos, también, disponen entonces de un muy sofisticado Estado perverso, con alta tecnología y experto militarmente que resulta extraordinariamente útil para sus fines económicos y los de Europa.
Son muchos los elementos de juicio que se exponen y de los que se concluye la necesaria transformación de la imagen de Israel como víctima, hoy ellos son los victimarios y se debe poner al descubierto la superpotencia regional que en realidad representa Israel y su lugar imprescindible en el andamiaje del Imperio Americano. Un lugar que ha posicionado su economía haciéndola tres veces superior a las de Egipto, Palestina, Siria y Líbano juntas. Como vemos no se trata del mismo pueblo pequeño y a punto del exterminio como se le conoció durante la segunda guerra mundial, ellos son hoy, por acción o por omisión, por rencor o por reacción, los nazis de nuestro tiempo. La situación del pueblo Palestino hoy se agudiza por las campañas de exterminio, empredidas por los judios, la unica salida que les queda para no morir de hambre y sed, es huir hacia la frontera con Egipto. Miles de Palestinos salen en exodo de sus tierras originarias porque ya no aguantan más las acciones terroristas del estado de Israel y su aliado incondicional EE.UU.
Unidos todos, digamos: !NO AL GENOCIDIO PALESTINO, SOLIDARIDAD EFECTIVA CON EL HEROICO PUEBLO DE PALESTINA, MUERTE AL SIONISMO!
Ni Un Paso Átras Liberación o Muerte
Ejercito de Liberación Nacional -ELN-
Frente de Guerra Central
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