Por: Fonseca
Ella es joven a pesar que su estirpe se halla fraguado en tiempos de otros tiempos.
En su vientre germina y florece el embrión del hombre nuevo, que será el artífice de la nueva sociedad y el nuevo mundo.
Su cuerpo se erigió en el sacrificio laboriosos de muchos mártires y la sumatoria de muchas manos, que con maestría y arte la fueron y la van robusteciendo y embelleciendo cotidianamente.
Ella es de gran altura como el valor de su palabra y de conciencia plena y cristalina como los arroyos que emanan el cerro de los Andes que la vio nacer.
Siempre cuando llega el alba, preñada de sus aromas exhaladas por las flores, se escucha el trinar de los Gorriones armonizando junto al coro del himno y consignas que ella agita enérgicamente, recordando el honor y el compromiso ineludible con el pueblo y los caídos.
Siempre lleva la mirada en alto, con elegancia de cara al sol, sin perder de vista el camino que conduce al horizonte del nuevo amanecer.
Así mismo lleva su cabello negro azabache, suelto al viento, emanando su perfume libertario y sus labios rojos como la sangre vertida con dignidad; Exalta el néctar dulce de la vida.
Ella entiende sus extensos brazos, cariñosamente a todos los de su clase, por los que lucha, cubriéndolo con un cálido abrazo permanente.
Su voz no calla, ni callara jamás, mientras haya injusticia, como tampoco depondrá las armas, que un día abrazo con orgullo para hacer valer y respetar sus ideas y los derechos de los pobres.
A ella, muchos la aman, como yo, otros no la quieren o la critican, muchas beses sin fundamentación, por que se basan en conjeturas ajenas, a esos que la critican, sin conocerla todavía, están invitado que la conozcan mejor y hagan un juicio sensato y acertado, que no le molesta, por que en principio, es autocritica y quien quita, que hasta de pronto te quites el velo y terminas siendo un enamorado mas, que, yo de ELLA.
Fonseca