Existen varios elementos comunes en la personalidad y formas de actuar de los dictadores y fascistas del mundo. Todos ellos imponen el “orden”, negando libertades colectivas e individuales para lograr la manipulación poblacional, social y del Estado en general. Un dictador se esfuerza al máximo por proyectar una imagen de padre ejemplar, mostrándose como la cabeza de una familia respetuosa de la moral, de las buenas costumbres y además cobijada por la fe divina; no importa que se tengan que consumir en sus fuegos y conflictos diarios, negándose a sí mismos para aparentar hipócritamente ante los demás lo que no son. Este afán y propósito de vivir de apariencias para sostener una “buena imagen” consume parte del tiempo y neuronas al dictador y autoritario AUV. Para lograrlo reprime las opciones y libertades de sus dos hijos y esposa, reproduciendo en su propia casa la represión y corrupción con la que oprime al pueblo Colombiano.
La tímida, callada y recatada señora Lina Moreno de Uribe, por ejemplo, a pesar de su interés por mantener un bajo perfil opinando poco, con fiereza saca las uñas para robar el dinero de la salud de los colombianos a través de la EPS Caprecom, propiedad de la familia Uribe Moreno y los paras que la controlan y se nutren del rentable y criminal negocio. Todo este favorecimiento económico evidentemente se da porque es la “primera dama” y porque tiene por esposo a quien fuera capaz de dar muerte a la salud pública con su terrorista ley 100 para beneficiar a su esposa y a algunos amigos suyos.
Uribe como “buen padre” reproduce en Tomás y Jerónimo la ambición al dinero fácil, sin importar que para lograrlo tengan que prenderle velas a Dios y al diablo o asociarse con los narcos y paras para lograr sus propósitos, tal cual lo hiciera en su momento el abuelo narcotraficante Alberto Uribe.
¿Qué decir de Tomás y Jerónimo? Hijos de tigre salen pintados. La verdad si salieron unos tigres para captar y hacerse al dinero fácil, rápido y sin ensuciarse las uñas, pues ¿quién dijo que en este país de pocas oportunidades puede uno volverse rico de la noche a la mañana vendiendo chaquiras, collares, ollas de barro entre otras artesanías? Mentira!! Claro que no!! Si fuera así los indígenas y artesanos que son expertos en estos oficios serían ricos desde sus orígenes. El caudal económico de los artesanos de palacio es producto del favorecimiento político, económico y ministerial por ser ellos los hijos del presidente, y no precisamente como se intenta hacer creer que sean ello unos tigres para los negocios.
Este afán de hacer dinero fácil enroló a los hijos del presidente con DMG, generando un gran escándalo que enfureció a papá Uribe. Como consecuencia en un ataque de ira y orgullo al sentir manchado el nombre de su familia, el dictador Uribe cayó en cuenta seis años después de que DMG era una lavandería de dólares untados de sangre y terror. Quizá si el señor Murcia no hubiera desafiado al patrón Uribe diciéndole “que se preocupara más por lo que hacían sus hijos” a lo mejor todavía tendría sus negocios abiertos y seguiría codeándose con él y la narcoburguesía colombiana.
Pero la cosa no para ahí, por cuenta de la ambición económica, el olfato narco que tienen y el acceso privilegiado a información exclusiva producto de la relación al interior de Palacio, esta vez se pasaron de listos y le generaron un escándalo más al ilegitimo Álvaro Uribe Vélez. Los hijos de Uribe se dieron las mañas para que, a través de un decreto y un plumazo, el señor Alcalde de Mosquera (Cundinamarca) cambiara la razón para la cual estaban destinadas algunas tierras de uso agrícola para ser destinadas al uso industrial, pues en dichos terrenos tenían la ambición de construir un proyecto de reciclaje de enormes proporciones que por estar en una zona franca les dejaría enormes dividendos, los hijos del presidente, Tomas y Jerónimo empezaron ganando, pues compraron el lote por 33 millones y por arte de magia unos meses después se les valorizo en 33 mil millones de pesos.
Pero eso no es todo, los niños Uribe, hippies vendedores de collares y manillas, pasaron a ser parte del grupo exclusivo de 25 colombianos que estarán al frente de la de la zona franca que se construirá en Mosquera. Obviamente, convertirse en grandes empresarios no es un logro que venga del sudor de su frente, sino del corrupto favorecimiento de papá presidente y del apoyo de padrinos como Andrés Uriel Gallego, actual ministro de transporte, quienes favorecen a sus cachorros para que no pierdan la pinta de emergentes narcoburgueses.
El fondo de todo este asunto no es otro que la reafirmación de cómo el autoritario AUV maneja el país, haciéndolo su finca y en su rol de capataz favoreciendo con privilegios económicos y políticos a los suyos. Es este incrementando en el tráfico de influencias una de de las corruptas formas de gobierno que cada día carcomen y estrangulan la lánguida economía y remedo de democracia colombiana.
Sin embargo, este asunto no genera un debate exclusivamente ético sino también jurídico, pues el tráfico de influencias en Colombia está tipificado como un delito. Aunque como ya es costumbre, nuevamente los crímenes de los dictadores se revestirán de teflón y sus efectos, resultados y verdades resbalarán; a pesar de estar untado nada se le pega a quien maneja la maquinaria politiquera, el pago de favores políticos y a los medios que limpian y sostienen su imagen.
Este es otro motivo más en la larga lista de razones que tiene el pueblo para seguir en la brega y en la lucha, para hacer realidad el poder del pueblo y para el pueblo e impedir que unos pocos privilegiados se roben lo que es de todos, para forjar garantías para un nuevo modelo de sociedad. Por tanto, ante la corrupción, el clientelismo y desigualdad, a luchar todos con moral y dignidad.
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