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CAMILO, MANUEL Y SANTOS, UNA TRILOGIA QUE TEJIO HISTORIA, COMPROMISO Y LEALTAD AL INTERIOR DEL PUEBLO Y EL EJERCITO DE LIBERACION NACIONAL

 

Fecha de Publicación:
Sábado 4 de Julio de 2009
Autor:
Alejo Cimarrón
 
 
 

“Vamos a andar
Con todas las banderas,
Trenzadas de manera que no haya soledad.” (Silvio. Rodríguez.)

 

Fue de esta manera  como Camilo Torres Restrepo entendió que la vida no tenía sentido si se quedaba contemplando a un Dios poco sensible, con morada en el cielo y entonces optó por ser devoto de un Dios  más terrenal, que sentía y estaba apegado a la realidad de los pobres de la Colombia de los años 60´s. Por aquella  realidad se atrevió a cambiar e hizo el llamado a la unidad popular, invitando  al pueblo y a sus organizaciones para que acudieran puntualmente a engendrar y amamantar  al reciente frente unido, estas ideas y práctica revolucionaria de Camilo conllevó  a que la intolerante iglesia clasista lo expulsara de su  seno.

Y es que con la participación del gremio estudiantil, sindical, popular y de la izquierda -con todas sus expresiones y matices-, se atrevieron  a conspirar contra el miedo y confrontar la corrupta y criminal burguesía partidista de la época,  que hacía dos décadas atrás ya estaba plegada al imperialismo Norte Americano, quien  a través de la CIA asesino al Líder liberal Jorge Eliecer Gaitán. El frente unido creció y se desarrollo, pero  su vida fue muy corta y no logró los deseos de sus creadores que veían en él el vehículo de las masas para transitar  hacia la revolución.

Ya en la guerrilla encontramos a un Camilo más maduro como dirigente, pedagogo, político, ideólogo y científico social, convencido de que las transformaciones estructurales del país debían pasar por el tamiz de la lucha armada revolucionaria y no por la vía electoral, decidido a asumir la lucha armada como la opción más eficaz de vida, cambio  y  revolución, camino que en los años 60 tomara junto al pueblo y sus hermanos de aquel naciente ejercito de liberación Nacional.

Su compromiso, sencillez, ganas de aprender y de aportar le permitieron aprender  de todos sus compañeros, realizando con ellos la actividad y trabajo más sencillo  hasta el más complejo, sin  chistar palabra, exigir privilegios o negarse a aprender lo que le resultaba desconocido teniendo en cuenta su extracción urbana. Su  firmeza, compromiso y amor al pueblo lo llevaron a aprender  del arte militar, portando  un fusil recuperado por el mismo para defender la vida y dignidad del pueblo. Actitud que lo llevaría a pedir participación en la emboscada contra el ejercito burgués, en la vereda patio cemento (San Vicente del Chucuri, Santander), aquel 15 de febrero de 1966, donde murió y nació para el conjunto del pueblo Colombiano y latinoamericano. Camilo  no sólo se  ha convertido en leyenda, sino en referente concreto, obligado y  comprometido que invita  a seguir  por las sendas de la revolución para instaurar  el reino del socialismo en los campos y ciudades de Colombia.

“Porque no unirnos
Y porque si ya se unieron,
El fusil y el evangelio
En las manos de Camilo.” (A.P)

Estas letras Indudablemente  pregonan el faro y la consecuencia con la que Camilo iluminó las sendas del camino de  Manuel Pérez  y las  de otros sacerdotes y revolucionarios del mundo,  quienes vieron en el fusil y el evangelio la forma de pregonar y construir el socialismo en estas mestizadas tierras.

Ya Manuel lo venía haciendo con los Afro inmigrantes en Francia, hasta que decidiera  junto a Domingo Laín y Giménez  Comín saltar a tierras latinas en busca del sueño libertario de Camilo, para unir sus manos en nuestro  Ejército de Liberación Nacional. La presencia de Manuel  marca un hito en la historia y vida de nuestra organización, pues la nutre con  la trascendencia del  Trabajo Político Organizativo, del trabajo de masas y de la  formación integral,  enfatizando   lo ideológico en un contexto  marcado por  la caída del muro de Berlín, frente al que sentenció su  trascendental mensaje “NECESITAMOS HOMBRES Y MUJERES PARA MOMENTOS DIFICILES”.  Tiempos que aprovechó para  lanzar la campaña ideológica  héroes de América, meses antes de su muerte el 14 de febrero/98 a causa de una hepatitis crónica que, lejos de impedirle  continuar en su empeño,   lo llevo a aprovechar el tiempo para aportar en lo que más pudo al ELN.
Hoy su memoria es la tenemos presente en el combate, en el trabajo político organizativo, trabajo de masas, y en la cotidianidad Elena, motivo por el cual mandos y militantes a todo nivel debemos asumir  el reto de no morir al viejo con su enseñanzas y legado histórico en las nuevas generaciones de Elenos  y Elenas.

 

¡EL SUEÑO SE HACE A MANO…Y SIN PERMISO!

Bajo este lema Pedro Cañas Serrano,  conocido cariñosamente por  nosotros como el viejo Santos, quien antes de ser miembro del COCE  por los años 70´s también asumió la lucha armada revolucionaria en las filas del Ejército de Liberación Nacional, como muchos otros estudiantes convencidos  de la Universidad Industrial de Santander, donde estudió ingeniería de sistemas.

En los años 80´s se internó y empezó a vivir la vida guerrillera, donde tiempo después asumió responsabilidades a diferente nivel, compartiendo y acompañando hasta su muerte al comandante Manuel. El viejo Santos, al igual que Camilo y Manuel, superó las dificultades y contradicciones a las que nos confronta la naturaleza, sobre todo para alguien de extracción urbana. Esto no lo limitó para nada porque Santos siempre se mantuvo activo en la organización a pesar de sus problemas de salud, sus dificultades para desplazarse  y una dolencia en las rodillas, que no le impidió  vivir la vida guerrillera en toda su intensidad y compromiso en medio de esta guerra desigual que enfrentamos contra el imperialismo Norteamericano. Años antes de su muerte a causa de un cáncer estomacal, el 11 de febrero/06, Santos  dedicó gran parte de su tiempo a elaborar cartillas y materiales de formación para los combatientes, premilitantes y militantes, como refuerzo al intenso trabajo ideológico para  “tiempos difíciles”  realizado por el viejo Manuel y otros compañeros.  

Tres hombres cuyo compromiso y valores debemos no sólo resaltar sino llevar a la práctica y reproducir con los demás, especialmente  con los cros nuevos, quienes darán a este justo, revolucionario y valido proyecto la continuidad y el color para que no se nos desdibuje o decolore.
Estos son algunos de los valores a resaltar.

  1. FIRMEZA. Los tres asumieron el compromiso Eleno hasta las últimas consecuencias, con el inclaudicable “NUPALOM”, sin renegar ni exigir nada a cambio; ellos son muestra de firmeza Elena, anclados al pueblo como las raíces de un roble fuerte.
  2. LEALTAD. Siempre obedecieron  a los principios, criterios y líneas  política- militar del ELN; respondiendo al compromiso de amar al pueblo, a la Organización y la revolución, sin claudica o traicionar.
  3. COMPROMISO. El tiempo de sus vidas fue para la Organización y la revolución, dejando a un segundo y otros planos a sus familias e hijos.
  4. DESEO DE SUPERACION. Nunca se conformaron con lo que sabían o hacían, todos los días aprovechaban el tiempo y aprendieron lo que no sabían para poder dar más y aportar al desarrollo de la Organización y el proceso revolucionario.
  5. TRABAJO. Actuaron como incansables hormiguitas, jamás tuvieron horas de oficina cuando se trataba de trabajar por los pobres y explotados de Colombia. Nunca convivieron con la pereza  y menos le hicieron eco a la pereza mental.
  6. HONESTIDAD Y TRANSPARENCIA. La ética revolucionaria de los tres siempre los llevó a transitar por los caminos del respeto, la sensibilidad y el ser correcto con los recursos del pueblo y la Organización.
  7. SER INSOBORNABLE. Nunca se prestaron para hacer cosas incorrectas o torcidas, jamás actuaron bajo el chantaje y el soborno, viniera de donde viniera.
  8. AMOR AL PUEBLO. El mismo que los condujo al ELN, a cumplirle al pueblo y a la revolución, por ver la liberación nacional y la construcción del socialismo para los excluidos y explotados de Colombia; propósitos que no pudieron concretar por que fueron arrebatados por la muerte; pero que  hoy se nos convierten  en reto y compromiso para todas las Elenas y Elenos que hacemos parte de esta gran familia y digna organización, trabajar duro y parejo para concretar junto al pueblo la revolución.

 

Asumamos con estatura el reto y gritemos ¡¡¡POR NUESTROS MUERTOS… JURAMOS VENCER!!!