Historias y batallas que se ganan frente a las cÁmaras de televisiÓn... pero, ¿quÉ hay detrÁs del telÓn?
Leonardo Gallego nació en 1.950 en Dobio (Valle del Cauca). En 1.980 fue nombrado Capitán. Realizó el curso de "operaciones especiales", en el centro de instrucción de la guardia civil, España, entre septiembre de 1.983 y junio de 1.984.
En 1.985 recibe el grado de Mayor. En 1.989, el 9 de marzo, Gallego Castrillón toma parte activa de un operativo que culmina con el asesinato de 9 integrantes de un comando del Ejército Popular de Liberación -EPL-. Dicho Comando realizó una recuperación Bancaria en la población de Tenjo (Cundinamarca), cerca de Bogotá. "La policía despliega un operativo de reacción. En el sitio "El cerro de la punta", los miembros del comando guerrillero son capturados con vida, torturados y ejecutados. Sus cadáveres son colgados con cuerdas a helicópteros de la policía, y exhibidos durante sobrevuelos en la sabana de Bogotá. Las 9 muertes fueron presentadas por la policía como el resultado de un enfrentamiento armado entre los guerrilleros y los uniformados. Sin embargo los cadáveres de los insurgentes presentaban señales de tortura y tatuajes de pólvora, poniendo de manifiesto que fueron ultimados a quemarropa. Oscar Fernando Tovar Chauta, guerrillero sobreviviente capturado, es torturado en Tenjo y luego en las instalaciones del F-2 en Bogotá"(1) . El oficial Leonardo Gallego Castrillón toma parte activa en el operativo y es uno de los torturadores del guerrillero Tovar Chauta. Sin embargo este oficial no fue objeto de ninguna investigación y por el contrario, un año después, en 1.986 recibe la medalla "General Santander".
En 1.990 es ascendido a Teniente coronel. En 1.991 recibe por Segunda vez la medalla "General Santander".
MisiÓn antinarcÓticos: ErradicaciÓn de campesinos
Gallego ingresa al programa de fumigaci ón y erradicación de cultivos en febrero de 1.994 donde permaneció como director de la policía antinarcóticos hasta junio de 1.999. Allí encarnó fielmente la política gringa de intensificar el programa de erradicación de cultivos, porque según él: "El objetivo principal de aumentar las fumigaciones era destruir la coca y recuperar el medio ambiente destruido por su siembra". La traducción correcta de estas palabras es guerra integral contra pequeños productores y complicidad absoluta con sus aliados -mercenarios- gringos.
Leonardo Gallego como director de la policía antinarcóticos, de la mano de la cúpula militar, fue uno de los responsables del tratamiento de guerra a las exigencias de los campesinos del sur del país en las llamadas "marchas cocaleras" de 1.996. Decenas de muertos, centenares de campesinos detenidos y heridos y la imposición de toques de queda, el cerco militar de ciudades como Florencia y Orito fueron el resultado de la represión violenta a grandes marchas y concentraciones tildadas de forma irresponsable por policía, militares y medios de comunicación como promovidas e influenciadas por la guerrilla. Dice Gallego: "Los protagonistas de las manifestaciones, en su inmensa mayoría, no son campesinos arraigados en la zona, sino una especie de mercenarios de los cultivos ilícitos, cuya única motivación es el dinero fácil y son los mismos que en el pasado cultivaron marihuana en la sierra nevada o amapola en el Huila".
Mientras Leonardo Gallego estuvo al frente de la policía antinarcóticos, los cultivos de los campesinos fueron ilegalmente fumigados con herbicidas granulares tipo Imazapyr, que es un herbicida con un amplio espectro y un fuerte impacto sobre el ecosistema. Los campesinos denunciaron esta situación ante el ministerio Colombiano del medio ambiente, mientras el "valiente Director antinarcóticos" se limitó a negarlo, reconociendo solo el uso de Glifosato en las fumigaciones. Sin embargo de forma secreta y en su carrera demencial por mostrarle resultados a los gringos, los antinarcóticos accedieron a las presiones para poner en marcha un programa de experimentación con un agente de control biológico, un hongo herbicida llamado Fusarium oxysporum. Este hongo también fue aplicado en Perú donde demostró que no distingue entre cultivos de coca y cultivos de pancoger, gran capacidad de mutaciones lo cual lo haría completamente resistente a cualquier tipo de control y una increíble capacidad de permanecer en estado de latencia por un tiempo aun no calculado. En resumidas cuentas aún no se ha calculado su real impacto sobre el ecosistema selvático ni sobre la vida de los campesinos que habitan estas zonas. Mientras todo esto sucede los cultivos de coca se han incrementado en todo el país alcanzando las 120.000 hectáreas demostrando que más allá de la salida militar prevalece la problemática social y económica.
MisiÓn de farÁndula: Gallego pone la cara y los gringos dan las Órdenes
Hay que aclarar que estas fumigaciones nunca han estado bajo la responsabilidad de ninguna institución en Colombia, mucho menos de la policía antinarcóticos o del oficial Leonardo Gallego que cumplió en este periodo el papel de subalterno de mercenarios gringos que como DynCorp (Contratista de Mercenarios) llegaron al país desde 1.994 para manejar las operaciones de fumigación de los cultivos ilícitos, "llegaron con sus propios aviones y pilotos, y la policía Colombiana tuvo que prestarles sus matrículas oficiales que fueron pintadas en sus aviones"(2) . Estos mercenarios de DynCorp, Eagle aviation services and technology (East Inc), Military Profesional Resources Inc. y tantos otros que nunca hemos escuchado, además de fumigar cultivos realizan espionaje para la CIA y el pentágono en Colombia y en Perú. Colaboran en Colombia con soldados Estadounidenses de Fort Bragg, Carolina del Norte, que llegan cada vez en mayor número a las bases de Larandia , Marandúa y Tres Esquinas. Allí conviven con efectivos del grupo séptimo de fuerzas Especiales Estadounidenses o Boinas Verdes, bajo el silencio cómplice de las Fuerzas Armadas y el gobierno Colombiano.
Como premio a la sumisión y la obediencia el 18 de agosto de 1.999 el embajador Curtis Kamman condecoró al oficial Gallego con la "medalla al mérito" del servicio de guardacostas de EE.UU. Ésta se le impuso por "su excepcional desempeño en el programa de fumigación y erradicación de cultivos ilícitos, con lo cual se evitó la producción de centenares de toneladas de narcóticos y se obtuvo una reducción en el flujo de drogas desde Colombia, así como por su cooperación con el gobierno de Estados Unidos en actividades antinarcóticos".(3)
Como director de la policía antinarcóticos José Leonardo Gallego focalizó la solución del narcotráfico en la represión a los campesinos y en la erradicación de pequeños cultivos, pues según la doctrina gringa la producción de coca debe convertirse en el pretexto indiscutible para la intervención militar en Colombia, sin cuestionar las ganancias anuales de las multinacionales de fertilizantes, insecticidas, herbicidas, ácido sulfúrico y por supuesto la industria armamentista. En esta dirección vienen trabajando todos los generales de "la ofensiva del sur", consolidando a Colombia como base de operaciones terrestres, marítima y aéreas donde el mando está en manos de mercenarios Gringos (exmilitares) que la mayoría de las veces pilotean sus aeronaves bajo efectos de drogas alucinógenas. El 15 de agosto del 2.000 un mercenario de la Dyncorp, Michael Demmons, que se hallaba en la base militar de Larandia, se le fue la mano es su dosis personal y murió por una sobredosis de morfina y heroína. Días antes, el 12 de mayo fue hallado en el aeropuerto El Dorado de Bogotá, un paquete de Federal Express conteniendo botellas con un líquido parecido a aceite de motor el cual dio positivo para heroína e iba dirigido a la casa matriz de DynCorp en la base Patrick de la fuerza aérea de los EE.UU en Florida. En la sustancia se camuflaron 250 gramos de heroína. Pero estos y muchos otros secretos son desconocidos por el pueblo Colombiano y guardados sigilosamente en la mente cómplice de los "ilustres" generales Colombianos.
El 5 de agosto de 1.998 como director de la división antinarcóticos de Miraflores, Leonardo Gallego admite la derrota militar propinada por las FARC. Refiriéndose al tema dice: "el que no está muerto, está herido o fue secuestrado, aquí no queda nadie"(4) , sin embargo se apresura a negar de forma contundente que 12 agentes de la DEA se encontraran en esta base. Lo cierto en cuestión es que ninguna autoridad Colombiana, llámese Aeronáutica, Aduana, Impuestos, Policía o Ejército sabe con exactitud cuántos mercenarios hay en Colombia, cuántos asesores militares Estadounidenses, cuántos agentes de la DEA, Qué legislación cumple, Quien los controla, mucho menos están autorizados para revisar las aeronaves de la DynCorp y demás compañías Gringas.
Ni perdÓn ni olvido: La masacre de Mapiripan
En octubre de 1.997, la Procuraduría delegada para los Derechos Humanos conceptuó investigar al entonces Coronel, José Leonardo Gallego Castrillón, con cédula de ciudadanía No. 16.341.195, Director Antinarcóticos de la policía Nacional, en relación con la masacre de Mapiripán (Guaviare), "ya que fue enterado Oportunamente de los hechos y no efectuó ninguna acción tendiente a proteger a la población". Los hechos ocurrieron entre el 15 y el 20 de julio de 1.997. "CUARENTA Y NUEVE campesinos y pobladores fueron torturados, desmembrados, eviscerados, degollados y arrojados al río Guaviare por un grupo cercano a 200 hombres que permanecieron en la localidad por cinco días sin ser repelidos y perseguidos por la fuerza pública Colombiana y Estadounidense acantonada en la zona". Los paramilitares llegaron al aeropuerto de San José del Guaviare, bajo inspección de militares y policía antinarcóticos, quienes "curiosamente" no hicieron registro de estos movimientos, tampoco fueron observados por un reten de la policía fluvial, al salir de San José del Guaviare, ni por el retén del Barrancón donde se encontraba personal de la Brigada Móvil No. 2 del ejército y un grupo de operaciones especiales del ejército de los Estados Unidos O Boinas Verdes.
Desde el 15 de julio el Batallón Joaquín París y la policía Antinarcóticos se enteraron de la presencia de los paramilitares, sin embargo solo para el día 21 de julio las tropas oficiales hicieron presencia en Mapiripán. Por estos hechos también fueron investigados el comandante de la VII brigada del ejército, General Jaime Humberto Uscategui Ramírez y el teniente coronel Hernán Orozco, cuyos casos fueron asignados a la justicia penal militar, quien como es obvio llevó el caso hasta el vencimiento del término otorgando libertad provisional el 18 de noviembre de 1.999. Pese a estas investigaciones Uscategui fue ascendido al rango de General de la República y al cargo de Comandante de la II división del ejército. Iguales méritos allanaron el camino de Gallego para su ascenso.
Suben como palmas y bajan como cocos
El 25 de octubre del 2000 es nombrado Brigadier General de la policía nacional, asumiendo como nuevo director del Grupo de Acción Unificada para la Libertad personal y Antiextorsión de la Policía -GAULA-
Leonardo Gallego en su afán de protagonismo y fundamentalmente tratando de mostrar resultados a los gringos comete varios errores de principiante. El resbalón mayor fue la pelea casada contra el exsecretario de gobierno de Uribe Vélez -en la gobernación de Antioquia-, el oscuro personaje Pedro Juan Moreno Villa y sus cercanos amigos los militares.
La familia Moreno ha sido propietaria de GMP (Gilberto Moreno Pelaéz) empresa importadora y comercializadora de productos químicos. Los gringos y particularmente la DEA saben que a través de esta empresa legal se están comercializando productos químicos como el permanganato de potasio, básico para el procesamiento de droga y que empresas clientes de GMP sirven como fachada para obtener tal producto destinado a laboratorios de fabricación de coca. Su tarea era obtener las pruebas de ello.
A finales de 1.997 a GMP se le retuvieron 3 embarques, con un total de 50 toneladas de Permanganato de Potasio. La DEA encarga a la policía antinarcóticos bajo el mando del entonces Coronel Leonardo Gallego, de recoger las pruebas para judicializar esta empresa.
Según informe de judicialización No. 0410 del 15 de marzo de 1.998, la policía antinarcóticos encontró irregularidades administrativas en el manejo de los precursores químicos, como venta a personas inexistentes jurídicas y naturales. La DEA hace presentar a GMP ante las cortes Estadounidenses, la fiscalía, la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE) y además hace anular todos sus certificados de carencia de informes por tráfico de estupefacientes. Sin embargo las pruebas presentadas por la Policía Antinarcóticos era una burda manipulación de documentos presentados por la misma empresa donde se omitía la identificación de los compradores y se alegaba su inexistencia. Total, para GMP fue demasiado sencillo salirse del embrollo y demostrar que sus ventas fueron realizadas a personas y empresas legales quedando la DEA queda con un palmo de narices y lo peor, teniendo que devolver los tres cargamentos retenidos.
Con este episodio Gallego le pisa la manguera a un poderoso sector empresarial Paisa que no está dispuesto a tolerar errores y por tanto da por culminada la carrera política y militar de Pedro Juan Moreno Villa (teniente de la reserva profesional del ejército). Rueda la cabeza de Gallego, pero no hasta el fondo, ya que Gallego es conocedor de secretos que implican a "civiles" y militares en la masacre de Mapiripán. Gracias a este poderoso nido de cacaos Paisas, Don Alvaro Uribe Vélez salió del pabellón de políticos "quemados" directamente para la casa de Nariño.
Pero el general Gallego no está dispuesto a renunciar a su papel de Galán ante las cámaras de televisión. En agosto del 2001 llega desde las más altas esferas a ocupar el cargo de comandante de la policía Metropolitana del Valle de Aburrá. La más mínima noticia que amerite declaraciones y entrevista es aprovechada por el general para dar cátedra de operaciones y doctrinas, librar fuertes batallas virtuales, endilgarse triunfos propios de otros, deliberar, emitir juicios, pasando por la galleta el respeto mínimo a las normas Constitucionales. Medellín y el área metropolitana son el nuevo albergue para sus fechorías.. hasta que los cacaos decidan lo contrario...
NI UN PASO ATRÁS, LIBERACIÓN O MUERTE |