Presentamos a nuestros lectores la actualización del prontuario del director de la Policía Nacional, Jorge Daniel Castro, el cual ha estado involucrado a lo largo de su carrera con crímenes de lesa humanidad como desapariciones forzadas, escándalos por corrupción y secuestro...
CÓmo un hombre se convierte en terrorista
El Mayor General Castro Castro estudió en Pasto antes de ingresar a la Escuela de Oficiale s de la Policía General Santander. Es Administrador de Empresas de la Universidad Cooperativa de Colombia y adelantó un Diplomado de Alta Gerencia en la Universidad de los Andes. Realizó cursos de Altos Estudios de Policía y otro Integral de Defensa Nacional. En la Escuela Nacional de Policía General Santander, estudió un Diplomado en Academia Superior de Policía, Administración Pública y un curso de Derecho Administrativo. Ostenta la especialidad de Carabinero y Contraguerrillero. Inició su carrera en la Institución Policial como Comandante de Estación, en el Departamento de Policía de Bolívar, trabajó en Tolima, Quindío, Nariño, Magdalena y Risaralda. Fue comandante de la Policía del Amazonas, Caldas, Santander y las Metropolitanas de Medellín y Bogotá. Dirigió el Bloque de Búsqueda de Medellín. Ha desempeñado cargos como Inspector Delegado de la Institución Policial, Comandante del Cuerpo Especial Armado (CEA), Director Docente de la Policía Nacional, Director del Gaula en la capital del país y Jefe Operativo del Gaula a nivel nacional.
Ascensos y condecoraciones
A pesar de las múltiples denuncias que inclusive han sido difundidas por los medios masivos de comunicación, los ascensos y condecoraciones han sido una constante en la carrera policial de Castro Castro, hasta alcanzar el cargo más alto de la institución.
El 21 de diciembre de 1989, fue ascendido a Teniente Coronel. El 11 de junio de 1993, le fue conferida la condecoración "Cruz al Mérito Policial", por primera vez. El 21 de diciembre de 1994, fue ascendido a Coronel. El 26 de octubre 1995, recibió dos condecoraciones la "Cruz al Mérito Policial", por segunda vez, y la Orden de la "Estrella de la Policía" en grado de “Estrella Cívica Categoría Compañero”. El 6 de febrero de 2003, le fue otorgada por parte de la Administración Departamental del Putumayo, por segunda vez la Orden Civil del Putumayo "Francisco de Paula Santander" en la categoría de “Libertador”. En noviembre de 2003 fue ascendido a Mayor General.
Su estadía en los Estados Unidos
Entre el 1º de agosto de 1997 y 31 de agosto de 1998, fue enviado en comisión permanente diplomática al exterior, como Adjunto de Policía a la Embajada de Colombia ante el Gobierno de los Estados Unidos.
Desapariciones en el Valle de AburrÁ
En el año 2001 estuvo al frente de la jefatura de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá (MEVAL). En los nueve meses que permaneció el General Castro Castro al frente de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá se desarrollaron operaciones encubiertas ejecutadas por parte de esta institución en coordinación con las bandas al servicio del paramilitarismo, quienes hacen parte de la nómina de la policía metropolitana. Jorge Daniel Castro Castro es responsable directo de la desaparición de tres de nuestros militantes, Álvaro de Jesús Osorio Villada, Ana Isabel Giraldo y Jorge Iván Madrid, tomados como prisioneros de guerra, respectivamente, el 3 y 6 de febrero del año 2001. Estos hechos fueron denunciados ampliamente por nuestra organización ante medios de comunicaciones nacionales y extranjeros, los cuales de manera parcializada ayudaron a tender el manto de impunidad con su silencio frente a este delito.
Los compañeros nunca fueron reportados por parte de la policía como detenidos, de esta forma fueron recluidos en centros clandestinos donde fueron drogados, torturados, vilipendiados y seguramente asesinados, pues aún sus cuerpos se encuentran desaparecidos. La prueba reina de semejante delito es la presentación el 13 de febrero del mismo año, por parte de Jorge Daniel Castro, a través de la televisión, de un lote de armas, supuestamente incautados a un presunto grupo de terroristas, procedimiento en el cual, según él, no hubo capturas, pero que corresponden a una caleta y un bolso que tenían en su poder los compañeros desaparecidos. Además el día lunes 5 de febrero en la vereda La Verde del municipio de Itagüí, al mediodía y ante los ojos de la comunidad, unidades uniformadas del GAULA y la policía incautaron la caleta donde se hallaban las armas en poder de los compañeros. Sin embargo, por estos hechos nunca se abrió investigación contra Castro ni contra el entonces jefe del GAULA.
De otro lado, el 6 de octubre de 2000 fueron desaparecidos Ángel José Quintero Mesa y Claudia Patricia Monsalve Pulgarín, miembros activos de la Asociación de Detenidos Desaparecidos (Asfaddes) seccional Medellín. Intentando dar con el paradero de Ángel y Claudia, los investigadores del CTI establecieron que para el momento de la desaparición el teléfono de Asfaddes en Medellín estaba interceptado. En inspección a la Empresa de Teléfonos de Medellín, solicitaron la resolución y el oficio que ordenaba la interceptación de la línea de la mencionada ONG. Los documentos aparecían en papel membreteado de la Fiscalía y diligenciados y firmados. Es decir, en apariencia estaban en regla. Para que una línea telefónica pueda ser interceptada de manera legal, se requiere la autorización del fiscal de conocimiento y la aprobación de la Dirección Nacional de Fiscalías. Sin embargo, el fiscal del caso de los desaparecidos no encontró copia de las órdenes en los archivos de la Fiscalía, lo cual le extrañó, porque allí debe reposar una réplica de todas las autorizaciones. Entonces llamó al fiscal delegado ante el Gaula, cuyo nombre y firma aparecía en la orden de interceptación de Asfaddes. Sorprendido, éste dijo desconocer cualquier oficio para dicha organización, y al cotejar la letra y la firma que aparecían en el papel, quedó claro que el documento era falso.
A finales de noviembre de 2000, por decisión de un fiscal, hombres del CTI recogieron toda la documentación que sobre interceptaciones tenía la telefónica de Medellín, entre 1998 y 2000. Se detectaron 2020 interceptaciones telefónicas con órdenes falsas . La investigaciones han establecido que las órdenes falsas fueron elaboradas y enviadas desde la Policía Metropolitana de Medellín -comandada para la época de los hechos por el general Luis Alfredo Rodríguez Pérez-, la Escuela de Formación de Oficiales Carlos E. Restrepo y el Gaula de Medellín.
Por la investigación de las interceptaciones telefónicas, el intendente de la Policía Carlos Arturo Ceballos Gómez, quien trabajaba en la oficina de comunicaciones del Gaula en Medellín, había sido llamado a declarar en la Procuraduría General de la Nación. El uniformado fue asesinado el 4 de abril de 2001, por este crimen, la Fiscalía ordenó la captura del capitán de la Sijin Harvey Grijalba Suárez, quien para la época de las interceptaciones estaba vinculado al Gaula Urbano de la Policía Metropolitana.
Por su presunta responsabilidad en los delitos de concierto para delinquir, violación ilícita de comunicaciones y falsedad material de empleado oficial en documentos públicos y privados, el ente investigador llamó a indagatoria a los coroneles Mauricio Santoyo y Germán Eduardo Flórez Sánchez, ex comandantes del Gaula de la Policía en Medellín. También efectivos del CTI capturaron al capitán Nelson Baracaldo Caballero, a los sargentos segundos José Emiliano Piza Reyes y Arley de Jesús Durango y al agente Luis Carlos Álvarez Jiménez, todos miembros activos de la Policía.
Como Comandante de la Policía Metropolitana de Medellín, el General Jorge Daniel Castro Castro, respaldó totalmente a los miembros de la Policía involucrados en la interceptación de las líneas telefónicas y la desaparición de los miembros de Asfaddes: “pese a estas investigaciones, no puede desconocerse la labor que han realizado los sindicados en contra del secuestro… Estas personas se han distinguido por ser unos luchadores contra el secuestro, como les consta a todos los ciudadanos de Medellín. Han sido unos hombres que han entregado lo más valioso de su carrera profesional en aras del rescate y de evitar tanto secuestro y extorsión. Por eso es que nosotros esperaremos el desarrollo de la investigación y que ellos salgan bien librados de este problema” .
Un corrupto combatiendo la corrupción
Tras el nombramiento como de Castro Castro como Director General de la Policía Nacional los medios de comunicación señalaban que “empezó por atacar fuertemente la corrupción interna”. Pero cómo puede un corrupto combatir la corrupción?.
Cuando Castro Castro fue nombrado Comandante del Departamento de Policía Santander, según investigaciones sobre corrupción en la Policía, existe un recibo de un trasteo familiar de Medellín a Bucaramanga que costó 600 mil pesos y se pagó del fondo reservado de la Policía cuando el General Jorge Daniel Castro fue trasladado a la capital de Santander.
En el 2002, estuvo involucrado en el desvío de dineros, cuando era Director de la Policía Metropolitana de Bogotá –Mebog-, de un convenio para la protección de la infraestructura de ECOPETROL para la compra de 1.186 anchetas. La Mebog destinó 30 patrulleros para cuidar las instalaciones de la estatal, y a cambio recibiría unos recursos de Ecopetrol. Así, entre el primero de diciembre de 2001 y el 30 de noviembre de 2002, la estatal petrolera giró a la Policía $601 millones. Ecopetrol, condicionó la firma del convenio a la utilización específica de los dineros en dos partidas: $504 millones para apoyar actividades logísticas de la Policía, y el resto en especie, para la alimentación de los uniformados asignados para vigilar la empresa. Para la compra de las 1.158 anchetas, cuyo valor ascendió a $81 millones, $46 millones salieron de los fondos especiales de Ecopetrol, destinados específicamente para logística y alimentación de los patrulleros. También se supo que la contratación de las anchetas fue a todas luces irregular, pues la persona con quien se contrató, Édgar Hernán Castillo, no adjuntó estados financieros, no acreditó experiencia, carta de obligaciones, entre otros aspectos normales de en este tipo de contrataciones.
Presupuestalmente se detectaron cambios en el manejo de los rubros y compras adicionales de 85 anchetas sin justificar. Igualmente, no se explica por qué se afectó el rubro de capacitación para adquirir anchetas. Sin embargo estas investigaciones no condujeron a resultado alguno.
El más reciente caso de corrupción apenas se está destapando, pues el 8 de junio de 2005, la institución al mando de Castro Castro se vio envuelta en un nuevo escándalo. El Ministro de Defensa, Jorge Alberto Uribe y el general Jaime Vera, Inspector de la Policía Nacional, confirmaron la pérdida de cerca de 35 mil cartuchos y 900 granadas del almacén de la Dirección de Servicios Especializados de la Policía, ubicado en San Fernando, en el occidente de Bogotá. Por el hecho están siendo investigados, como siempre, cinco policías de rangos bajos e intermedios, quienes eran los que manejaban los inventarios del almacén.
Las detenciones masivas
En noviembre de 2003 asumió la Dirección de la Policía Nacional, en este cargo ha emprendido una serie de detenciones masivas y arbitrarias, tratando de demostrar cifras y resultados de la institución aunque con ello castigue de forma indiscriminada a personas inocentes, como se ha visto en los operativos desarrollados. Esta cadena de arbitrariedades las desarrolla la Policía con el total respaldo de Alvaro Uribe Vélez, quien por encima de cualquier ética o debido proceso, exige resultados operacionales en cuanto a número de muertes y detenciones de sus contendores o de quienes pueda hacer pasar por tales, en supuestos procedimientos judiciales de rutina. Solo por citar algunos casos, está el municipio de Quipile (Cundinamarca) donde la policía detuvo a 150 personas por supuesta colaboración con el frente 42 de Las FARC. Y ni qué decir del arresto de 12 indígenas en Jambaló, otros cinco en Tacueyó y más de 200 órdenes de captura contra estas comunidades indígenas.
Secuestro internacional
El 13 de diciembre de 2004 se llevó a cabo el secuestro del miembro de la Comisión Internacional de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) Rodrigo Granda Escobar, alias Ricardo González. Según el gobierno venezolano Granda fue secuestrado en Caracas y trasladado por tierra hasta Cúcuta. Acto que constituye una violación a la soberanía de Venezuela y a la legislación internacional, en lo que algunos han considerado el resurgimiento de la Operación Cóndor puesta en práctica por las dictaduras del Cono Sur en la década de los setenta.
El 15 de diciembre, el General Jorge Daniel Castro, Comandante de la Policía Nacional, anunció la captura de Granda por sus hombres en una calle de Cúcuta el día anterior. Señalando que había sido detenido poco después de ingresar desde Venezuela.
El gobierno colombiano aseguró que Granda era requerido por la Interpol. Sin embargo, Granda no tenía ninguna orden ni solicitud para la Interpol en las fechas de su detención. El jefe de Estado venezolano reveló que “la INTERPOL de Colombia introdujo en el sistema internacional a Rodrigo Granda el domingo 9 de enero”, 25 días después de la detención.
El 9 de diciembre, 4 días antes del secuestro, en un sitio cercano a la residencia de Granda Escobar, en el estado de Aragua cerca de Maracay, fueron detenidos varios policías colombianos en compañía de tres oficiales del ejército de Venezuela, cuando realizaban presuntas actividades de espionaje. Los cuatro policías capturados fueron el Mayor Carlos Arturo Cruz Curtidor, el Teniente Harrison Gil Arce y los subintendentes Pedro Nel Roa Martín y Degli Magli Sibaja Rodríguez.
Investigaciones posteriores permitieron establecer que el Mayor Carlos Arturo Cruz Curtidor fue el responsable directo del secuestro de Granda Escobar. Cruz Curtidor y los otros tres policías, fueron dejados en libertad por las autoridades judiciales, después de que los militares que los capturaron recibieron una alta suma por afirmar, previo acuerdo con Cruz Curtidor, que ellos estaban en Venezuela detrás de un poderoso narcotraficante pedido en extradición por Estados Unidos y que su error consistió en no haber coordinado su gestión con los niveles institucionales correspondientes.
Efectivamente, por instrucciones del secretario privado de Alvaro Uribe Vélez, Bernardo Moreno Villegas, el mayor Cruz Curtidor, sí buscaba al reconocido narcotraficante Wílmer Varela, alias 'Jabón', pero no para capturarlo, sino para que le entregara 500 mil dólares, que se utilizarían en el plagio de Granda. Moreno Villegas y el narcotraficante Varela son estrechos amigos porque coinciden en negocios de exportación de droga hacia los Estados Unidos, junto con Gildardo Ceballos Zuluaga, otro poderoso narcotraficante que hizo aportes millonarios a la campaña de Uribe para la Presidencia, en pago de lo cual nombró a su hijo como cónsul en Boston y al propio Moreno como director de Findeter, inicialmente, y ahora como secretario privado de la Casa de Nariño, donde presta especiales apoyos a las redes del narcotráfico en el ingreso de los dólares fruto de la venta de droga y a través de los principales aeropuertos del vecino país.
El 12 de enero de 2005, la prensa venezolana informó que Cruz Curtidor se encontraba en Bogotá “con cuatro teléfonos celulares Avantel en sus manos para evitar ser localizado mediante triangulaciones, y a la espera de su encuentro con la Revista Cambio, que le ha prometido guardar su identidad, para contar los detalles del operativo en la Cafetería Razzeti de Caracas. Dice estar nervioso porque Uribe Vélez y Castro, el director de la Policía, han dado la orden de desaparecerlo, para después atribuirle el evento a las FARC”.
Este episodio del secuestro de Granda en Venezuela tuvo pendiendo de un hilo la cabeza del general Castro, pero nuevamente en el país de las maravillas, estos hechos van siendo sepultados por los mismos medios de comunicación, que se encargan de fabricar héroes y villanos, según libretos de la Casa Blanca y de la casa de Nariño. Pero también quedan estas investigaciones en la memoria histórica del pueblo, porque estamos convencidos que “TAMBIÉN CAERÁN”...
NI UN PASO ATRÁS, LIBERACIÓN O MUERTE |