La crisis financiera, petrolera, inmobiliaria e industrial que se presenta en los Estados Unidos y que por el carácter globalizador del capital se manifiesta con diversas intensidades en todo el mundo nos ha permitido ser espectadores de primera fila del principio del fin de un modelo económico basado en la especulación, en la usura, en la mentira, en los negociados en beneficio de las corporaciones multinacionales, en la utilización
de los medios de comunicación para lavar el cerebro de los pobladores, para crear nuevas necesidades de consumo y eliminar los valores ancestrales de nuestros pueblos. Un modelo que ha destruido el tejido social de la población, que destruyo las conquistas laborales de los trabajadores, que ha utilizado la fuerza de las armas para imponerse a sangre y fuego, en donde el desplazamiento, el destierro, la desaparición, el asesinato de los opositores ha sido la constante para establecer sus "bondades"...