Al darse a conocer, hace algún tiempo, las zonas elegidas por Enresa
(Empresa Nacional de Residuos Radiactivos) para instalar el futuro cementerio
nuclear de residuos de alta actividad, los pueblos afectados no tardaron
en mostrar su oposición.
Por este motivo surge, la Plataforma Anticementerio de Residuos Radiactivos.
Este movimiento ciudadano, que se opone totalmente a su instalación,
abarca la provincia de Córdoba, sur de Extremadura y sur de Castilla
la Mancha. Está respaldado por la totalidad de la población,
así como por las fuerzas políticas locales, provinciales
y por el gobierno autónomo andaluz (muestra de este apoyo es el
compromiso por parte de los representantes municipales y del propio Presidente
de la Junta de Andalucía a no autorizar la construcción de
su instalación ni a tramitar las licencias necesarias).
Las características de este cementerio y su larga vida, 250.000
años, ocasionarían daños irreparables a la salud y
a la estructura socio-económica de la población, así
como al entorno, conllevando sin lugar a dudas a su desaparición,
por mucho que esta instalación se viese respaldada económicamente.
La considerable distancia entre esta zona y las centrales nucleares, supone
un enorme riesgo añadido en lo que se refiere al traslado y transporte
de los residuos, no sólo para el área receptora, sino para
todo el territorio entre la central nuclear y el cementerio, más
si se tiene en cuenta que en España aún no contamos con un
plan de emergencias de catástrofes derivadas del transporte de residuos
radiactivos.
Además, los baremos utilizados para la ubicación de esta
instalación no tienen en cuenta la conservación del medio
y el patrimonio natural. En nuestra zona, la dehesa y el olivar como ecosistemas
suponen un claro equilibrio entre conservación y explotación
de la naturaleza, el hombre integrado perfectamente en el medio, manteniéndolo
inalterado desde hace cientos de años, lo que ha dado lugar a un
envidiable medio natural y a un prospero sector agrícola y ganadero.
Con estos argumentos, "la Plataforma" defiende no solo la no ubicación
del cementerio en esta zona ni en cualquier otra del territorio nacional,
sino también el cese de la producción de residuos radiactivos.
Esto solo sería posible si se produce un cambio en la política
energética, que suponga la potenciación de energías
renovables y el cierre progresivo de las centrales nucleares.
La línea de trabajo seguida ha sido: la información, suministrando
a la población la máxima posible sobre el tema, y la protección
del entorno. Para ello se han creado varios talleres de medio ambiente,
realizado publicaciones, exposiciones de fotografía y pintura, programas
de radio, plantación de 14.000 árboles autóctonos
(entre 43 pueblos de los que componen la plataforma), actividades al aire
libre, etc; y concentraciones como actos públicos de protesta, con
una asistencia de 10.000 personas, la celebrada en Belalcázar, de
15.000 la celebrada en Vva de Córdoba,
Consideramos que la movilización social es la única forma
de evitar la ubicación de esta instalación. La ponencia que
en el Senado estudió "la problemática de los residuos radiactivos",
al igual que la reciente ley francesa, tenderá a promover el "voluntariado
radiactivo" de forma que Enresa buscará "voluntarios" entre los
pueblos hoy seleccionados, siendo la oposición general la mejor
vacuna para este mal.
Plataforma Anticementerio Nuclear.