¡¡La construcción de un cementerio, en profundidad, de residuos de alta intensidad!!
En el Estado Español funcionan en la actualidad 9 reactores nucleares, con una potencia total de 7.329 Mwe y 194 instalaciones radiactivas y nucleares. La gestión de los residuos generados por estas instalaciones hasta la fecha y de los que generen en el futuro, corre a cargo de la empresa pública ENRESA (Empresa Nacional de Residuos Radiactivos).
Esta empresa se financia con el 1,2% del recibo de la electricidad, con lo que viene a percibir unos 25.000 millones de pesetas al año,sin contar los ingresos financieros.
Para ello se realizarán sondeos de forma sistemática. El objetivo es seleccionar 10 zonas preferentes de entre 6 y 10 km2 que serán estudiadas en la fase 4.
En esta fase 4 se realizarán sondeos profundos de forma sistemática. El objetivo final será la selección de 3 a 5 emplazamientos con una extensión de 3 a 6 km2, que serán candidatos a albergar el cementerio de residuos radiactivos definitivo.
Las áreas AFA conocidas son:
ANDALUCÍA:
Cabo
de Gata (Almería) [Rocas volcánicas].
ARAGÓN:
Los
Monegros [Arcillas y sales].
CASTILLA-LA MANCHA:
Villaluenga
y Esquivias (Toledo) [Probablemente
arcillas]. Hellín (Albacete) [Sales].
CASTILLA Y LEÓN:
Sayago-Lumbrales
(Zamora y Salamanca) [Granito].
Villasandino (Burgos).
CATALUÑA:
Cuenca
potásica catalana (Barcelona) [Sales].
EXTREMADURA:
Alburquerque,
Montánchez y Cabeza de Araya (Cáceres)
[Granito].
GALICIA: A
Gudiña (Orense), Fisterra (La Coruña) y Mondoñedo
(Lugo)
[Granito].
VARIAS CC.AA.:
Quintana
de la Serena, La Cardenchosa y Los Pedroches
(Badajoz y Córdoba) [Granito]. Diapiros de la zona vasco-cantábrica
(Burgos, Vitoria, Navarra) [Sales]. Anticlinales yesiferos de la Ribera
de Navarra (Navarra y La Rioja) [Sales]. Peña Izaga y Javier-Los
Pintanos (Navarra y Zaragoza, parece descartado) [Arcillas]
(Margas
de Pamplona). Barbastro-Balaguer (Lérida y Huesca) [Sales].
Muy pocas de las zonas AFA han sido descartadas para pasar al proyecto ZOA. Casi con toda seguridad Javier-Los Pintanos ha sido descartada y lo mismo se puede decir de Cabo de Gata. De todas formas, el proyecto ZOA se va a caracterizar por la realización de sondeos profundos sistemáticos, lo que permitiría hacer un seguimiento de las hipotéticas actividades futuras de ENRESA.

Alarmados por la posibilidad de albergar en su subsuelo los residuos de
alta radiactividad de las nueve centrales nucleares españolas -unas
siete mil toneladas, según las previsiones actuales-, las autoridades
locales intentan recabar información en el ministerio de Industria
y en Enresa, la empresa pública que gestiona en exclusiva los residuos
radiactivos de toda España y que financia sus actividades con el
1,2 por ciento del recibo eléctrico. Obtienen siempre la misma respuesta:
no hay candidatos y no los habrá hasta el año 2000, fecha
en la que Enresa propondrá al Gobierno entre dos y cinco nombres.
Hasta ahora, no se han hecho trabajos sobre el terreno y el estudio
teórico de la geología peninsular -todas las áreas
graníticas, salinas y arcillosas conocidas- incluye a miles de pueblos.
Entre otras razones, y según las fuentes citadas, se intenta con este sigilo evitar la oposición vecinal, archiconocida por estos técnicos, pero, también, que no se dispare el precio de los terrenos o su alquiler si Enresa decide instalar allí un laboratorio en profundidad, una instalación de caracterización o el cementerio definitivo (Almacenamiento Geológico Profundo -AGP- en la jerga atómica). Si los propietarios, además, decidieran no ceder la finca, los trámites de expropiación podrían retrasar el proceso varios años.
"Nosotros estamos convencidos -aventura Antonio Galán, alcalde de
Montánchez- de que, de una forma u otra, Enresa está lanzando
«globos sonda» con estos nombres para saber a dónde
puede ir y a dónde no, o a lo mejor es que quieren correr el rumor
en un sitio descartado de antemano mientras trabajan con todo secreto en
otro que sí les parece adecuado". Sostiene esta hipótesis
un dato llamativo: según el alcalde popular de esta localidad cacereña
-que no aparece en la última relación de "zonas ZOA", publicada
por Aedenat-, agentes identificados como miembros del Servicio de Información
de la Guardia Civil se presentaron en el Ayuntamiento pocos días
después de que Montánchez apareciese en la prensa como "área
AFA": "Nos preguntaron cómo había sentado la noticia en el
pueblo, si estaba inquieta la población y si había posibilidades
de disturbios ".
Según un documento de trabajo denominado "Fase AFA. Criterios de selección. Rangos establecidos" (una especie de norma que sirve para designar tanto a los candidatos en esta fase como al finalmente elegido), el cementerio nuclear del siglo XXI deberá seleccionarse por razones geológicas como tipo, tamaño y calidad adecuados de la roca, baja sismicidad del terreno, ausencia de fallas o lejanía de grandes acuíferos, pero también por otras muchas de carácter soecioeconómico: escaso número de habitantes, baja densidad de población, pocos aprovechamientos agrícolas, carencia de riquezas mineras, larga distancia con respecto a los grandes núcleos de población, ausencia de espacios naturales protegidos y escasez de infraestructuras poco compatibles con un AGP y que van desde líneas férreas a instalaciones militares o pasillos aéreos.
Reacciones
Aunque lo poco que ha trascendido hasta ahora sobre los trabajos sólo convierte a unas pocas zonas -treinta y seis según el secretario general de la Energía, Alberto Lafuente- en potenciales candidatos, la reacción de los vecinos de las mismas ha sido contundente. Al igual que ocurre en todos los países donde se ha elegido esta salida a los residuos más radiactivos, casi nadie en España quiere vivir cerca de un cementerio de tales características.
En un almacenamiento de residuos nucleares de este tipo aparecerán una serie de graves problemas, por ejemplo el de los gases (algunos explosivos, como el hidrógeno) que los residuos generarán en el depósito subterráneo. No se conoce la forma de ventilar los gases sin que se produzca simultáneamente una vía de escape para las sustancias radiactivas.
Por otro lado, las rocas situadas bajo cualquier formación geológica tienen un gran número de fallas, y nunca será posible identificarlas todas. En consecuencia, será imposible comprender con exactitud cómo circula el agua subterránea, o predecir cómo saldrán fuera del depósito las sustancias radiactivas.
La comunidad que ha de convivir
con un almacén de residuos nucleares
es una comunidad condenada
para el futuro.
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