"La Plataforma gana el "Chico Mendes"

La Plataforma Anticementerio de Residuos Radiactivos de Córdoba recibió el Premio Chico Mendes en su séptima edición (Año 2.000), convocado por el Ayuntamiento de Córdoba con el objeto de reconocer el proyecto más destacado durante el año en defensa del medio
ambiente natural, urbano y social.

Este año se ha premiado "el proyecto de la Plataforma en la reforestación de la zona norte de Córdoba, en la conservación de la dehesa frente a la idea de instalar un cementerio de residuos radiactivos y sus programas educativos". En el proyecto llevan trabajando varios años. El accésit de este concurso recayó en el grupo Ecologistas en Acción.


 
Chico Mendes, doce años después 

por José Santamarta
Director de World Watch 

Hace 12 años, el 22 de diciembre de 1988, fue asesinado Chico Mendes, sindicalista y defensor de la Amazonia. 
Desde la muerte de Chico Mendes en 1988 hasta hoy se han deforestado 195.600 kilómetros cuadrados.

        Chico Mendes, conocido internacionalmente por su lucha en defensa de la Amazonia y por impulsar la Alianza de los Pueblos de la Selva, fue asesinado hace doce años, el 22 de diciembre de 1988, en Xapuri, pequeña ciudad de la Amazonia brasileña próxima a Bolivia. En los últimos 20 años fueron asesinados más de 1.000 líderes campesinos, sacerdotes y sindicalistas en la Amazonia brasileña, muertes atribuidas en su mayoría a la Unión Democrática Ruralista, organización de los latifundistas brasileños. Los asesinos materiales fueron el terrateniente Darly Alves de Silva y uno de sus 21 hijos, Darcy Alves Pereira, que fueron juzgados y condenados en diciembre de 1990 a 19 años de cárcel, pero escaparon sin muchos problemas de la cárcel de Río Branco en 1993, capital del estado de Acre, para volver a ser detenidos en 1996 en otra pequeña ciudad amazónica.

        "A Chico le gustaba mucho jugar al dominó. Llevaba jugando desde las cuatro de la tarde. A las seis y media le pedí que parase, para servir la cena. 
Entonces se levantó de la mesa, dijo que iba a ducharse y me preguntó si podía usar la toalla que le había regalado por su cumpleaños. Le dije que sí, tomó la toalla y se dirigió hacia la puerta. Abrió una rendija, vio que estaba oscuro y volvió. Tomó una linterna , abrió la puerta y entonces le dispararon".

        Ilzamar Gadelha, esposa de Chico Mendes, que entonces tenía 24 años, recuerda con estas palabras los últimos momentos de su marido, a quien el día 22 de diciembre un tiro de escopeta disparado por Darcy Alves le segó la vida. Darly y Darcy eran "bueyes de piraña", animales que se sacrifican a las pirañas para permitir la huida de los bueyes de la Unión Democrática Ruralista, dice la viuda de Chico.

        El asesinato de Mendes, de no ser por la repercusión que tuvo en Brasil y en otros países, habría quedado tan impune como los más de 1.000 crímenes de dirigentes sindicales, militantes de izquierda, abogados, sacerdotes de la teología de la liberación e indígenas registrados en los últimos años en la Amazonia brasileña. Tras la muerte de Mendes los asesinatos se han seguido produciendo, aunque a una escala menor, pero con la misma impunidad. El 26 de marzo de 1998, 10 años después, fueron asesinados 2 líderes del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en Parauapebas, en Pará, uno de los municipios donde la lucha por la tierra es más violenta. En Pará han sido asesinados más de 500 campesinos pobres en la última década. Los asesinatos de miembros del MST se siguen produciendo, casi siempre con total impunidad. Los conflictos por la tierra y la destrucción del bosque tropical son las dos caras de la política de ocupación de la Amazonia.

        El 9 de diciembre de 1988, 13 días antes de ser asesinado, Chico Mendes, en una entrevista con Edilson Martins, del diario Jornal do Brasil, que fue
publicada sólo después de su muerte, afirmó que estaba amenazado por los propietarios de la fazenda Paraná, Darly Alves y Alvarino Alves. Desde 1973, esos dos terratenientes tenían orden de prisión en Paraná (en el sur de Brasil), pero el delegado de la Policía Federal de Acre, Mauro Spósito, retuvo esa orden de prisión.

La implicación de la UDR

El mismo Mauro Spósito, que llegó a acusar a Chico Mendes de tener relación con una entidad "comunista", la Fundación Ford de EE UU, posteriormente ocupó cargos importantes en la Policía Federal.

        Un mes antes de la muerte de Chico, el abogado y terrateniente Joao Branco, presidente de la UDR de Acre, estuvo en la hacienda de Darly Alves 
discutiendo el asesinato de Chico Mendes, según Genesio Ferreira de Silva, un muchacho que por entonces tenía 14 años y era empleado de Darly. Para muchos Joao Branco fue el verdadero instigador de la muerte de Chico Mendes y otros líderes sindicales en Acre, y el auténtico dirigente de un escuadrón de la muerte en la región, encaminado a suprimir toda oposición a la expropiación y deforestación de la selva ocupada por recolectores de caucho. Joao Branco declaró como testigo en el juicio, pero nunca fue juzgado, y tras pasar varios meses fuera, esperando a que se calmase la situación, regresó a Acre, dimitiendo como presidente de la UDR. 

        La UDR de Acre, según Chico Mendes, "es el núcleo de un auténtico escuadrón de la muerte, responsable de numerosos asesinatos". Sus principales integrantes en la época en que Mendes fue asesinado eran Joao Branco; Rubem Branquinho, que fue candidato a gobernador del estado; el ex alcalde de Río Branco, Adalberto Aragao; el diputado por el partido Frente liberal, Joao Tezza; los terratenientes Benedito Rosa y Gastao Mota; el ex alcalde Xapuri, Vanderlei Viana, y el concejal de Brasileia, Luis Assém. Todos ellos siguen en libertad y sin tener que haber respondido por sus crímenes.

Empates

        El 10 de marzo de 1976 los seringueiros organizaron el primer empate en Brasiléia, municipio próximo a Xapuri, en Acre. Entre 1976 y 1988 Chico Mendes y otros líderes como Wilson Pinheiro (asesinado el 21 de julio de 1980) organizaron 45 empates (acciones no violentas para impedir la tala de un "seringal", área de selva explotada por los recolectores de caucho), con un saldo de 400 detenidos, 40 torturados y varios muertos, pero lograron impedir la deforestación de 1,2 millones de hectáreas de selva. Estas acciones siempre chocaron con los intereses de los grandes latifundistas.

        Pocos días antes de morir, Chico Mendes, que tenía cuando fue asesinado 44 años, declaró: "Si descendiese un enviado de los cielos y me garantizase que mi muerte facilitaría nuestra lucha, hasta valdría la pena. Pero la experiencia me enseña lo contrario. Las manifestaciones o los entierros no salvarán la Amazonia. 

"Quiero vivir."

        Mendes era un recolector de caucho, un seringueiro, descendiente de los emigrantes nordestinos asentados desde hace un siglo en la Amazonia. Nació en 1944 en un seringal llamado "Puerto Rico", en el Estado brasileño de Acre. Comenzó a trabajar a los nueve años y hasta los 24 no aprendió a leer. Era un luchador nato, y desde joven desarrolló una infatigable labor en defensa de los seringueiros. Participó en la creación de la Central Única de Trabajadores y del Partido de los Trabajadores. Chico Mendes fue el principal impulsor del "Conselho Nacional dos Seringueiros". Su oposición a la deforestación que afectaba a Acre y su defensa de los pueblos de la floresta (indios, recolectores de caucho y habitantes de las riberas de los ríos, entre otros), le dio una gran proyección internacional. En 1987 le fue concedido por las Naciones Unidas el Global 500, y la "Better World Society" le otorgó otro premio por su defensa del medio ambiente. De seringueiro se transformó en sindicalista y de sindicalista en ecologista. Fue miembro del PT, aunque también colaboró con el Partido Verde de Brasil.

        Las reservas extractivistas consisten en el aprovechamiento de los productos de la selva de una manera sostenible por parte de una comunidad, con lo que se preserva el bosque, al contrario de lo que ocurre con la implantación de la ganadería extensiva y de escaso rendimiento. Son también una forma de reforma agraria adaptada a las condiciones del bosque tropical.

        Doce años después de la muerte de Chico Mendes la pregunta inevitable es si valió la pena. Sí y no. Sí porque su asesinato atrajo la atención 
internacional sobre la destrucción de la Amazonia y la violación de los derechos humanos, acabó con la impunidad absoluta y sobre todo posibilitó la creación de las llamadas reservas extrativistas. No porque la asunción de algunas de sus propuestas por el gobierno y las ONG supuso la pérdida de muchos de sus contenidos sociales y ambientales, no por la desmovilización del movimiento de los recolectores de caucho y otros movimientos sociales amazónicos y no porque continúa la deforestación y la violación de los derechos humanos en la Amazonia brasileña. Las reservas extrativistas están en crisis, a causa de los bajos precios del caucho, incapaces de competir con los monocultivos y las importaciones, y otros productos alternativos, como la castaña de Pará, el açaí, y frutas como el cupuaçu o el camu-camu, es difícil que proporcionen una vida digna a la población. Las alternativas a largo plazo probablemente vayan más por pagar por los servicios ambientales que la conservación del bosque de la Amazonia presta a Brasil y al mundo, como el ciclo hidrológico, el freno a la erosión, la conservación de la biodiversidad, o la retención de carbono.

        En 1978 se habían deforestado 152.000 kilómetros cuadrados en la Amazonia brasileña (el 3,8% del total), en 1988, año de la muerte de Mendes la cifra ya alcanzaba los 377.000 km2 (9,4%) y en 1999, último año para el que existen cifras fiables, la deforestación alcanzaba los 572.000 km2 (14,3%). En la práctica la cifra llega al 20%. La inserción de Brasil en la economía mundial augura malos tiempos para la conservación de la Amazonia.

Incendios en la Amazonia

       Los incendios que afectan a la Amazonia todos los años, perjudican a la población indígena y a los colonos, y causaron grandes daños ambientales, con pérdida de biodiversidad, alteración del ciclo hidrológico, aumento de la erosión y la emisión de millones de toneladas de carbono, según el Grupo de Trabajo Amazónico (GTA), coordinadora que agrupa a numerosas ONG de la Amazonia brasileña.

       En la Amazonia actúan 22 multinacionales madereras y miles de aserraderos, sin que el gobierno haga nada, excepto políticas de imagen de cara a 
la opinión pública internacional. En vez de hacer la reforma agraria en las zonas fértiles, el gobierno prefiere mandar a los pobres a ocupar zonas con suelos pobres y no aptos para la agricultura. En los últimos doce años, según el IBAMA (Instituto Brasileño de Medio Ambiente), se han deforestado 195.600 kilómetros cuadrados. Los terribles incendios se producen sobre todo tras la apertura o asfaltado de carreteras, como la que une Manaos con Boa Vista, y ésta con Ciudad Guayana en Venezuela, o la BR-364, que atraviesa Rondonia y Acre. La casi totalidad de los incendios son provocados por grandes terratenientes, que en algunos casos pretendían así dejar de pagar los créditos recibidos, alegando los daños sufridos.

       Los incendios agravan la deforestación que sufre la Amazonia brasileña en los últimos años. Mientras en Roraima, Acre y Rondonia los incendios terminan la obra de ocupación, en el sur del estado de Pará siguen los asesinatos de campesinos pobres. 

       Doce años después de la muerte de Chico Mendes sus propuestas de frenar la deforestación, defender los derechos humanos, realizar la reforma agraria, hacer un uso sostenible de la biodiversidad y mejorar la calidad de vida de las más de 15 millones de personas que habitan la Amazonia, son más necesarias que nunca. 

worldwatch@nodo50.org
http://www.nodo50.org/worldwatch
Teléfono 34-91 429 37 74


 

"CORDOBESES DEL AÑO -96"
         La Plataforma Anticementerio nuclear de la zona norte de Córdoba, creada para luchar contra la posible instalación de un almacén de 
    residuos radiactivos de alta intensidad,

    ha sido elegida Cordobés del Año en el apartado de sociedad.

      Su presidente, Miguel Aparicio, afirma que:
   "NO HAY COMPENSACIÓN QUE JUSTIFIQUE LA RUINA."

       ...No hay compensación económica que justifique la ruina y el caos de esta zona, que justifique la desaparición económica, social, histórica y cultural de una zona. No se puede cambiar todo esto por un polideportivo, o un puesto de la Cruz Roja. Es completamente absurdo.



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