ENTREVISTA AL HISTORIADOR ISRAELÍ ILLAN PAPPE

CARTA DESDE HAR HOMA

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Art. de Graham Usher, publicado previamente en Middle East International

Sentado en su pequeño estudio de la Universidad de Haifa -en la cima del Monte Carmelo, que domina el puerto de Haifa y la Baja Galilea- el historiador israelí Ilan Pappe medita sobre el desarrollo de Israel después de 50 años. "No creo que tengamos sionistas en Israel nunca más", dice, "Lo que tenemos son neo-sionistas y post-sionistas, o más bien sionistas que todavía tienen que entender que los mitos que fundaron el sionismo no funcionarán nunca más".

Estos potenciales neo-sionistas incluyen a las fuerzas políticas como el bloque izquierdista israelí Meretz y el propio partido de Pappe, el principal Frente Arabe Democrático para la Paz y la Igualdad. Los neo-sionistas son colonos y otros grupos nacionalistas-religiosos que han vuelto al sionismo y han extraído de él una esencia "más extrema, más fanática".

"Los neo-sionistas son la nueva derecha de Israel", dice Pappe, "Para ellos, valores como la democracia y el liberalismo son dispensables. Lo único que cuenta es la nación judía. Si defender esta nación significa otra guerra con los árabes, se hará. Si significa ocupar más tierra árabe, se ocupará. Esta es la ideología que asesinó a Rabin, no conoce inhibiciones."

La clasificación de Pappe se puso de manifiesto el 30 de Abril, día de la Independencia de Israel. Mientras el estado judío celebraba su 50 aniversario, los palestinos observaban un festival en Jabal Abu Ghunaym en el "cerrado" y ocupado West Bank. Los colonos y los extremistas de la extrema derecha habían convocado a sus seguidores a reunirse allí para "colocar una simbólica primera piedra" en el lugar del nuevo asentamiento de Har Homa. Y se reunieron. Desde la mañana al atardecer afluyeron miles por lo que queda del bosque de pinos y anduvieron por las nuevas y sucias carreteras que ahora bordean la montaña. En la cima, las familias extendieron sus picnics entre las ruinas de una antigua fortaleza árabe. En un estrado improvisado cubierto con banderas israelíes, "los nacionalistas judíos" atronaron con música de rock mientras hombres y mujeres bailaron con fervor religioso.

Muchos de los 10,000 que se estima que acudieron al festival llevaron kippas negras, y las mujeres faldas hasta la mitad de la pierna, el emblema del Partido Nacional Religioso pro-colonos. Pero había un número considerable que vestían pantalones vaqueros y camisetas Nikon, con rayas azules y oro símbolos del movimiento juvenil Partido Betar Likud. Cualquiera que fuera su afiliación, todos estaban allí para asegurar la soberanía de Israel sobre el West Bank y efectuar -simbólicamente, pero en realidad de cara al futuro- la transformación demográfica y territorial de Jabal Abu Ghunaym en Har Homa. Eran, en el lenguaje de Pappe, neo-sionistas.

Aquellos que Pappe esperas que se conviertan en "post-sionistas" se reunieron al pie de la colina. Alrededor de 3,000 seguidores de Merezt y Paz Ahora llevaron a cabo una "contra-manifestación" contra el acto de los colonos en Jabal Abu Ghunaym. Para compensar su escaso número, los manifestantes trataron de inflar una enorme paloma blanca. Pero tercamente rehusó elevarse. Entonces formaron una línea en la carretera que conduce a la montaña, boicoteando el festival. Una mujer con un pañuelo en la cabeza que empujaba un cochecito de niño levantó las cejas con desprecio. "Por qué los escucháis", dijo refiriéndose a Paz Ahora, "Son una minoría". Dado que los que estaban en la cima de la colina sobrepasaban en número a los de abajo en aproximadamente 30 a uno, la pregunta necesitaba una respuesta.

¿Por qué fue la asistencia al campo de Paz en Israel tan irrisoria?. Nadie con sentido de la proporción puede discutir que grupos como Paz Ahora se han comprometido por la paz y contra los asentamientos igual que Har Homa. Pero una pista para comprender la apatía de la corriente de izquierdas en Israel se dio en las consignas que sus seguidores llevaron a Jabal Au Ghunaym. Entre las usuales "Har Homa, el fín de la paz" y "Bibi es malo para todos", una pancarta ponía. "Har Homa no es sionista".

Para los palestinos que perdieron sus tierras hace 50 años, y que viven hoy bajo la ocupación israelí, Har Homa ha sido siempre sionista. Y, para los israelíes como Ilan Poppe, Har Homa es sionista ahora.

"La izquierda sionista en Israel quiere ahora la cuadratura del círculo", dice. "Quiere que Israel sea un estado democrático pero niega que pueda ser un estado para todos sus ciudadanos. Dice que los judíos que no viven aquí pueden ser también ciudadanos de Israel, pero los palestinos que viven -o deberían vivir- no. Pretende que el sionismo de alguna manera no tiene nada que ver con la opresión a los palestinos. Estas son contradicciones imposibles".

Hasta que se resuelva, sugiere Pappe, la izquierda es probable que permanezca al margen de la sociedad israelí. Cuando se resuelvan -probablemente "después de futuros períodos violentos"- la izquierda no solo pueda apoyar sino estar preparada para ella sobre las bases de una ideología "post-sionista". Pero esto es a largo plazo. A corto plazo, la izquierda continuará inflando una paloma que rehuye volar. Y la derecha poseerá la montaña.

 

GRAHAM USHER es corresponsal en Jerusalén de varias publicaciones.

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