EUSKAL
HERRIA
LA MAYOR REDADA DE LOS ÚLTIMOS AÑOS
34 detenidos en una operación de castigo contra
los jóvenes
de la izquierda independentista
El
Estado español se supera a sí mismo en su guerra contra
la izquierda abertzale (independentista). Policía española
y Guardia Civil realizaron ayer la mayor redada en muchos años
y optaron por dirigirla contra sus jóvenes. Tras 34 arrestos se
multiplicaron los registros en busca de elementos que sirvan de prueba,
aunque Rubalcaba
dejó claro
que no las necesita: le basta con acusarles de ser de Segi y, por tanto, «cantera
de ETA».
Ramón
SOLA - Gara
Fue
una auténtica «noche de cuchillos largos» por
su dimensión, aunque esta vez quienes irrumpieron armados a la
vez en decenas de domicilios no buscaban liquidar a la oposición
interna -como hizo Hitler en 1934-, sino atacar la iniciativa política
de su enemigo: la izquierda abertzale. Nada menos que 34 jóvenes
independentistas han pasado la noche en calabozos de la Policía
española y la Guardia Civil tras la mayor redada producida en muchos
años en Euskal Herria. Para encontrar tantos arrestos simultáneos
y en régimen de incomunicación hay que remontarse probablemente
a las razzias contra los refugiados vascos de mitades de los años
80.
La
dimensión del operativo da fe del interés del Gobierno
español en lanzar un mensaje de dureza total en un momento en que
la izquierda abertzale mueve ficha en el terreno político. Además
del número de detenciones, llamó la atención que
el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ni siquiera vio
necesario inventar una versión oficial sobre las detenciones. Así,
no se ha difundido ninguna imputación delictiva concreta, salvo
la de «pertenencia» a Segi, de la que se recuerda que fue
tipificada como «organización terrorista» por la sentencia
del Tribunal Supremo español de 2007. También se argumenta,
igualmente sin prueba alguna, que con los arrestos se impiden futuros
relevos en ETA.
Rubalcaba
aseguró que han cumplido tres objetivos en uno: obstaculizar
que Segi se reconstruya, impedir que «ETA tenga una cantera» y
luchar contra la kale borroka. Rodolfo Ares, consejero de Interior de
Lakua, completó este discurso «preventivo» con esta
frase: «Es un paso muy importante para impedir el relevo generacional
en ETA».
Pese
a esta evidente falta de base probatoria concreta, partidos como PSOE,
PP y UPN e instituciones como los gobiernos
de Lakua e Iruñea
se apresuraron a saludar la redada como una buena noticia. El PNV, por
su parte, eludió criticarla y dijo que esperará a ver qué elementos
aportan las FSE y el juez.
Encañonados
en Sestao
La
Policía española llevó la voz cantante del operativo,
con la colaboración de la Guardia Civil en unas pocas localidades.
Pese a estar ya bajo control directo del PSOE, la Ertzaintza quedó al
margen de la operación. Y la firma la puso el juez de la Audiencia
Nacional Fernando Grande-Marlaska, que viajó a Donostia para dejarse
ver ante las cámaras. Varios medios fueron alertados de la redada,
que comenzó hacia la 1.00.
Casi
todos los jóvenes detenidos tienen una trayectoria muy conocida
en movimientos políticos o sociales, lo que deja claro el perfil
buscado por Rubalcaba. Algunos de ellos ya habían sido detenidos
con anterioridad. Es el caso de Irati Mujika, excarcelada en enero tras
tres meses presa e hija de Juan Mari Mujika, que denunció haber
sufrido un secuestro parapolicial en Donapaleu. Jon Anda y Jon Liguerzana
también han pasado algún tiempo en prisión. La gasteiztarra
Goizane Pinedo fue arrestada en marzo pasado acusada de hacer pintadas
y lanzar octavillas sobre el TAV con otros cuatro jóvenes, aunque
quedó libre.
Varias
de las detenciones fueron violentas, según relataron testigos
a GARA. Es el caso de la de Idoia Iragorri, en Sestao. Desde allí explicaron
que su compañero fue arrojado al suelo y esposado mientras se prolongó el
registro, y que ambos fueron encañonados por los policías.
Una
de las primeras detenciones fue la de Ibai Esteibarlanda, vecino de
Elorrio que fue capturado en Hondarribia
en torno a la 1.30. Tras meter
a su compañera en otra habitación, de modo que no pudiera
ver el registro del piso, se lo llevaron a Donostia para registrar otro
piso en el Antiguo en el que vive habitualmente. A una hora similar se
produjo la irrupción en la casa de Aitziber Arrieta, en la calle
Narrika de la Parte Vieja donostiarra. Estaba sola, y el registro se prolongó hasta
cerca de las 5.30. «Ha quedado todo hecho una mierda», explicaban
quienes pudieron acceder luego, una expresión que se repetía
en muchos testimonios. Al parecer, Policía y Guardia Civil tenían
mucha prisa en cerrar la redada pronto.
Ordenadores, carteles, botes...
Para
las 8.00, la operación estaba acabada en casi todos los puntos,
aunque la Plaza del Ayuntamiento de Barañain seguía tomada
por la Guardia Civil. Y seguían sacando cajas del gaztetxe Esparru
de Zizur Nagusia, de Antsoain, de Lekeitio, de Zaldibia...
Los
dos cuerpos policiales no se limitaron a practicar las detenciones y
a registrar las viviendas, sino que acudieron
sistemáticamente
a otros locales de los que encontraran llaves, ya fueran bares, gaztetxes,
asociaciones de vecinos... Así ocurrió, por ejemplo, en
Sestao, donde entraron en la sociedad Mendieta tras hallar unas llaves
en casa de Idoia Iragorri. Se llevaron mucho material.
Los
registros se hicieron con especial celo en Nafarroa, donde se multiplicaron
las irrupciones en todo tipo
de locales, incluso públicos, como
las antiguas escuelas de la Carbonilla en Errotxapea (Iruñea) o
el gaztetxe de Barañain. También entraron en dos sedes de
peñas.
En
Antsoain o Zizur no hubo arrestos, pero sí múltiples
registros. En la primera localidad, entraron a las 6.00 en la asociación
de vecinos, donde perma- necieron dos horas y media. Vecinos denunciaron
que la Policía Local cortó las calles y facilitó así la
labor de la Policía espa- ñola. De ahí se fueron
al bar Zaldiko, que estuvo ocupado durante una hora tras la que se llevaron
el disco duro del orde- nador, CDs e incluso premios de la Euskal Tombola.
Y siguieron la ruta en la sociedad Bikupe. «Se han llevado discos
duros de tres o cuatro ordenadores, algunos carteles, fotos de cuatro
presos del barrio, dos ejemplares del reglamento interno de la sociedad
y un bote desatascador, diciendo que era ácido sulfúrico»,
detallaba un vecino.
En
Zizur Nagusia, la Guardia Civil accedió al gaztetxe pronto,
en torno a las 4.00, entre rumores -luego desmentidos- de que se había
detenido a una persona. Al parecer, acudieron antes a varias viviendas
de jóvenes para tratar de obtener unas llaves, pero al no lograrlas
forzaron la cerradura y entraron, empleando como testigos a un joven y
a la madre de otro.
El
registro se prolongó hasta las 10.15. El alcalde, de Nafarroa
Bai, se personó para interesarse por la situación, pero
la Guardia Civil se limitó a decirle que el caso estaba bajo secreto.
Entre las cosas que se llevaron seis horas después se pudo ver
una talla de madera en la que se puede leer Esparru Gaztetxe, plástico
para pancartas, un panel informativo sobre el TAV... El local quedó precintado.
La
Guardia Civil también rompió la puerta de la herriko
Joxepane de Zaldibia. Varios amigos pudieron abrazar al detenido, Xumai
Matxain, antes de que se lo llevaran a Madrid. En Andoain, la Policía
española se llevó a dos agentes municipales para que hicieran
de testigos en la entrada a la herriko, en la que se rompieron la persiana,
varias puertas y el mueble en que se guardaba el dinero y la documentación
de la sociedad. Se habrían llevado unos 3.000 euros.
Operación
abierta
La
redada sigue abierta, aunque el juez Grande-Marlaska regresó a
Madrid al tiempo que eran llevados también allí los detenidos.
Según el movimiento proamnistía, las FSE acudieron a los
domicilios de otros siete jóvenes a los que no encontró.
Tres de ellos serían navarros: Ainara Bakedano, Mikel Fernández
e Iker Martínez. Dos más, de Lekeitio: Zuriñe Gojenola
y Gaizka Likona. La lista se completa con Carlos Renedo, de Otxarkoaga,
y Olatz Izagirre, de Urnieta aunque residente en Azpeitia.
El
movimiento pro-amnistía explicó también que en
Lekeitio los uniformados acudieron al domicilio de los padres de Haritz
y Amagoia Olabarriaga, pero sin mostrar orden de detención alguna.
Según fuentes policiales citadas por agencias españolas,
en total se habían emitido cerca de 40.
Horas
después, las agencias españolas comenzaron a difundir
los habituales currículos, en los que se destaca la implicación
de los detenidos en candidaturas de ANV o Sozialista Abertzaleak. Esta
vez se resaltaba también que algunos «ocuparon cargos de
representación estudiantil en la Universidad». Y se cita
incluso algún caso de multas por infracciones «derivadas
del consumo de drogas».
Institutos y universidades
Las
detenciones fueron contestadas rápidamente de modo espontáneo
en centros educativos como la UPNA, donde se celebraban elecciones al
Claustro y se realizó una manifestación por el exterior
y el interior del Aulario. En la HUHEZI de Eskoriatza -donde estudia Maialen
Eldua- hubo paro y una manifestación de 150 personas, en la que
la Ertzaintza identificó a cinco participantes y les siguió hasta
la puerta. En el campus de Gasteiz se reunieron unas 400. Y en el instituto
de Amurrio, 60.
Ya
por la tarde, hubo concentraciones en Amezketa (70), Eibar (40), Urduña
(36), Arrasate (117), Hendaia (50), Igorre (48), Errotxapea (50), Bakio
(62), Gares (40), Urretxu-Zumarraga (60), Gros (100), Amara (75), Burlata
(100), Legorreta (37), Leioa (75), Irun (50), Zamudio (200)...
En
Iurreta se hizo una manifestación en la que participaron unos
300 vecinos, en Tolosa fueron 150, en Orereta 250, en Sestao 400, en Zaldibia
500, en Andoain 150 y en la Parte Vieja de Donostia 100. En muchos de
estos lugares se repetirán las convocatorias mientras se mantenga
la incomunicación.