En el Estado español no hay garantías democráticas,
ni siquiera para unas elecciones
Por:
Doris Benegas Iniciativa Internacionalista - La Solidaridad entre los
Pueblos (II-SP)
Uno
de los ejes u objetivos básicos de nuestra candidatura, Iniciativa
Internacionalista - La Solidaridad entre los Pueblos, ha sido poner de
manifiesto las carencias democráticas de fondo que tiene el sistema
político salido de la transición del franquismo, que muchas
veces se ha presentado ante el mundo como el baluarte de la democracia.
Hemos
incidido en el carácter imposiblemente democrático
de la monarquía, y en especial de la heredera de Franco, en la
Ley de Partidos como arma de persecución ideológica... Pero
es que, además, el proceso electoral, instrumento decisivo para
la configuración del poder institucional, se ha evidenciado como
fácilmente manipulable y no sólo por el poder mediático,
sino por el propio Ministerio del Interior.
¿Qué seguridad puede ofrecer un proceso electoral en el
que a la candidatura más políticamente perseguida por el
poder se le roban 1.388 votos en la Comunidad Autónoma del País
Vasco? Es decir, más del 1% de los votos obtenidos en esa Comunidad,
donde el 1% significa además pasar por delante del Partido Popular
y ocupar seguramente el tercer lugar. Si en esa comunidad en la que II-SP
tiene capacidad de controlar los resultados ha pasado esto, ¿qué no
habrá pasado en otros sitios con menor capacidad de control? ¿Qué hubiera
sucedido si algo parecido, como por ejemplo alterar el número de
la lista de nuestra candidatura de tal forma que los votos se puedan otorgar
a la candidatura nº 30, o 31, o 29... indistintamente, hubiera ocurrido
en Venezuela, El Salvador o Nicaragua, por citar algunos países? ¿Qué hubiera
pasado si algún medio de comunicación favorable al presidente
Chávez hubiera estado criminalizando durante casi toda la jornada
electoral a una candidatura de la oposición como hizo CNN+ con
nosotros? La hipocresía y la falacia no tienen fondo cuando en
ella se sumergen quienes sólo conciben la democracia como un escudo
para todo. Hay corrupción generalizada, pero son demócratas;
hay personas en las cárceles por su ideología, se tortura,
pero esto es una democracia...
Ese
título de democracia hay que homologarlo en el día
a día, en la práctica política, en el respeto a los
derechos humanos... Cosa que en el Estado español no ocurre. Aquí no
hay garantías democráticas, ni siquiera para unas elecciones, ¿cuántos
votos ha tenido II-SP realmente en estas elecciones? No lo sabremos nunca.
En las próximas tendremos que invitar a muchos observadores internacionales.
Esta
candidatura, desde su inicio, surgió porque quienes nos unimos
consideramos muy grave y difícil la situación actual, una
situación parangón de otras de inolvidable recuerdo, que
para muchos trajo el fascismo y para otros el progreso social y político. Épocas
convulsas en las que las clases populares se jugaron mucho. No podíamos
y no podemos ver desde la barrera este escenario y no aunar fuerzas, todas
las que tenemos para frenar la involución política evidente
en el Estado español, para resistir ante los efectos de una crisis
económica que está saqueando a los trabajadores y trabajadoras,
para que los derechos de los pueblos no se sigan ahogando y algún
día puedan decidir su destino... Nuestro mensaje ha sido comprendido,
por miles de personas que nos han votado a pesar de todas las dificultades.
Ese mensaje ha sido un revulsivo para reflexionar sobre la ineficacia
del fraccionamiento de nuestras fuerzas, sobre la necesidad de hacer de
las divisiones pasadas y presentes males superables si cada quien pone
lo suyo con ese fin. Esta campaña me ha permitido recorrer muchos
lugares en los que muchas gentes agradecieron a II-SP este ejemplo que
hemos de perpetuar para el futuro y hacer que crezca y se ramifique.
También he recorrido Euskal Herria, y ha sido una multitud la
que nos ha transmitido su agradecimiento por nuestra solidaridad e internacionalismo,
por haberles brindado esta oportunidad para romper el cerco al que se
tiene sometido a una parte significativa del pueblo vasco, como se ha
evidenciado en las urnas con el voto recogido procedente de la izquierda
abertzale. Para II-SP era una obligación actuar como hemos actuado,
por principios. Además estábamos en deuda porque la izquierda
abertzale supo mantener muy alta la bandera de la ruptura democrática,
de los derechos de los pueblos, del socialismo. Sin esa trayectoria lo
más probable es que nuestra candidatura no hubiera sido posible.
La solidaridad ha sido mutua y lo seguirá siendo con el objetivo
actual, compromiso adquirido durante la campaña, de aportar todo
lo que esté a nuestro alcance para una solución dialogada,
pacífica y política al conflicto vasco.
Por último, además de agradecer a todas y cada una de las
personas que han hecho posible el devenir de II-SP, decir que sabremos
remontar el coste político y social que en muchos sitios ha tenido
la criminalización brutal contra nuestra candidatura y sus componentes,
porque las gentes en las que hemos confiado siempre y seguimos confiando,
podrán ver que seguimos día a día al frente de la
lucha social y política en los tajos, en los barrios, en la calle,
en el movimiento antifascista, contra el narcotráfico, con las
mujeres que sufren opresión y violencia, por la protección
de la lengua y la cultura de cada pueblo... Saben que, nos hayan votado
o no, pueden contar con Iniciativa Internacionalista - La Solidaridad
entre los Pueblos.