Tras
el asesinato de 50 indígenas en la Amazonía, la resistencia
responde
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La Haine
38
policías retenidos en una petrolera privatizada.
La resistencia popular en Bagua deja 7 policías muertos. Disparaban
balas y gases lacrimógenos desde helicópteros.
Los cuerpos de los pobladores amazónicos
muertos durante los enfrentamientos con la policía en la carretera
Fernando Belaunde, en la zona de "La Curva del Diablo" estarían
siendo quemados por efectivos policiales de la Dirección de Operaciones
Especiales (Diroes) y arrojados al río Marañón en
el caserío de Reposo, en Bagua (Amazonas), según denunció el
dirigente amazónico Zebelio Kayap.
En diálogo con la CNR contó que siguen masacrando a indígenas,
y solicitó la intervención de los organismos defensores
de Derechos Humanos.
Kayap precisó que hasta el momento hay aproximadamente 20 heridos
y 40 muertos, “pero pueden ser más porque la Diroes ha entrado
a atacarnos con balas y todo es un alboroto”.
Una pobladora de la zona que aseguró ser testigo de los hechos
confirmó la versión de Kayap. “Yo vi que los cadáveres
fueron metidos en sacos negros y fueron llevados hasta las orillas del
río Marañón para arrojarlos. La población
pedía que se les devuelva los cuerpos de sus familiares para darles
cristiana sepultura, pero la policía no hizo caso”, informó.
Narró además que los miembros del orden perseguían
a población aguaruna acusándola de senderista, y precisó que
unos mestizos ayudaron a trasladar a los indígenas hasta Bagua,
pero otros que no fueron embarcados en los carros, fueron retenidos en
una casa de adobe donde los están masacrando.
La ciudadana, de nombre María, cuyo apellido prefirió mantener
en reserva, contó que en tono amenazante un policía advirtió: “Así como
han matado a nuestros compañeros policías, ustedes también
tienen que morir”.
Impiden
recoger heridos y cadáveres
Zebelio Kayap denunció también que en el caserío
Siempre Viva, en Amazonas, la policía impide el paso de la ciudadanía
para recoger a los heridos y trasladarlos a Jaén o a Chiclayo,
y que tampoco permite que se recoja a los cadáveres desperdigados
en la zona.
“La fuerza policial está entrando a la Plaza de Armas. Queremos
levantar a los cadáveres y a nuestros heridos, pero no podemos
hacerlo. Sigue la balacera desde el helicóptero de la Diroes”,
precisó.
Reveló además que entre los heridos se encuentran niños
que fueron impactados con bombas lacrimógenas en los caseríos
de Reposo y Siempre Viva. Kayap informó a la CNR, además,
que los hospitales están repletos de heridos, tanto indígenas
como mestizos.
Por su parte la Coordinadora Nacional
de Derechos Humanos (CNDDHH), confirmó a
través de su blog, que también recibieron información
de medios locales, respecto a las agresiones contra los pobladores amazónicos
y de la quema de cadáveres por parte de efectivos policiales, aunque
estas informaciones aún se mantienen en calidad de extraoficiales.
Estas informaciones, desmienten lo señalado hace unas horas por
la ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, quien sólo mencionó que
eran tres nativos los fallecidos, lo cual sería falso pues según
las fotos publicadas por la CNDDHH, se trataría de más compatriotas
fallecidos en la represión policial en Bagua y Jaén.
Situación en la carretera Belaúnde luego de la represión
de la madrugada.
50 pobladores muertos
El coordinador del Movimiento Estudiantil
Indígena, Shuar Velásquez
Ruiz denunció que los militares y policías no dejaron ingresar
a los médicos ni a la prensa local con el fin de ocultar evidencia,
sobre todo los cadáveres de los indígenas asesinados los
cuales habrían sido arrojados al río Marañón.
Velásquez Ruiz, afirmó que hasta estas horas de la noche
la cifra de nativos fallecidos serían más de cincuenta,
pero que esta situación estaría siendo ocultada por los
militares y policías.
Por su parte, el dirigente indígena Zevelio Kayap, presidente
de la Organización de Desarrollo de las Comunidades Fronterizas
del Cenepa (ODECOFROC), solicitó a la Policía Nacional que
deje de intervenir violentamente a los nativos apostados en la zona de
la Curva del Diablo, en Amazonas, porque ellos no están armados.
"Sólo tenemos nuestras lanzas que son simbólicas, ¿de
donde vamos a tener armamento?, los que emplean armas pesadas son ellos
(los policías) por eso pedimos que nos dejen de atacar".
Los reportes de prensa comercial desde
el Perú dan cuenta de la
muerte de "varios nativos". Sin embargo otras informaciones
más cercanas al activismo indígena muestran una lista con
35 nombres confirmados de indígenas asesinados por los represores.
La respuesta popular
Informes desde Bagua afirman que 38 policías que custodiaban la
Estación N°6 de Petro-Perú (petrolera privatizada),
en el distrito de Imaza, en Bagua, han sido retenidos por nativos. Al
parecer, un funcionario de la empresa también estaría en
calidad de rehén.
El gobierno y los medios burgueses hablan
de al menos 11 policías
muertos, pero medios cercanos al activismo dejan la cifra en 7 policías
ejecutados por la violencia popular. También se comenta que uno
de las bajas policiales habría muerto por disparos realizados desde
tierra contra uno de los helicópteros que se dedicaba a masacrar
a la población.
En Bagua la táctica utilizada por el pueblo en algunos momentos
era rodear a un grupo de represores y esperar a que se les acabe el parque.
No se les permitía salir del encierro ni la llegada de refuerzos,
y cuando los policías empezaban a juntar piedras a falta de otro
elemento represivo, el pueblo atacaba.
Vídeo
sobre la resistencia en Bagua (calidad deficiente)
.
Bombardeo
desde helicóptero
Periodistas de la zona informaron que
anoche (viernes) numerosos nativos y ronderos se dirigían al local de la Policía Nacional de
Bagua Grande con la intención de incendiarlo.
Las informaciones de la zona precisan
que los pobladores protestaron por el bombardeo de bombas lacrimógenas realizadas desde un helicóptero,
contra el poblado de El Reposo.
Asimismo un conocido periodista de Bagua
Chica, aseguró que dos
periodistas habrían muertos por la policía cumpliendo con
su deber de informar en tanto que otros cuatro habrían sido detenidos.
Con premeditación y alevosía, la policía buscó como
uno de sus primeros blancos al líder awajún Santiago Manuim,
a quien asesinó en los primeros momentos de la represión.
Aquí lo vemos en una entrevista: