A continuación os voy a contar un poco por encima lo
que ocurrió tras mi
detención en la cumbre de la U.E. en Barcelona. Dejaré
de lado los por qués,
y es que he pasado ya demasiado tiempo pensando en la
razón que llevó a
estos perros a pegarme con tanto odio porque por más que
intento explicarme
lo que les pude tocar los huevos
...no acierto a
entender que me trataran cómo si lo de las torres gemelas lo
hubiera hecho
yo solito (por cierto, que ahora es una de las pocas cosas por
las que no me
acusan). Quizás os sonará fuerte el relato, o quizás no,
porque estos
guardianes de la "ley" ya nos tienen demasiado acostumbrados,
pero os
aseguro que por fuerte que suenen estas líneas no os podéis imaginar
lo que
por mi mente llegó a pasar, hay momentos en los que te hacen perder
hasta la
capacidad de raciocinio y si me hubieran dado a elegir hubiera
optado por
morir allí mismo, pero quedarme en paz de una vez; pensé entonces
en aquella
manifestante que en Praga voló desde la ventana de un hospital,
no sé si la
empujaron o fue iniciativa propia, pero si fue por esto segundo
la comprendo
y es que estando en aquellas seis horas, que más o menos es lo
que calculo
me estuvieron torturando, cualquier opción parece más adecuada
que seguir
viendo la felicidad que puede producir a estos cerdos que sufras
hasta unos
límites insospechados.
Todo empezó en la estatua de Colón, durante una carga
policial me despisté y
quedé sólo, andé hacía donde parecía que había más
gente, pero pronto vería
que no era gente normal sino que de repente 4
encapuchados se me tiran
encima ( durante un momento llegué a pensar que
creían que el estupa era yo)
y se sirven de un palo para reducirme, a partir
de ahí empezaría mi calvario
personal, estos individuos me tiran al suelo,
levantan y vuelven a hacerme
caer por la velocidad a la que me hacía andar
esposado. Entro en la lechera
y allí entre lo que calculo serían unos 4 ó 5
policías empiezan a pisarme la
cabeza, pillar mi pierna con la puerta
corredera de la lechera y por si eso
fuera poco rematar la pierna pisando el
tobillo una y otra vez. Al cerrarse
la puerta es aun peor,: puñetazos,
patadas, escupitajos, pellizcos por todo
el cuerpo y como no, porrazos con
una actitud tan macarra que hasta de un
nazi me sorprendería; pero bueno,
hasta allí todo me parecía más o menos
normal, esta gente necesita desahogar
sus frustraciones y yo sabía que podía
pasar ,en fin, que hace mucho ya que
no me creo lo de la sociedad
democrática, tolerante y toda esa mierda, y sé
que estos individuos
disfrutan con la sangre. Pero aún no había visto nada,
a los 5 minutos, más
o menos (la noción del tiempo como de casi todo terminé
por perderla) entra
otro antidisturbio que también participa de la fiesta
pisándome repetidas
veces; al parar éste, otro trata de doblarme los dedos
aunque gracias al
sudor logro impedírselo. Tras esto, otro rato más de
pisotones, golpes e
insultos. A los veinte minutos aproximadamente me pasan
a otra furgoneta no
sin antes usarme, como si de un ariete se tratara,
contra el culo del
furgón, esto comienza a dejarme secuelas evidentes y
mareos.
A partir de aquí empieza a llegar mi desagradable
sorpresa: todo esto no
había sido ni tan siquiera un aperitivo, me llevaban
a comisaría a
testificar y, como aún no les bastaba, tenían que torturarme a
sus anchas y
en su terreno. De este modo, nada más llegar a comisaría, me
reciben con un
puñetazo en el estómago que me hace perder el aire, me
arrodillan, patean
con más ganas aún y comienza además la tortura
psicológica más intensamente
( ya que las famosas amenazas de que me iban a
abrir el culo en la cárcel y
demás repertorio, a esas alturas, ya me las
sabía de memoria).
La persiana del cuarto se cierra y esto parece darles
más moral; noto los
golpes más intensamente ya sin adivinar de dónde
proceden, aunque al menos
de dos o tres personas diferentes, de los cuales
tan sólo uno llevaba el
uniforme de antidisturbio. En este tiempo no aguanto
más, y empiezo a
vomitar. Las esposas dejaban la piel de toda la muñeca en
carne viva,
comienzo a apreciar todo el dolor que me estaban infundiendo,
aunque tampoco
me dan demasiado tiempo para esto porque cada dos por tres
aparecía un nuevo
individuo (incitado por uno de los estupas que aseguraba
que yo había
lesionado a compañeros suyos), que entraba a la sala, me
golpeaba y la
abandonaba tan normal cómo si del servicio saliera. En una de
éstas me hacen
caer de la silla en la que estaba y me pisan la cabeza,
jurando matarme si
les miraba a la cara.
Y por fin, llegó un momento de tregua, dos chavales
entran esposados y pasan
a reconocernos, además me llevan al medico en
comisaría. Lo único que hace
es darme algo de Betadine en las heridas y un
Gelocatil y lo que fue mas
importante para mí: agua, aunque, eso sí, supongo
que su moral le obligó a
reclamar que me llevaran al hospital. Esto no
ocurrió, y donde me llevan es
de nuevo a la sala anterior, aún faltaba lo
mejor, el interrogatorio: para
aligerarme la memoria a un policía
completamente vestido de negro se le
ocurre que hacer que la hoja de un
machete acaricie mi pierna es lo mejor,
aunque otro considera mejor meterme
en una nueva sala, desde donde,
encapuchados y aislados de todo despliegan
una fusta como con anillos muy
impresionante, "como con las que se tortura a
los presos de AI-Qeda", según
se jacta uno de ellos, y me zumba en las
plantas de los pies; o sea, que no
miento si os digo que fui torturado desde
la planta de los pies hasta el
último pelo de mi cabeza.
El miedo en mí llega a su punto cumbre, llegué a
creerles cuando me decían
que me tirarían por la ventana y ellos quedarían
inmunes, yo pregunto en
mitad del interrogatorio por el abogado: "¿el
abogado?... aquí colgado, me
dicen mientras ríen y se agarran el miembro y
continúan con el bombardeo de
preguntas: tatuajes, globalización, amig@s,
colectivos, ¿por qué en Barna?,
vehículo, color de las botas, nombre, edad,
procedencia y un sinfín de
preguntas más, acompañadas de sus
correspondientes amenazas.
En este momento, lo único que pedía era que me
mataran de una puta vez o me
llevaran a La Modelo, como decían, pero ya no
podía más. Y por fin, al
acabar el interrogatorio, y tras unas seis horas
aproxidamente, de las
cuales me dejo mogollón de detalles, me bajan a celdas
y reclamo a los
policías encargados de bajarme que me lleven al hospital,
que así lo ha
dicho el médico (temía ante todo por los golpes en la cabeza)
, pero esto no
se producirá hasta la mañana siguiente, tras una noche junto
con otras 17
personas (salud compañeros si leéis esto) en un espacio de 3 X
4 m.
aproximadamente, en la cual no pude dormir, pues mi estado me
aconsejaba no
quedarme quieto más de una hora para intentar evitar quedarme
inconsciente y
delirar, pues me venían lapsus extraños a la memoria que me
hacían sospechar
esto. Por la mañana me trasladaron al hospital, donde
recibí un trato
totalmente vejatorio. A pesar de comprobar mi estado,
consideraron que una
pastilla era suficiente para curarme.
Al salir del hospital me devuelven a los calabozos y,
a media tarde nos
trasladan a todos los detenid@s a los Juzgados. Ya en los
juzgados comienzan
a tomarme declaración y al ver mi estado físico (a pesar
de haber pasado
casi 24 horas desde que me torturaron), la jueza me remite
al forense, el
cual realiza el informe oportuno.
Finalmente esa misma noche pude salir bajo fianza de
2000 ?, la cual pagaron
familiares, colectivos y gente de Barna.
Además de haber pasado todo aquello, me tocaba
enfrentarme a una acusación
más que desproporcionada e insostenible, según
la cual, la mayoría de los
destrozos ocasionados en la mani
antiglobalización del sábado 16 de
Marzo'02, junto con la agresión a un
antidisturbió (el cual estuvo 2 días en
coma con traumatismo craneal), y
muchas cosas más, fueron obra mía.
Transcurridos unos meses en Septiembre decido poner
con l@s abogad@s del
Colectivo Layret de Barcelona una querella formal a la
"Brigada de
Información de la Policía Nacional" por torturas y trato
vejatorio.
El 14 de Enero sale el juicio considerándolo de
faltas. Recurrimos para que
sea estimado un juicio de delito, pero la jueza
lo rechaza, a lo que mi
abogada recurre nuevamente, pero esta vez a la
Audiencia Provincial, estando
actualmente a la espera de la respuesta. Aún
así, se celebra el juicio al
que vienen 3 testigos míos, los cuales vieron
mi estado deplorable en
distintos momentos. Mientras estaba declarando, la
abogada de los maderos
hacía insistentemente las mismas preguntas, por lo
que la Jueza acabó
suspendiendo el juicio y posponiéndolo 2 días más
tarde.
El 16 de Enero vuelvo otra vez, testifico yo y mis
testigos. Esta vez
también testifican los maderos, los cuales alegaban que
tras detenerme me
dejaron en comisaría y se fueron, por lo que ni me
tocaron. Así que las
lesiones y los informes médicos decían que fue debido a
mi resistencia a la
hora de detenerme por lo que tuvieron que emplear la
"mínima" fuerza para
reducirme. Las declaraciones de los maderos estaban
llenas de
contradicciones, y parecía que no se ponían de acuerdo, pero
mientras
declaraban se dieron cuenta de que faltaba un madero el cual
también firmó
la denuncia. Por lo que la jueza nuevamente suspendió el
juicio, estimando
oportuno que se realice una rueda de reconocimiento a
todos los policías que
estaban ese día de guardia en la comisaría La Verneda
(BCN), los cuales son
bastantes y de diferentes lugares del Estado, siendo
éste un procedimiento
poco habitual y difícil de conseguir.
Así que, a estas alturas, transcurrido más de un año
después de lo sucedido,
sigo sin saber la fecha de la rueda de
reconocimiento, y mucho menos del
juicio en donde me acusan, ya que ese será
más difícil al haberlo
considerado como delito.
Saludos libertarios.
Sergio
Pd ajena al autor: Desde aquí pedimos la solidaridad a
todxs lxs compañerxs
para que este compañero no se quede solo. Seguiremos
informando.
SOLIDARIDAD REVOLUCIONARIA!!!"