MALOS TRATOS Y TORTURAS
POLICIALES EN LAS DEPENDENCIAS DEL AYUNTAMIENTO DE ALICANTE.
En la madrugada
del pasado sábado 1 de junio dos jóvenes alicantinos fueron detenidos
arbitrariamente por dos policías municipales cuando se encontraban a la puerta
de un bar hablando tranquilamente. Fueron golpeados, esposados y nuevamente
golpeados y vejados repetidas veces mientras los conducían a las dependencias de
la policía municipal situadas en el ayuntamiento, donde se ensañaron
especialmente mediante patadas, puñetazos y porrazos. Más tarde los llevaron al
servicio de urgencias en el hospital de Alacant, en la sala de espera del
hospital uno de los policías locales se puso guantes de cuero y aprovechó la
espera para seguir machacando a los jóvenes (sin que el resto de policías
hicieran nada para evitarlo, más bien todo lo contrario), los malos tratos y las
humillaciones no pararon tanto en el coche de la policía municipal como dentro
de los servicios de urgencias. Y así hasta que los entregaron en la comisaría de
la policía nacional de la calle Hnos. Pascual Pérez.
A consecuencia de las
repetidas palizas, estos dos jóvenes presentan lesiones por todo el cuerpo,
moratones y uno de ellos tiene roto un dedo.
Es de dominio público que la
policía practica sistemáticamente malos tratos y torturas a un gran número de
detenidos y detenidas. Los informes de Amnistía Internacional (321 casos
documentados de torturas y malos tratos contra inmigrantes en el Estado español
a cargo de los distintos cuerpos policiales entre el año 1995 y el 2002, entre
ellos 6 muertes bajo custodia y 5 violaciones) señalan que “los malos tratos son
frecuentes y extendidos en el territorio español”. Asimismo, la Comisión de
Derechos Humanos de la ONU entregó hace poco al gobierno español un informe que
detalla centenares de abusos perpetrados por agentes de seguridad españoles,
expresando con ello la preocupación existente por la situación en el Estado
español.
Los tormentos contra las personas detenidas (y detenidas en muchas
ocasiones por el capricho policial), se ejercen mayormente sobre segmentos de la
población económicamente menos favorecidos, siendo obvio que cuanto más pobre se
sea, el ensañamiento es mayor ya que se tiene menos posibilidades de defensa.
La seguridad que tienen muchos agentes en su IMPUNIDAD (normalmente estos
casos son silenciados, la investigación se ve entorpecida y los pocos casos que
se consigue llevar a juicio y que los agentes sean condenados, éstos son
rápidamente indultados e incluso condecorados) hace que las torturas sean una
práctica habitual en las comisarías.
Por todo ello EXIGIMOS:
-que los
hechos que denunciamos sean investigados por una instancia imparcial y los
torturadores sancionados,
-que se establezcan las medidas oportunas para que
nunca vuelvan a producirse casos de torturas ni malos tratos
CON DEFENSORES
DE LA LEY COMO ESTOS MEJOR NOS DEFENDEMOS SOL@S
NI TORTURA, NI FASCISMO
NUNCA MÁS