05/05/2001 (RECIBIDO POR EMAIL)
Lege antiterrorista» aplikatu zaien 93 lagunetatik 55ek torturak salatu dituzteTestimonios en primera persona
Leire GALLASTEGI Detenida por la Guardia Civil el 5 de febrero «En uno de los interrogatorios me dieron a elegir entre las cosas que había
encima de la mesa, tenía que optar entre la orden de detención de mi madre, los
electrodos o el palo de una escoba. Tenía que elegir uno y elegí el palo de la
escoba. Me lo pusieron entre las manos para que me imaginase qué era lo que me
iba a pasar. Me desnudaron de cintura para arriba e intentaron quitarme los
pantalones para meterme el palo. Estando yo sentada, uno de ellos me agarró de
las piernas, y aunque me desabrocharon el pantalón no me hicieron nada. (...) Me
volvieron a quitar la ropa de cintura para arriba y me hicieron arrodillarme
poniéndome la pistola en la cabeza. Uno de ellos me decía que había metido dos
balas y cada vez que no obtenía una contestación de su agrado apretaba el
gatillo». José Manuel ZUBILLAGA Detenido por la Guardia Civil el 5 de febrero «Cuando me llevaron al segundo interrogatorio me dijeron que mi mujer estaba
detenida y yo oía su voz en la habitación de al lado. Ella tiene bronquitis
crónica, yo oía su tos y con aquello empezaron a presionarme un montón. Más
tarde volví a a oír su voz, escuchaba como si estuvieran haciendo el
interrogatorio en la habitación de al lado. (...) Cuando llegué al calabozo uno
me dijo que podía abrir los ojos pero sin levantar la cabeza y justo entonces vi
la chaqueta de mi mujer. Al principio pensé que era mentira que estuviera
detenida, pero al ver su prenda y como me parecía su voz comencé a pensar que
era cierto. Nuevamente, cuando me llevaban al calabozo, la escuché llorando. A
lo mejor sería una voz grabada, no lo sé, pero estando allí parecía que era mi
mujer». Iratxe SORZABAL Detenida por la Guardia Civil el 30 de marzo «En Intxaurrondo me desnudaron por completo y los agentes policiales
comenzaron a tocarme. Me dio tal asco que no paraba de tener arcadas. (...) En
el coche que me trasladó a Madrid comenzaron las torturas. Mientras uno sentado
a mi derecha me aplicaba electrodos en la espalda, el que estaba a mi izquierda
me colocaba una bolsa en la cabeza y apretaba casi hasta asfixiarme. El que iba
de copiloto me golpeaba continuamente en la cabeza. (...) En dependencias
policiales me recibieron con un ''pasillo'' de numerosos guardias civiles y
comenzó una lluvia de golpes que me hizo perder el conocimiento (...) Me
envolvieron en una manta que ataron con cinta adhesiva. Sólo me quedaba libre la
cabeza. Me lanzaron al suelo y golpearon. Patadas y puñetazos. Uno se lanzaba
sobre mí y me tapaba la boca y la nariz hasta que me asfixiaba». Jon ZUBIAURRE Detenido por la Ertzaintza el 9 de marzo «Me llevaron por la fuerza y me introdujeron en el coche policial
produciéndome una herida en el mentón. Las heridas de la cabeza son por los
golpes que me han dado los ertzainas los primeros días de la detención en
Oiartzun. Estaban encapuchados. Me hicieron permanecer días con las piernas
semiflexionadas. Me daban patadas en la cabeza, hasta 20 seguidas. Me pusieron
un casco semicerrado y me echaron al suelo, me dieron golpes y patadas en la
cabeza. Me golpeaban en la costilla y como consecuencia tengo marcas en el
costal derecho. Me arrojaban colillas. Una vez me llevaron a la celda
inconsciente. No podía aguantar más y me llevaron al hospital tres veces. Le
rogaba al médico que no me dejara con ellos, que no me llevaran de allí, pero el
médico no me hacía nada. Me autolesioné la mano para que aquello
acabara».