30/04/2002 BARCELONA Testimonio de F. Castorina, argentino detenido en la contracumbre de Barcelona

por UPA

Una vez revisadas mis pertenencias y el pasaporte los agentes (cuerpo antidisturbios, comando “pegazo 14”) los agentes al no encontrar nada “sospechoso”o “incriminatorio” deciden dejarme en libertad, entregándome mi documentación y mi mochila. Segundos después, cuando ya había comenzado mi marcha, me retienen por la fuerza y me esposan junto al resto de los detenidos (dos catalanes y cuatro asturianos). Vale decir que esta sorpresiva retención no se debió a una cuestión particular hacia mi persona, sinó que se trató del cumplimiento de una orden de arriba que les obligaba a llevarnos a todos a la comisaria. Ninguna de estas acciones cometidas por la policía fue acompañada de explicaciones, sólo empujones y amenazas . Cuando llegamos a la Verneda como saludo de bienvenida un agente me propina tres golpes de puño en el rostro para luego tomar mi cabeza e impactarla contra la pared. Allí nos tuvieron desde el viernes por la tarde hasta el domingo por la mañana, por supuesto animados con el buen trato que caracteriza a las fuerzas del orden, procuradores de “la paz social”. Agresiones verbales y físicas (simbólicas): dos noches durmiendo sobre el suelo sin mantas ni colchonetas, nos privaron de ir al baño por el lapso de trece horas y una comida que no ingeriría ningún mortal. El domingo por la mañana fuimos conducidos hasta el juzgado donde permanecimos hasta muy entrada la noche (medianoche). Es importante resaltar que durante las horas de detención fui víctima de una serie de irregularidades procesales que sirvieron a la policía para agravar mi situación legal, creando así las condiciones de posibilidad para mi “internamiento” en el centro para inmigrantes de la Verneda.
1) No se me permitió hacer ninguna llamada, por lo que estuve incomunicado durante 72 hs.
2) Se me entregó el pedido de expulsión del territorio español, así como de todos los paises miembros de la democrática Unión Europea, sin presencia de abogado (violación de un derecho fundamental). En este me piden siete años de expulsión por siete días de vencimiento del permiso regular que tiene cualquier “turista” argentino ( los “ciudadanos” argentinos no necesitan visado para entrar a Europa)..
3) Por la causa de extranjería se me asignó un abogado de oficio, presentándose este ante mi recién el domingo por la noche momento en el cual vencían mis 48 hs para presentar recursos necesarios. Ni hablar de que este buen señor, como muchos otros de su profesión, fue funcional a los intereses del Estado-juez. Esto pude comprobarlo en el campo concentracionario para inmigrantes de la Verneda, al ver el estado de indefensión y olvido en el que se encuentran la mayoría de l@s intern@s.
4) Recién el domingo por la noche nos informan de que se nos acusa: manifestación ilicita con tenencia de arma blanca y dos piedras. Ante esto el juez rechazó nuestro pedido de que demuestren nuestra responsabilidad en dicha acusación con una prueba de huellas dactilares. Por supuesto que se negó, violando así nuestro derecho de defensa. Esa misma noche cuando mis compañeros de celda eran liberados a mi se me informaba que sería conducido al centro para inmigrantes por un período de cuarenta días acusado de ser una persona ilegal, argumentando que esta era una medida cautelar para que yo no escape de la justicia. Creo que vale la pena aprovechar esta dichosa ocación para informarles a tod@s l@s compañer@s, y a la sociedad en general en que condiciones se tiene “internados” ( penoso eufemismo) a l@s inmigrantes en estos modernos campos de concentración de las megalópolis europeas. El centro-campo tiene un régimen carcelario.
1) Catorce horas al día de encierro en la celda. Estas varían de tamaño, entre cuatro y ocho “internos”por celda. La mia era para ochopersonas.
2) Espacio físico: es un subsuelo cerrado sin luz natural que consta de tres naves y un comedor. Una para celdas y baños, otra vendría a ser como un patio cerrado, que de patio no tiene nada y no presenta ninguna diferencia con el resto de la estructura; ypor último la sala perversamente llamada “de ocio” que consta de un televisor. Con respecto al tamaño del espacio vale decir que cuando l@s invitad@s son much@s (60 aprox.) la casa del suplicio queda chica. La población, si bien nunca es estable, oscila entre los cuarenta y setenta.
3) Rutina: Se nos levantaba 7:30 para desayunar a la 8:00 un café y una medialuna. Luego “tiempo de ocio” o al “Corte Inglés” como suelen decir l@s agentes con ácido sarcasmo. Es decir ver t.v, caminar en círculo por ese pequeño patio cerrado, fumar, administrar la nada como se pueda. A las doce del mediodía hay lo ell@s llaman “visita médica” en la que el “doctor” receta sin reparos el mismo medicamento para cualquier trastorno físico. 12.30 almuerzo, la cantidad es respetable, no así la calidad, pero no es este el problema. Este recide en que la comida suele estar fría lo que provoca trastornos gástricos generalizados. A las 13:00 hs a la celda nuevamente hasta las 16:30, seguidamente de 17hs a 19 es la hora de la visíta. Otra bonita ilusión: una visitan diaria de aproximadamente tres mts. Y sin contacto físico. En el caso de que el familiar o amigo que sea visita no tenga los papeles en regla es muy probable que quede detenido. A las 19hs nueva visita médica. 19:30 hs cena y a las 22:30 nuevamente a la celda. Y vuelta a empezar. Durante mi estadía pude observar y recibir amenazas, ver castigos físicos, si bien no sistemáticos pero si frecuentes. Por lo menos recuerdo cinco, todos por razones absurdas: no dejar la sal en su lugar, cerrar una ventana, levarse los pies en el momento inadecuado, no entender el idioma castellano o entrar a la celda con un cigarrillo encendido. Las agresiones verbales y la provocación psicológica son constantes, generalmente de son de tipo racista: “ tu no eres una persona eres un animal”, “ yo soy racista, si no estuvierade uniforme te mato”, “ nosotros somos los únicos autorizados para abusar del poder por lo que ustedes deben obedecer”, “aquí el jefees el que pega más”, etc. Más o menos así fueron los días que me tocó vivir en ese subterráneo castillo del suplicio, víctima de la discriminatoria ley de extranjería así como de su aplicación fascista.