“Expansión” / 4 de julio de 2005
El Gobierno quiere evitar la precipitación del reparto efectuado el año
pasado, por lo que lanzará en septiembre el debate con las empresas sobre el
reparto de emisiones entre 2008 y 2012, pese a la corta trayectoria de la
bolsa de CO2.
Aunque las empresas españolas apenas han empezando a tomar contacto con la
bolsa europea de emisiones contaminantes, en los próximos meses tendrán que
plantearse cuáles son sus necesidades de derechos de dióxido de carbono
(CO2) a largo plazo.
Será a partir de septiembre cuando el Gobierno inicie el debate sobre el
segundo plan de Kioto, que establecerá el reparto de los topes de emisiones
de CO2 a los que se tendrán que ajustar las industrias entre 2008 y 2012. Se
trata del periodo previsto por la Unión Europea para la segunda fase de su
bolsa de contaminación, que se puso en marcha en enero y cuya primera etapa
se extiende hasta finales de 2007.
Este mercado es una de las medidas previstas para cumplir el Protocolo de
Kioto, el acuerdo internacional de lucha contra el cambio climático.
Reparto corto o espléndido
La generosidad del Ejecutivo para cubrir las peticiones empresariales de
derechos de CO2 determinará el impacto sobre la tarifa eléctrica a largo
plazo. Los Ministerios de Industria y Medio Ambiente garantizaron el año
pasado que el precio de la luz no se verá afectado por el primer plan de
Kioto. Sin embargo, no hay ninguna garantía para amortiguar el impacto de la
asignación de CO2 sobre los costes energéticos a partir de 2008.
Según las tesis del ministro de Industria, José Montilla, la estructura
tarifaria tiene margen suficiente para compensar el coste que puede
derivarse de Kioto entre 2005 y 2007, como consecuencia de la necesidad de
comprar derechos de emisión y del cambio tecnológico para recortar el uso
del carbón y, así, las emisiones contaminantes.
Endesa y Unión Fenosa han advertido que la tarifa debe recoger el coste de
Kioto desde este mismo año. El segundo plan de emisiones complicará aún más
este escenario.
Para ese periodo, varios factores pueden empujar la tarifa eléctrica al alza
como consecuencia de Kioto. Uno de ellos es el elevado precio de los
derechos de emisión, que ya está encareciendo la compra de CO2 para las
empresas. El precio de la tonelada de CO2 se ha más que triplicado desde
enero, al aumentar un 212%, hasta 26,11 euros.
Asimismo, el elevado precio del petróleo, que ya supera los 60 dólares, ha
subido el del gas, lo que complica el cambio del carbón al ciclo combinado
(basado en el uso del gas).
Aparte del impacto de los mercados de CO2 y de petróleo sobre el precio de
la luz, el debate sobre el segundo plan de Kioto está rodeado de otras
incertidumbres.
La principal se deriva de la corta experiencia de la bolsa de emisiones. El
Gobierno quiere iniciar con suficiente antelación este debate para evitar
las prisas que sufrieron las negociaciones del primer plan, debido a los
retrasos acumulados en los últimos meses del Gobierno del PP. Pero esta
antelación tiene como inconveniente la escasa andadura del parqué del CO2.
“Iniciaremos las reuniones con los sectores afectados en septiembre para
preparar el segundo Plan de Asignación”, afirma el secretario general de
Cambio Climático, Arturo Gonzalo Aizpiri. “Hay que ver cómo transcurre este
año, que es el primero de la bolsa de emisiones. Pero tenemos mucho interés
en lanzar el debate cuanto antes y, por ello, lo comenzaremos a la vuelta
del verano”, matiza Gonzalo.
En todo caso, se tendrá en cuenta el balance del primer año del mercado.
Éste estará disponible cuando las empresas publiquen en el primer trimestre
de 2006 su primera declaración anual de emisiones. En ella rendirán cuentas
de la compra de derechos para demostrar si se han ajustado a la asignación
recibida. Gonzalo afirma que “para el debate del segundo PNA, tendremos que
contar más adelante con las declaraciones de emisiones de las empresas”.
Asignación con precio
Para las industrias, el segundo plan de Kioto aún tiene una sorpresa más. El
funcionamiento de la bolsa de CO2 entre 2005 y 2007 tiene carácter
experimental y, además, se ha basado en un reparto gratuito de derechos; es
decir, las instalaciones han recibido el tope máximo de derechos sin ningún
coste.
Pero, a partir de 2008, la Unión Europea permite que la asignación ya no sea
completamente gratuita y, además, prevé multas más fuertes por cada tonelada
de CO2 de más emitida por las compañías. Las sanciones por cada tonelada de
exceso será de 100 euros, más del doble que las previstas entre 2005 y 2007.