“IPS” - 23/6/2005
Londres.- El grupo de los ocho países más poderosos de la Tierra está muy
lejos de un consenso sobre cambio climático, según un documento oficial
reservado sobre el estado actual de las negociaciones al respecto.
Esta es la segunda vez que un borrador de acuerdo en materia de cambio
climático entre representantes del G-8 es filtrado al exterior en las
últimas semanas. El texto conocido a fines de mayo mostraba coincidencias
muy débiles y de carácter muy general.
El nuevo borrador deja en evidencia un conflicto desde sus primeras cuatro
palabras: "Nuestro planeta está calentándose." Esa frase figura entre
corchetes, lo que indica que no hay consenso sobre su formulación.
Este documento fue elaborado por el gobierno británico, y observadores
aseguran que la objeción procede de Estados Unidos. Londres confirmó su
autenticidad, aunque acotó que se trata de una versión preliminar del
acuerdo final.
El primer párrafo también incluye las siguientes frases entre corchetes:
"Las academias de ciencia afirmaron en junio de 2005 que existe ’fuerte
evidencia de que está ocurriendo un significativo calentamiento global’ y
que ’ese calentamiento ya ocasionó cambios en el clima de la Tierra. Sabemos
que el aumento se debe, en parte, a la actividad humana."
Por lo tanto, no hay siquiera consenso entre los gobiernos del G-8 sobre el
origen humano del cambio climático.
La mayoría de los científicos coinciden en que el actual ciclo de
recalentamiento planetario es causado por los gases invernadero, derivados,
sobre todo, de la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo
y el gas.
"El nuevo texto tampoco menciona nada sobre cuánto dinero debe gastarse"
para minimizar el recalentamiento del planeta, dijo a IPS Catherine Pearce,
de la organización ambientalista Amigos de la Tierra.
Esta institución, una de las más importantes del mundo en la materia, vio el
documento como una confirmación de la falta de compromiso de Alemania,
Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia en la
lucha contra el recalentamiento planetario.
"El texto anterior reconocía que debía gastarse cierta cantidad de dinero,
marcada como una equis. Pero ahora ni siquiera hay referencia al dinero",
agregó Pearce.
Particularmente preocupante, según la activista, es la referencia a la
energía nuclear como "cero carbón" y la ausencia de "objetivos, plazos y
nuevos compromisos".
La cumbre se celebrará del 6 al 8 de julio. El cambio climático será uno de
los principales temas del encuentro, así como el desarrollo de África.
"Cualquier previsión de que la visita del G-8 a Escocia produciría algo
relevante contra el cambio climático se evapora rápidamente", dijo el
director ejecutivo de Amigos de la Tierra en ese país, Duncan McLaren.
"El primer borrador de este documento era malo. El segundo es aun peor. Los
países del G-8 concentran apenas 13 por ciento de la población mundial, pero
45 por ciento de las emisiones de gases invernadero", advirtió McLaren.
De acuerdo con la formulación del documento, no hay desavenencias en cuanto
a "actuar con resolución y urgencia ahora par cumplir con nuestros múltiples
objetivos compartidos de reducir las emisiones de gases invernadero, mejorar
el ambiente global, fortalecer la seguridad energética y recortar la
polución del aire en conjunción con nuestros vigorosos esfuerzos para
reducir la pobreza".
Pero a continuación los corchetes marcan una discrepancia: "Los países
desarrollados tienen la responsabilidad de mostrar liderazgo".
Tampoco el siguiente párrafo arrancó un consenso: "Aunque siempre habrá
cierta incertidumbre, no podemos darnos el lujo de postergar acciones si
queremos manejar el riesgo de un gran cambio irreversible."
Amigos de la Tierra reclama al G-8 que incluya en su plan de acción un
acuerdo sobre la evidencia científica que atribuye el cambio climático en
curso a la acción humana, y sobre la necesidad de reducir las emisiones de
gases invernadero. Además, la organización exige metas específicas,
sustanciales y con plazos establecidos para que los ocho países recorten
esas emisiones.
La declaración indica que los países del G-8 que son parte del Protocolo de
Kyoto sobre cambio climático deben cumplir con sus compromisos en materia de
reducción de emisiones de gases invernadero. Pero Estados Unidos no es parte
de ese tratado.
El Protocolo de Kyoto, que entró en vigencia en febrero, obliga a las
naciones industriales a reducir sus emisiones de gases invernadero. Pero el
gobierno de George W. Bush repudió el Protocolo en 2001 y retiró la firma
estampada en él por su predecesor, Bill Clinton (1993-2001), alegando que
afectaría gravemente la economía nacional.
Estados Unidos, con cuatro por ciento de la población mundial, emite un
cuarto de los gases invernadero del planeta. Sólo el meridional estado de
Texas, del que fue gobernador el propio Bush (perteneciente a una familia
con intereses en la industria petrolera, a través de la empresa Arbusto),
supera las emisiones anuales de Francia.