El consejero dice que «no pagará ni un euro más» que otras comunidades
Insta a Fomento a convocar una comisión para fijar el acceso a Donosti
BELÉN ELGUEA/
VITORIA. DV. Pese a haber autorizado la contratación de los dos primeros
proyectos constructivos de la ’Y’ vasca a su paso por Gipuzkoa, el
Gobierno Vasco sigue sin aclarar cómo financiará los 94 kilómetros del
ramal guipuzcoano que conlleva una inversión de 1.690 millones de euros
sin haber firmado un convenio de colaboración con el Ministerio de Fomento.
Al igual que hiciera el pasado martes, el consejero de Obras Públicas y
Transportes, Álvaro Amann, asumió la responsabilidad de iniciar las
obras de la red ferroviaria vasca en Gipuzkoa para garantizar que la
infraestructura esté operativa en el 2010, si bien, volvió a reiterar lo
manifestado en junio del año pasado: los vascos «no van a poner un euro
más de lo que han puesto catalanes, aragoneses y castellano manchegos».
En ese mismo contexto, el titular de Obras Públicas hizo especial
hincapié en señalar que una cosa es que la Comunidad Autónoma Vasca haga
el «esfuerzo» de iniciar las obras para, a renglón seguido, afirmar que
«no pagaremos un euro más que otros ciudadanos del Estado para hacer el
mismo proyecto».
Amann, que dio a conocer algunos aspectos técnicos de los proyectos
constructivos de los tramos Beasain-Ordizia e Irún-Hendaya que saldrán a
concurso en breve, no desveló la superficie agraria afectada por la
obras ni las expropiaciones necesarias para acometer la infraestructura
que, según indicó el propio Amann, podrían iniciarse tras el verano.
El consejero de Transportes aseguró que la fórmula defendida por su
departamento no son las expropiaciones de terreno sino las
«compensaciones» agrícolas de suelo mediante lo que se ha denominado un
«banco de suelos» que creará el Gobierno Vasco y para el cual no hay fecha.
Dos días después de que el Ejecutivo vasco aprobara en el Consejo de
Gobierno sacar a concurso dos tramos guipuzcoanos, el consejero rechazó
las acusaciones de «electoralismo» vertidas por el PSE-EE al que cedió
«todo el electoralismo y protagonismo» para que el PSOE y el Gobierno
socialista empiece la obra. Negó que se vayan a adjudicar tramos
inconexos ya que, según defendió, se va a licitar todo el ramal
guipuzcoano que, «además es para conectarnos con Europa».
Túnel de tres kilómetros
De hecho, uno de los proyectos es el subtramo de acceso a Irún y próximo
a Francia donde la ’Y’ vasca enlazará con la red actual europea.
El tramo, presupuestado en 22,4 millones y un plazo de construcción de
24 meses, tiene una longitud de algo más de kilómetro y medio, un radio
mínimo de 350 metros, una pendiente máxima de 15% y un ancho de vía de
1.435 mm. El proyecto contempla cuatro pasos a distinto nivel, dos
falsos túneles y un viaducto.
Más espectacular será la obra del tramo Ordizia-Itsasondo. Contempla un
túnel de casi tres kilómetros, para lo cual cuenta con un presupuesto de
55 millones y un plazo de construcción de 31 meses. Además, el Gobierno
Vasco está terminando de redactar para su posterior licitación los
ramales entre Ezkio-Itsaso-Beasain, entre Beasain- Legorreta,
Legorreta-Tolosa y Oiartzun-Irún, presupuestados en 601 millones. Amann
instó a que Fomento convoque la «comisión Donosti» para definir el tramo
Astigarraga-Atotxa y determinar el acceso a San Sebastián.
«Acuerdo y no publicidad»
B.E./
La decisión del Gobierno Vasco de sacar a concurso dos proyectos de la
’Y’ vasca cuando ya han sido convocadas las elecciones vascas no deja de
suscitar los recelos entre la oposición. El portavoz socialista, Rodolfo
Ares, reiteró ayer que el anuncio no deja de ser «un acto electoral más»
al tiempo que instó al ejecutivo de Vitoria a buscar «el acuerdo y no la
publicidad».
Ares no ahorró calificativos para denunciar lo que, a su juicio, es un
«engaño a la sociedad vasca», ya que las obras se adjudicarán después
del verano y, por tanto, no será Álvaro Amann quien adjudique las obras
sino «el nuevo Gobierno Vasco que surja de las urnas».
También Aralar denunció la «manipulación del Gobierno Vasco hacia la
sociedad» al presentar el proyecto como «la única posibilidad de
conexión de Euskadi con las redes europeas». Aralar criticó que la
conexión tenga que ser necesariamente mediante el trazado de alta
velocidad definido por la ’Y’ vasca «con centro en el alto Ibaizabal y
arrasando con el poco territorio disponible».