Sábado,5 de febrero de 2005 (A.Petrescu. El Mundo,30.1.05)
Aeropuerto de Barajas.Terminal de carga. Un voluminoso paquete llega procedente de Rumanía. El destino final (Palacio de la Zarzuela) activa todas las alarmas. Efectivos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional acuden de inmediato. Hasta llega a sonar el teléfono del ministro. De esta extraña manera llegaban poco antes de Fin de Año, las pieles de los osos pardos (especie protegida por el Convenio de Berna) cazados por D.Juan Carlos en los Cárpatos, entre el 8 y el 10 de octubre de 2.004. Durante varios días el "bulto" permaneció "confiscado" en zona aeroportuaria. El documento que autorizaba la circulación de especies protegidas, o sus restos, como era en este caso, era defectuoso.
Muchos "uniformes" acuden al lugar, pero ninguno de los agentes pertenecientes al SEPRONA, Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil, que se encarga e velar por el cumplimiento de las normas del CITES, referente al tráfico de especies animales protegidas (o sus restos). Nadie les avisó.
Los ecologistas rumanos, después de muchos días de seguimiento de las pieles, perdían el rastro. Atrás quedaban los ecos de aquella cacería en la que el Rey de España dio muerte a nueve osos (una hembra gestante entre ellos), a un lobo y a varios jabalíes. También, parece ser que fue tiroteado un guardaespaldas de D. Juan Carlos. Atrás quedan las dudas sobre la legalidad de esta importación.
La cacería del Rey suscitó una gran polémica. En "La Miga de las Cosas", uno de los programas de televisión rumana con más audiencia, se logró reunir en un mismo plató a ecologistas, Gobierno rumano y gerente de ABIES HUNTING, la empresa estadounidense que explota la caza en Rumanía. El 91 % de los telespectadores que participaron en el programa condenó esta cacería. Abies Hunting gana 3.000.000 ? al año organizando cacerías de osos rumanos.
El oso pardo está muy amenazado de extinción y protegido por Directivas de la Unión Europea, por la legislación española, por el Convenio de Berna y por el CITES. Se rumorea que otros españoles (de los que conviene tomar nota) que han ido a matar osos a Rumanía son Florentino Pérez y el futbolista Raúl. Debe ser un disfrute acorralar a un animal cuyo hábitat está siendo aceleradamente destruido por las empresas madereras (también norteamericanas. Se ve que a este país le llegó la "democracia") y saber que, cuando se ha apretado el gatillo, el oso pardo cae un poco más hacia la nada.