OPINIÓN

Cuatro años en pie de lucha
¡“Opción”, presente!

 
Por: Gonzalo Sono M.

El imperio de la prensa amarilla en el mundo es tenebroso. Es el poder gigantesco de los medios de comunicación, de la prensa, la radio y la televisión.

Se trata de un poderoso aparato montado a nivel internacional para mentir, engañar, tergiversar y chantajear, que rinde beneficios económicos, políticos y sociales incalculables, tangibles e intangibles.

Este poderoso imperio de los medios de comunicación está al servicio de las empresas transnacionales, de los objetivos estratégicos del colonialismo, de la globalización y el belicismo.

La prensa amarilla, con tentáculos en todos los rincones del mundo, siempre se ha pronunciado en defensa de las peores causas de la humanidad, siempre ha estado haciendo el juego a los gobernantes de turno, a los emperadores y reyes, a los príncipes y dictadores. Tiene su propio lenguaje, su estilo exclusivo, sus recursos propios. Se dice que es el cuarto poder del Estado y se atribuye privilegios desmedidos, se autotituló “libre” e “independiente” y asegura que sólo habla la verdad con objetividad e imparcialidad.

En el Ecuador, la prensa amarilla goza de mucho poder y, gracias a ello, sus dueños, directivos y empresarios se han enriquecido y gozan de fueros especiales.

La prensa amarilla tiene su modo de ver las cosas y emplea una metodología extraña para el enfoque de cada uno de los conflictos y de las realidades sociales que, en determinados momentos, le hace espectacular y llamativa. A través de la crónica roja, por ejemplo, se desvía la atención sobre los problemas más palpitantes, se exalta el crimen y los hechos de sangre, se estimula la discriminación racial y se hace gala del espíritu de conmiseración de los ricos sobre los pobres. Es la lógica con la que trabaja la prensa escrita. La radio tiene otros enfoques, distintos a los de la prensa y la televisión.

Por su lado, la TV se maneja en otras instancias y en otros niveles: es antidemocrática por esencia y hacer prevalecer los intereses privados sobre el interés público en todos los aspectos; actúa bajo consigna y mide los resultados al instante, pues sus canales son antenas repetidoras de los grupos de poder; abusan del sensacionalismo, argumentando que la TV es un negocio ante todo y sobre todo, en base al raiting.

En oposición a este tenebroso y poderoso imperio de la desinformación, en los más diversos rincones geográficos del mundo, se han levantado y siguen levantándose airosas las voces de la verdad, la palabra que denuncia sin temor alguno y pone en primera plana los aspectos de fondo, forma y contenido que encierra la realidad en lo concerniente a la vida de los pueblos, de sus sufrimientos y aspiraciones, de sus derechos y esperanzas, utilizando un lenguaje sencillo y comprensible, con imágenes irrebatibles, inclusive pensando en una diagramación y en un diseño gráfico simple, en un colorido y una titularización convincente, ajena al sensacionalismo, todo esto dentro de un marco que destaque los hechos y las vivencias connaturales con la existencia cotidiana, como los deportes, la salud, la pobreza, la cultura, el humorismo, la solidaridad humana; dentro de un esquema que facilite la explicación e interpretación de los fenómenos sociales, económicos, políticos y culturales constantes en la vida del ser como individuo, de los movimientos sociales, las organizaciones políticas, las agrupaciones de mujeres, estudiantes, jóvenes y ancianos, de las asociaciones sindicales de obreros y campesinos y de los sectores sociales no organizados como los desocupados o los trabajadores informales, es decir de todos aquellos que no tienen acceso a la pensa amarilla.

Es OPCIÓN, la palabra alternativa que proclama desde su fundación, hace cuatro años, la verdad, que convoca a la lucha y el combate, que está a la disposición de las masas populares que anhelan un nuevo Ecuador, sin los mandamás y explotadores de siempre. Es la palabra que aparece en volantes y manifiestos, es periódicos y revistas, en murales, en programas radiales y en espacios contratados de TV; es la palabra sin dobleces, clara y concreta; son las voces sonoras de quienes claman por la justicia social, la paz, la libertad y la soberanía, por el reparto equitativo de la riqueza nacional; son las voces contrarias a los intereses particulares o de grupo, contrarias al mensaje amañado del oficialismo y los gobiernos de turno, contrarias al enfoque que pretende imponer la prensa al servicio de los círculos opresores; prensa que, desde luego, cada día está perdiendo credibilidad y confianza, que viene arrastrando la acusación de ser la que más contribuye a la desorientación y al mantenimiento de un statu quo putrefacto e incapaz de continuar gobernando; prensa que trata de ocultar, por todos los medios a su alcance, los procesos de la lucha libertadora de los pueblos que en algunos lugares del planeta están levantados en armas para alcanzar su independencia y soberanía nacional, o que defiende su libre determinación una vez que ha escogido el camino de la revolución y la emancipación total.

Un periódico quincenario como OPCIÓN está destinado a vivir y sobrevivir por muchos años, como hasta hoy, alimentado por la solidaridad, la admiración, el cariño y el aporte voluntario de quienes amamos la vida, creemos en el humanismo y nos sentimos parte de un proceso liberador que se lo puede apreciar en toda su dimensión a través de la lectura de las páginas de este querido periódico opuesto, hoy como ayer al fundamentalismo patriarcal y al fanatismo político que son los medallones que le identifican a la prensa amarilla, a ese poder infernal que aún funciona enmascarado en el lirismo y en la prédica engañosa, en tanto que OPCIÓN cumple su tarea histórica conjuntamente con periodistas y escritores, analistas, proyectistas y caricaturistas identificados con los intereses de la Patria y comprometidos con los más caros anhelos del pueblo ecuatoriano.