PAÍS ADENTRO

Los universitarios protestan
por asignaciones


 

Miles de alumnos y profesores de las 17 universidades estatales y escuelas politécnicas del país reclamaron ayer recursos para la educación superior, en una marcha que salió desde la Universidad Central y llegó al Congreso Nacional.

La Policía, con gases lacrimógenos, impidió el paso de los alumnos de la Universidad de Guayaquil, Cuenca, la Politécnica de Manabí, Universidad Técnica de Cotopaxi, entre otras, hacia la Presidencia de la República.

Las universidades llevan cuatro años reclamando que las asignaciones provenientes del 11% del Impuesto a la Renta sean calculadas con base en el 100% del total recaudado por ese impuesto, y no en el 75%, como se hace en la actualidad.

Esa modalidad de cálculo se aplica desde el 2001 y ha dejado, según la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE), un perjuicio de $ 27’200.000 desde el 2002 hasta el 2004.

Eso, según exponen las universidades, sumado a la deuda que el Estado ha acumulado desde el 2001 por no entregar el 1% de los ingresos corrientes estatales para investigación científica, representa un perjuicio de $ 329 millones.

Las autoridades universitarias proponen que se reforme la Ley del Fondo Permanente de Desarrollo Universitario y Politécnico (Fopedeupo) y se eleve en 2% la participación de sus fuentes de financiamiento (Impuesto a la Renta e IVA). Con esa reforma, al menos en el 2006, los centros de educación superior contarían con 60 millones de dólares más.

Las universidades piden también que se concrete su participación del 5% de los recursos de del ex Feirep, que se destinarán para investigación científico-tecnológica.

Algunos universitarios viajaron toda la noche para llegar a la marcha, como los alumnos y profesores de la Universidad Estatal de Milagro, quienes salieron a las 22h00 de su ciudad.

Esa universidad recibe $ 3 millones al año y, según su rector, Rómulo Minchala, necesita $ 5 millones para funcionar en mejores condiciones.

Minchala aseguró que las universidades necesitan más recursos que la educación básica y secundaria, porque requieren de una mayor inversión en tecnología.


Tres acciones por el ambiente

 

 

En este mes se han presentado tres hechos importantes en torno a la defensa del ambiente y de los derechos colectivos, que casi no han sido mencionados en la gran prensa, pero que deben ser conocidas por el pueblo para sumar fuerzas en torno a ellas y lograr su concreción.

I

La Veeduría para la Protección de los Pueblos Indígenas en Asilamiento de Yasuní, encabezada por el Centro de Derechos Económicos y Sociales, CDES, hizo pública, con numerosas firmas de respaldo, la exigencia de delimitación de los territorios de la Zona Intangible (es decir, aquella en la que no se permitirá ningún tipo de explotación de recursos naturales) que se encuentra en el Parque Yasuní. Tal como dice la comunicación, la delimitación “es un imperativo para la protección de los pueblos en aislamiento voluntario y para la conservación de una biodiversidad única en el mundo presente en la región del Yasuní”. La falta de una delimitación clara facilita una acelerada extracción forestal ilegal y repetidos hechos de violencia, incluyendo la masacre de mayo de 2003, y asedio permanente a los pueblos Tagaeri- Taromenane, que hasta hoy permanecen en aislamiento voluntario.

II

Una noticia importante es el recurso de amparo presentado para dejar sin efecto la licencia ambiental para las obras de Petrobras en Yasuní, por constituir un acto ilegítimo de la autoridad pública, entre otras razones, por no haber sido estudiado el impcto ambiental de la construcción de las instalaciones centrales de producción –CPF- al interior del Parque Nacional, afectando de manera directa a más de 15 hectáreas, así como de la carretera que éste requiere, así como por la inexistencia de certificación alguna que demuestre que se cumplió con el procedimiento de consulta previa a las comunidades.

El recurso, presentado por Fundación Natura, Ecolex, Ecociencia, CECIA, Ambiente y Sociedad y quién escribe esta nota, es una oportunidad para hacer respetar la Constitución y las Leyes vigentes, impidiendo efectos negativos de inmensa gravedad sobre un Área Protegida que es considerada como una de las zonas de más alta biodiversidad en el mundo.

Ya antes se dieron diversos pronunciamientos de ambientalistas y pueblos amazónicos, pero ahora este recurso no espera una respuesta voluntaria de las autoridades sino que plantea un nuevo terreno de disputa tal y como fija la legislación ecuatoriana, de manera de garantizar la seguridad jurídica y de permitir una decisión obligatoria para las autoridades ministeriales. Esto, claro, si la Dra. María Elena Chávez, Jueza Vigésimo Tercero de lo Civil de Pichincha, administra justicia en este caso.

III

La Asociación Nacional de Servidores Públicos del Ministerio del Ambiente, ANSEPMA, hizo el lanzamiento de la “Agenda País: El Ecuador Ambiental que Queremos”, en la cual se plantea un conjunto de políticas, objetivos, actividades y proyectos que, con la experticia de los funcionarios ambientalistas, estructuran una propuesta general que amplia el debate sobre los retos que, para la protección ambiental, plantea el desarrollo. En palabras introductorias de su presidente, el Dr. Mario Andino, la Agenda “incluye los principales lineamientos para asumir la gestión ambiental como una política de Estado encaminada a la conservación y uso sustentable de la biodiversidad, bajo el enfoque ecosistémico, y la equidad intra e intergeneracional, con la participación de todos los sectores de la sociedad”.

Esta Agenda, realizada al margen de las autoridades ministeriales, confirma que en los servidores públicos del ministerio hay reflexión y compromiso. Al igual que en otros ministerios, lo que falta es autoridades comprometidas con el pleno cumplimiento de la Ley que trabajen con los profesionales técnicos que hacen la vida permanente de las instituciones públicas. E.I.L.


El movimiento indígena busca un cambio verdadero


Cerca de100 participantes estuvieron en la Cumbre de Legisladores y Líderes Indígenas, que se reunió en Quito desde el 11 al 13 de octubre, con el objetivo de definir propuestas y estrategias de cara a la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN). Acudieron delegaciones de Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia, Chile, Paraguay, Uruguay y Venezuela, que debatieron sobre los alcances de la propuesta de la CSN y expusieron una visión de la integración que va mucho más lejos de la de ciertos gobernantes que solo la miran como un instrumento para la apertura comercial y el impulso de infraestructuras en función de los intereses del capital transnacional.

Los indígenas plantean una integración plurinacional, equitativa, soberana, justa y fraterna, en la que se preserve la vida y se garanticen los derechos de los pueblos y nacionalidades indígenas 'en armonía con los demás pueblos que coexistimos en Sudamérica'. Algunos de los tópicos planteados en este evento tienen que ver con el reconocimiento de la identidad, los derechos colectivos de los pueblos indígenas, la identidad, los recursos naturales, el Estado plurinacional, la biodiversidad, los conocimientos ancestrales, la militarización de los territorios indígenas y las amenazas de los tratados de 'libre comercio'.

A esto se suma la acción de las transnacionales que están privatizando todo. Las inversiones extranjeras no han sido beneficiosas para los pueblos indígenas, éstas solo han favorecido a una élite de políticos y empresarios. Las actividades de las transnacionales petroleras, madereras, mineras, farmacéuticas y otras, han provocado la destrucción de los bosques, la división y la muerte de las comunidades indígenas y la erosión de sus identidades.

La parlamentarios y líderes indígenas plantean que la integración propuesta por los gobiernos no responde a la realidad de los pueblos de la región, sino que responde a los intereses de las élites dominantes.

Marcelo Pastuña, dirigente indígena de la provincia de Cotopaxi, que participó en el evento, señalo que “a más de la lucha por la defensa de nuestra cultura y nuestra identidad, debemos entender que se trata de una lucha de clases, por las necesidades de nuestras comunidades. Como pueblos y nacionalidades necesitamos vivir en mejores condiciones de vida, de salud y de educación. Nuestras comunidades necesitan vida, ya no comen cuento, porque necesitamos agua, riego, préstamos para la reactivación de nuestros campos y la defensa de nuestra tierra”.

Desgraciadamente, la CONAIE, sostiene el dirigente, no ha estado pensando en ello: “está dirigida por una cúpula que al igual que la de Pacahakutik defienden intereses de su grupo, han defendido sus puestos y privilegios burocráticos, en los ministerios y otras instituciones, con las cuales se han enriquecido a nombre del movimiento indígena, olvidándose de las bases, de las comunidades y de todo el movimiento”.

Y así, aclara Pastusa, con acuerdos con las Ongs y el gobierno, con la burguesía, como actúan estas cúpulas, lo único que han obtenido es que se siga explotando a las nacionalidades indígenas y al resto del pueblo. “Esa no es la alternativa, esa es una traición. Estas prácticas pretenden dispersar al movimiento indígena, algunos de ellos hablan de recuperar el estado de derecho, sin embargo, no hay tal estado de derecho cuando carecemos de educación, salud, trabajo y tierra. Estar con el estado de derecho no es hacerle el juego al gobierno, ganando en esos puestos 2 ó 5 mil dólares, con ello han surgido nuevos patronos, solo que ahora indígenas, mientras a nuestras comunidades llegan con el proyectito para criar cuyes o unos borreguitos. Eso nada cambia, más bien aumenta la pobreza. Necesitamos un cambio profundo, que acabe con el sistema capitalista y que permita construir un estado popular, un gobierno popular. Es hacia allá donde debemos apuntar y concentrar nuestra acción”, enfatiza Pastusa.

Existen temas importantes, según el dirigente, por los cuales deben luchar unitariamente los pueblos indígenas, como son los tratados de libre comercio como el que se viene discutiendo entre Estados Unidos y los países andinos (Ecuador, Colombia y Perú): “Nosotros estamos opuestos al TLC pues las consecuencias serán muy graves, nuestras tierras serán nuevamente acaparadas por los latifundistas, nuestra medicina y la biodiversidad serán privatizados, pero además nuestros productos no podrán competir con los productos subsidiados por Estados Unidos. Por ello, insistimos en rechazaro el TLC y estamos exigiendo que se convoque a una consulta popular para que el pueblo decida, previo a una información veraz y a un debate serio. En ese camino debemos trabajar por la unidad del movimiento indígena y popular”, manifiesta Pastusa. (CM)