CULTURA

“No somos un país colonizado,
tenemos nombre y apellido y
nuestras propias raíces”

“El Ballet Folklórico del Ecuador nació hace l6 años, como producto de la necesidad de expresar la identidad ancestral de nuestra cultura, a través de un roceso de investigación que se ha fortalecido viviendo con las comunidades campesinas de la Sierra, de la Costa y de la Amazonía para así poder plasmar en un escenario algo de lo que es nuestra cultura y decir al Ecuador y al mundo: esto somos nosotros, tenemos nombre y apellido, no somos un país colonizado, sino un país que tiene tierra propia, raíces que nacen desde sus propios ancestros”.

 
Por: Alfonso Murriagui

Con estas afirmaciones se inicia un apasionante diálogo con Luis Beltrán, creador y Director del ballet folclórico que nació con el nombre de “Comuneros” y que siempre estuvo identificado con las comunidades campesinas, participando de sus fiestas y acontecimientos sociales, no solo para investigar, sino para compartir sus vivencias espirituales y sus costumbres, las que se expresan luego como un mensaje convertido en danzas folklóricas, bailes tradicionales, bailes montubios, bailes mestizos, es decir todo lo que es la expresión cultural de nuestro pueblo.

Sobre estas experiencias nos habla entusiasmado Luis Beltrán: “Esta es una experiencia hermosa porque, al revés de lo que hacen los políticos y de toda la gente que ha destruido al Ecuador y que nos tiene en el marasmo en que vivimos, hablar con las comunidades, con la gente sencilla, con la gente buena, con la gente honesta, que sí hay mucha y de enorme calidad, eso es lo más hermoso, porque ellos no tienen un as bajo la manga, ni nos van a golpear por la espalda, pues dicen las cosas de frente; entonces comprendemos que el Ecuador es dulce, es bueno y que hay gente muy sana; es cuando nosotros nos sentimos orgullosos y ellos se sienten muy felices”.

¿En esa convivencia ustedes rescatan la música, el vestuario, la danza y luego la presentan como un espectáculo de folclore?

“Sí, ese es el sistema; quiero graficar lo que hicimos recién con la comunidad de los Colorados del Búa, uno de los ocho asentamientos de los Tsáchilas: primero conversamos con ellos y descubrimos una historia social, la historia que ellos viven, entonces les enseñamos a bailar estéticamente una danza que ejecuta el grupo ‘Shinopi’, ellos tienen un baile que se llama ‘El Tumbelé’; el tumbelé es una lagartija pequeñita, muy agraciada y bonita y muy querida por la gente, pero que cuando la molestan, le da una especie de colerín y se muere, por eso los enamorados se abstienen de molestar al tumbelé para poder progresar en el amor; eso es lo que nosotros contamos en el escenario, en esas experiencias se basa nuestro trabajo”.

El Ballet Folklórico del Ecuador cuenta actualmente con 32 bailarines, 4 técnicos, nadie les auspicia, sin embargo tienen su propio sistema de iluminación y de sonido. “El vestuario es muy costoso y su mantenimiento requiere muchos esfuerzos económicos, nos dice el Director, “pero nos vamos financiando con las presentaciones retribuidas que logramos; por lo regular el ballet nuestro se caracteriza por la obra social, por la obra solidaria.

Por ejemplo el jueves próximo estaremos en la cárcel de mujeres presentándonos para esa gente que no tiene ninguna posibilidad de entretenimiento; nosotros vamos a los asilos, a las organizaciones sociales que requieren de cultura y que no tienen para pagarse un espectáculo, a ellos vamos con mucho gusto, ese es nuestro trabajo”.

¿Cuáles son los logros más sobresalientes que han conseguido en estos 30 años de actividad?

Primero el haber tenido el aplauso y la aceptación del público del Ecuador, luego el haber sido aceptados por las comunidades indígenas y campesinas, eso para nosotros es la experiencia más hermosa de todas, hemos participado en eventos a nivel nacional e internacional, pero mucho más allá que expresar al mundo la identidad de nuestro país, nosotros nos sentimos más gustosos cuando ofrecemos nuestro espectáculo al pueblo, a la gente sencilla, a la gente humilde; nosotros trabajamos con el Municipio de Quito y nos presentamos en la 24 de Mayo, en la Plaza de Santo Domingo o en la Ciudad Mitad del Mundo, con el Consejo Provincial, para la gente sencilla que pasa y se queda viendo el espectáculo; para nosotros esa es la más grande satisfacción que podemos experimentar, al ver que los espectadores se sienten orgullosos al decir: ‘esto somos los ecuatorianos’.

Luis Beltrán, que fue por muchos años funcionario de la Universidad Central es, desde hace un año, Presidente de la Asociación de Artistas Profesionales de Pichincha, que tiene 32 años de existencia. Él considera que la agresión permanente de la cultura importada, alentada por los medios de comunicación, “es una carga extremadamente pesada, pues no existe una política de Estado con la cual se defienda la cultura nacional y se proteja la identidad de nuestra patria; los trabajadores de la cultura, desde nuestro sitio de trabajo, desde nuestra trinchera que es el escenario, tratamos de enfrentarla, porque si nos ponemos solamente a lamentar no conseguiremos nada. Actualmente estamos planificando estrategias de trabajo y hemos decidido anclar nuestra esperanza fortaleciendo las asociaciones de artistas profesionales del país alrededor de la FENARPE, que es la Federación Nacional de Artistas Profesionales del Ecuador, cuya matriz nacional está en Quito y agrupa a los artistas del espectáculo: cantantes, bailarines, actores, animadores y músicos, para tratar de capear la adversidad en la cual nos desenvolvemos, mediante la Ley de Defensa Profesional del Artista, que es una muy buena ley, pero que ni siquiera las autoridades la cumplen”.

Con mucho entusiasmo afirma finalmente: “Queremos fortalecernos para remover la conciencia de los políticos y del gobierno, que poco o nada han hecho por defender la cultura nacional, para así valorar lo nuestro, porque el Ecuador no es solamente un país de amargados o de políticos corruptos, sino que tiene gente buena y sencilla, alegre y trabajadora”.


De golpe: Lucio, mea culpas

 
Por. José Villarroel Yanchapaxi

Verán taitamitos, estos meses que voy a pasar en el expenal García Moreno, es para purgar los errores que cometí durante mi paso fugaz por la presidencia y para conocer cómo mismo es que han sabido vivir los reclusos. Voy a aprovechar tan, para escribir la segunda parte de mi betseller intitulado “El Golpe”, ahí van a ir algunos capítulos que se me olvidaron como al Cervantes, por ejemplo: que la primera dama no tenía porqué pedir audiencia para verme en Carondelet para nomás de irnos a comer los motes de la Magdalena; que si me declaré el mejor aliado de los EEUU y dije: “Indio comido, indio ido” a los Pachacuticks es porque me dio miedo que los indios me mandaran trapeando del cargo como al Presidente Meza en Bolivia. Por esos días, andaba extenuado de tanto corre que te coge inaugurando la autopista Quito-Guayaquil, los incontables puentes e innumerables represas hidroeléctricas para que el Ecuador por lo menos en 50 años no vuelva a tener los odiosos apagones. ¿Ya ven lo malagradecidos que son los aniñados? ¡Qué iba a creer que me hagan la casita! Pensando que era de fiar el cardiólogo, me hice recetar para el stress.

¡Qué me iba a imaginar que las pepas que me dio me iban a mantener sedado! Casito muero en el intento y tuve que salir hecho cuete para irme a refugiar en la embajada de Brazil, mientras los forajidos financiados por el Chávez en contubernio con el Gándara y el alto mando militar, se feriaban el poder ungiendo como gobernante al usurpador.

Aura me doy cuenta de que he estado rodeado de traidores y conspiradores, empezando por el vicepresidente Palacio, el Tarzán de bonsái Carlos Arboleda, el Patricio Acosta que aura dizque está metido a líder del movimiento bolivariano, los medios de comunicación, el Bolívar Gonzáles por no salir del Ministerio de Bienestar Social cuando se lo ordené al Antonio Vargas, hasta el Jaime Damerval que aura se cree presidenciable. Amargo ha sido no tener acceso a las encuestas de carne y hueso en el extranjero, por eso renuncié a mi asilo político en Brazil y en Colombia, además porque los de las FARC me querían asesinar. Yo vine a dar la cara y he instruido a mis abogados que no le pidan el habeas corpus al Paco Moncayo que es otro traidor.

Aura solo me queda volver los ojos a mi parce de Panamá. Ya van a ver taitamitos cómo desde la prisión voy a recomponer y fortalecer a Sociedad Patriótica. Ya tengo tan hablado para hacer una alianza con el PRE para de nuevo lanzar mi candidatura a la presidencia del Ecuador, en binomio con el Pichi Castro. ¡Lindo hemos de barrer en las próximas elecciones!

Les cuento que aquí las horas se me pasan volando. He vuelto a ver en DVCD las versiones completitas de mis cadenas nacionales. Me veo y no lo creo. ¡Chuta! ¡Qué elegancia ¡qué elocuencia! ¡Qué porte de estadista! Innegablemente hizo un buen trabajo la secretaría de comunicación, especialmente la del Iván Oña y la Yolanda Torres. Estoy aprovechando tan, para ponerme en forma ya que con tanto relajo hasta dejé de trotar y me ha crecido la nariz, rectifico, la panza.

Verán nomás taitamitos cuando vuelva su coronel en su blanco corcel, han de temblar los que aura sacan pecho pretendiendo refundar el país llamando a una asamblea constituyente. Vaya mi agradecimiento imperecedero al Partido Social Cristiano, los únicos que no me traicionaron.