No pocas reacciones han causado
la serie de reportajes que OPCIÓN viene presentando
acerca del origen, vínculos y propósitos
de ONGs como Participación Ciudadana y Fundación
Esquel en el Ecuador, así como de varios
grupos que éstas han promovido para llevar
a cabo sus propósitos, como es el caso de
los denominados “Ruptura de los 25”.
No es para menos. Ha quedado
al descubierto la intervención directa que
el gobierno de los Estados Unidos hace a través
de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo
Internacional (USAID) en la política interna
del Ecuador, financiando y orientando políticamente
a ONGs y grupos que, bajo el argumento de “defensa
de la democracia”, promueven una crisis política
que les permita conseguir la reestructuración
del sistema de justicia -en realidad lo que buscan
es volver a la antigua hegemonía política
de la Corte- que sirva a sus intereses y al de las
transnacionales.
A raíz del primer reportaje,
que apareció en la edición número
82, bajo el título “ONGs: Intervencionismo
yanqui en el Ecuador”, periodistas de otros
medios de comunicación, principalmente del
diario Expreso, comenzaron a investigar el tema
y a presentar información que produjo tibios
comentarios de algunos canales de televisión,
alineados en su mayoría con los detractores
de la actual Corte Suprema de Justicia y por lo
tanto, aliados de estos grupos.
Los recursos de las ONGs tienen
control directo del gobierno de Bush
Los reportajes y noticias que
presentó diario Expreso, en sus ediciones
del martes 22 y miércoles 23 de febrero,
mostraron que varias fundaciones ecuatorianas; entre
ellas: CORDES, ESQUEL, CEDIME, FUTURO LATINOAMERICANO,
CLD-TRANSPARENCIA, PARTICIPACIÓN CIUDADANA
y HACIA LA SEGURIDAD cumplían agendas norteamericanas
en el Ecuador.
Sin embargo, estas denuncias
del diario guayaquileño no fueron más
allá, tal vez porque Jorge Vivanco, subdirector
de este medio, también aparece entre los
personajes involucrados con Participación
Ciudadana (PC), según información
de la página web de esta ONG. De todas formas,
el trabajo del periodista que supo sacar esta información
a tiempo fue importante.
Por su parte, el diario El
Comercio, del 29 de marzo, presentó un reportaje
con el título: “El comando Sur opera
en dos vertientes”, en el que describe el
trabajo abierto que realiza el Comando Sur del Ejército
de los Estados Unidos en Ecuador, a través
de Kevin Saderup, representante de esa instancia
militar extranjera en nuestro país. Según
este diario, en el Ecuador existen cinco oficinas
del Comando Sur, la más importante, la del
Grupo Consultivo y de Ayuda Militar, según
dice la página web de la Embajada: “apoya
la democracia en el Ecuador y su buen récord
de respeto a los derechos humanos, así como
los objetivos de la política estadounidense
en el país”. En el mismo reportaje,
se consulta como fuente al sociólogo Freddy
Rivera, quien sostiene que “El dinero que
la USAID maneja en Ecuador llega mediante el Comando
Sur”. Es decir, nuevos elementos que indican
el papel que cumplen las ONGs financiadas por la
USAID en Ecuador debe ser investigado a fondo, para
que los ecuatorianos demos una respuesta digna,
de defensa de nuestra soberanía.
Los medios han buscado también
reacciones de representantes de la Embajada de EEUU
en nuestro país. Es así como el portavoz
de la Embajada, Glen Warren, ratificó que
estas ONGs sí reciben dinero de la USAID:
“EEUU hace un permanente seguimiento y evaluación
del dinero que se entrega a las fundaciones privadas
para el fortalecimiento de la democracia en el Ecuador”,
dijo.
Las reacciones han venido de
varios sectores académicos, sociales y políticos
Este escenario de informaciones
alarmantes ha provocado que varias voces se escuchen
criticando más abiertamente y mostrando nuevos
datos acerca de la procedencia, relaciones y reales
propósitos de los líderes de estos
grupos. Uno de ellos ha sido, por ejemplo, el actual
magistrado Ramiro Román, quien sostiene que
los ‘notables’ que estos grupos proponen
nombrar para que seleccionen a los nuevos magistrados
(de una tercera Corte) son personajes como Alberto
Wrig, abogado de Jamil Mahuad, así como Fabián
Corral y Farith Simón, todos docentes de
la Universidad San Francisco y quienes han sido
claves en la designación de varios jueces
en la Corte destituida en diciembre del año
pasado. Según Román, a través
de estos personajes se canalizan también
los financiamientos de la USAID para la fundación
Esquel y para otras organizaciones como Projusticia.
El decano de la Facultad de
Comunicación Social de la Universidad Central
del Ecuador, Marco Villarroel, sostiene por su parte
que los medios de comunicación del país,
en aplicación de la Ley de Libre Acceso a
la Información, deberían investigar
cuánto ganan los ejecutivos de Esquel y de
otras ONGs que actúan en el país:
“parte de los recursos con los que ellos funcionan
son también del gobierno. De acuerdo a la
Ley, la Contraloría podría fiscalizarlos.
Que transparenten el número de personas y
los sueldos reales que tienen, tanto remuneración
directa como bonos, viajes y propiedades que tienen
o que manejan.
No hay que olvidar que Transparencia
Internacional estaba financiada por las empresas
más corruptas del mundo, como Worldcom y
otras que quebraron y fueron intervenidas por el
gobierno de los Estados Unidos por realizar doble
contabilidad. Como ecuatoriano yo quiero saber de
dónde vienen los ingresos de Valeria Merino,
por ejemplo, que es una mimada de los medios de
comunicación porque aparentemente desarrolla
actividades en pro de la democracia y de la ampliación
de la juridicidad del país. De igual manera,
sería importante conocer el presupuesto de
ONGs relacionadas a las iglesias, las del Opus Dei,
las evangélicas, así como las católicas,
las fundaciones relacionadas a los gobiernos extranjeros”.
En el Congreso hay pedidos
de investigación que no se concretan
En el Congreso Nacional se
han producido discusiones sobre el tema. El diputado
Rodrigo García (ex Pachakutik), solicitó
a la Comisión de Fiscalización investigue
los recursos que provienen del extranjero para estas
fundaciones.
Por su parte, la Comisión
de lo Laboral y Social, a través del legislador
Luis Villacís, envió el pasado 24
de febrero al Procurador General, José María
Borja Gallegos, un comunicado exigiendo la vigilancia
de los recursos que reciben las fundaciones y sus
actividades políticas en el país.
Sin embargo, estas dos solicitudes aún no
han tenido respuesta.
Según García,
Participación Ciudadana fue creada en el
2002, con 420 000 dólares facilitados por
la USAID, dirigida en Ecuador por Lars Klassen,
lo cual debe ser investigado; además “Valeria
Merino, junto a otros abogados, son por autodesignación
‘Superdetectives’ de la transnacional
Latinacces y Decisión Strategies Faiefax
(DSFX). Para Luis Villacis, “lo único
que estas organizaciones están haciendo es
violentar la soberanía nacional”.