ESPECIAL

El Plan Bicentenario, una amenaza para la educación

 

El Gobierno central trata, en este mes de abril, de aplicar arbitrariamente el denominado Plan Bicentenario; Plan que termina con el derecho constitucional de la educación fiscal, al entregarla a los municipios, que en su mayoría tienen problemas de corrupción por el mal manejo de recursos y que en otros casos están abandonados.

Los maestros ecuatorianos están así, a un paso del desempleo. Se trata de una nueva estrategia que tiene el imperialismo para privatizar la educación. Para tal objetivo, se han unido tres organismos internacionales: el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Corporación Andina de Fomento (CAF), quienes entregarían 170 millones de dólares al Gobierno, en forma de préstamo que sería canalizado a los municipios, con la finalidad de hacer atractiva la propuesta y se pueda así engañar fácilmente a los ecuatorianos y a ciertos alcaldes para que acepten la propuesta.

El Plan Bicentenario sustenta sus bases en tres ejes: calidad, cobertura y equidad, términos con los que se presenta al proyecto, que apunta, según el régimen, a mejorar la educación pública.

Pero, para cumplirlos, pretenden reducir o racionalizar los recursos tanto humanos como financieros. Esto claramente implicaría que en forma inmediata deban acogerse a la jubilación cerca de 5000 maestros que han completado el tiempo de servicio.

La racionalización de recursos financieros tiene que ver con la entrega de dinero por parte de los municipios a los centros de educación, de acuerdo al número de alumnos existentes. Además, las vacantes ocasionadas por las jubilaciones de los maestros se convertirán, cada una de ellas, en dos o tres partidas, las mismas que se manejarían directamente a través de los municipios o de las redes amigas, a nombre de la autonomía.

Al ser aplicado este proyecto, para el maestro ecuatoriano significa la pérdida de la estabilidad, debido a que el Municipio de cualquier localidad estaría en la potestad de contratar a los maestros al sueldo que ellos fijen; es decir, funcionarían como una especie de tercerizadoras: no pagarían beneficios sociales a los maestros, como el subsidio de antigüedad y otros componentes, que son conquistas logradas a través del magisterio nacional y su gremio, la Unión Nacional de Educadores.

“Este es un Plan antinacional -menciona el profesor Jorge Escala, Presidente nacional de la UNEya que golpea a los sectores más vulnerables de la sociedad, que son la niñez, la juventud y, por ende, la gente pobre y explotada el país. Apunta a eliminar la educación pública, la Ley de Carrera Docente y a la organización de los maestros, que siempre ha significado la piedra del zapato de todo gobierno. De esta manera se libera el Estado de la responsabilidad que implica la educación; y así el coronel Lucio Gutierrez podrá cumplir con pago de la deuda externa, que es su verdadero compromiso con el Gobierno norteamericano”.

Consta también en el Plan Bicentenario, que todo cuanto sea construcción, remodelación e implementación de escuelas o colegios, o material didáctico, que se realizaría con los 170 millones de préstamo de la CAF, se lo realice en el plazo de tres años; luego de lo cual se entregarían los establecimientos a los municipios, que de forma inmediata se harían cargo del manejo y contratación de los maestros.

Por otro lado, y de acuerdo a un informe de la Contraloría General del Estado, el 54% de los municipios del país ha demostrado incapacidad o se les ha determinado responsabilidades penales, sobre todo en los gobiernos locales pertenecientes a Socialcristianos, PRE e Izquierda Democrática.

Con estos antecedentes, que no toma en cuenta el Gobierno, ¿qué suerte puede correr la educación de las presentes y futuras generaciones? Es claro y notorio que el Plan Bicentenario es una jugada de estos grupos y partidos políticos enemigos de la educación, que venían planificandola hace mucho tiempo. Para que este Plan pueda desarrollarse a plenitud, se prepararon ya las condiciones con las últimas reformas a la Ley de Descentralización del Estado, que establecen que la educación se transfiere a los municipios y consejos provinciales.

Éstos, a su vez, acogerán a la educación pública como otro servicio municipal más, susceptible de concesión a la empresa privada; entonces el pueblo tendrá que pagar la educación de sus hijos como paga el agua, la luz y demás servicios básicos. Un ejemplo es el Municipio de Guayaquil, que hace tiempo que no brinda ningún servicio público: todos los servicios están concesionados a la empresa privada o fundaciones. “Lo que corresponde a la Unión Nacional de Educadores es denunciar qué es lo que busca este proyecto, para así, en la unidad del gremio, rechazarlo. Y precisamente el rechazo a este proyecto será la resolución del Congreso Nacional de la UNE, que se realizará del 31 de mayo al 4 de junio en la ciudad de Esmeraldas”, manifestó Escala.

El Plan Bicentenario, supuestamente diseñado para regular y controlar la educación, pretende entregar los recursos según el número de alumnos de cada establecimiento educativo, con la finalidad supuesta de garantizar la cobertura y la permanencia de los estudiantes y evitar la deserción escolar; pero no de acuerdo a las demandas y necesidades reales de los locales escolares.

Lo que no toma en cuenta el Gobierno es que la única manera de evitar la deserción escolar es enfrentar los problemas sociales que vive el país, como el desempleo y la pobreza, y reducir así el número de niños que a temprana edad deben trabajar para contribuir a la economía del hogar. Son problemas que no pueden solucionarse por más buena voluntad que exista de los maestros para retener a los niños en las escuelas. No se puede dejar pasar por alto el daño que se ocasionaría a las escuelas unidocentes de los sectores rurales: este Plan Bicentenario entregaría todas estas instituciones a las redes amigas.

En el censo realizado en el magisterio se determinó que existe un déficit de 13.000 partidas a nivel nacional y más de 6.000 escuelas cerradas, esto es, 19.000 partidas de déficit. El Plan Bicentenario llegaría a cubrir 5 ó 6 mil partidas, y el resto del déficit deben asumirlo, como gastos, los padres de familia; esto aumentará la deserción, el analfabetismo, el desempleo y con ello el atraso del país, negando a los niños así el derecho constitucional a educarse.

Todo este proyecto solo significa mayor endeudamiento y dependencia de nuestro país, no implica inversión del Estado en educación sino, por el contrario, aumenta el pago de la deuda externa y, por obvias razones, reduciría el presupuesto para educación.


Se evidencia el abandono a la educación

En la Costa son casi 3.000 aulas escolares las que necesitan ser reparadas.
Los pupitres y las instalaciones, en el 80% de los locales escolares del Ecuador, son obsoletos y carecen de servicios básicos.

Este gobierno, lejos de incrementar las asignaciones para la educación, en el 2005 ha realizado drásticos recortes presupuestarios: solo en educación media, en el 2004 se entregó 362 millones de dólares y en el 2005 esta cantidad se redujo a 310 millones.

En infraestructura escolar, de 13 millones que fue el presupuesto del 2004 (cantidad obtenida fruto del paro), para el 2005 se redujo a 9 millones. De 14 millones asignados en el 2004 para la capacitación, en el 2005 se entregaron solo 5 millones para este concepto. De 11 millones que se asignaron en el 2004 al programa de alfabetización Minga por la Esperanza, para el 2005 se asignan apenas 10. De 22 millones para pagar servicios básicos en el 2004, para el 2005 se le recorta a cerca de 21 millones.

Al no existir recursos necesarios, el Gobierno trata, a través de su Ministro Roberto Paisaalague, de que esta diferencia se la cubra con los 25 dólares que en forma ilegal, inmoral y arbitraria se cobra a los padres de familia para acceder a una matrícula en cada año lectivo. Con estos recursos (insuficientes) de los mismos padres de familia, se cubren las obras de infraestructura de los planteles.

Para cubrir las necesidades de infraestructura en el país se requiere por lo menos 300 millones de dólares, sin embargo la Dirección Nacional de Construcciones Escolares, DINCE, solo cuenta con 9 millones de dólares (a esto se le resta el 12% de IVA). Para atender estos requerimientos existen menos de 9 millones. Con la aplicación del Plan Bicentenario, el gobierno busca trasladar esa responsabilidad a los padres, en definitiva, al pueblo.

No se puede hablar de calidad de la educación cuando existen 3 millones de niños matriculados, y solo 800 mil niños reciben alimentación escolar, misma que ya comenzó a ser eliminada de los locales escolares; de las 3 raciones que entraban al año, hoy se reciben únicamente dos. Aesto se añade que el 56% de la niñez sufre algún grado de desnutrición.

“En el supuesto que existieran maestros bien capacitados y bien pagados, lo cual no es cierto, si no se combate la desnutrición infantil, el bajo nivel de rendimiento escolar continuaría, por las condiciones en las que se desenvuelve el infante”, sostiene Jorge Escala.
El dirigente anhela un cambio drástico, añade que el Estado debería imitar a Cuba, donde sí se invierte en educación; allá por cada dólar invertido en educación más del 4.5% se obtiene de beneficio para el Estado, por los resultados que produce. En el Ecuador no existe inversión en educación; esta crisis es producto de un sistema capitalista rapaz, reaccionario y atrasado, que le niega este derecho a los pueblos.

Propuestas

El Programa de Alfabetización , Minga Por la Esperanza, se aprobó luego del paro del 2003 y tuvo el respaldo de varias entidades del país, y como no tuvo más alternativa, el gobierno debió acoger esta propuesta, que significa que los maestros sin recibir remuneración enseñarán y compartirán con los ecuatorianos iletrados, que han sido excluidos por el gobierno y el sistema del derecho de educarse.

Este programa significa un gran cambio para este sector de ecuatorianos, a los que se los reinsertará al mundo, a la cultura y a otros ámbitos a los analfabetos; para esto se logró una asignación de 11 millones de dólares de los cuales se ha entregado apenas uno. Esto demuestra que por más buenas iniciativas que existan, el gobierno las trata de cuartar por cualquier medio, sin embargo de ello, la UNE ha decidido seguir adelante en 7 cantones del país; en lo que es Guayaquil iniciaría a fines de abril: la idea es realizar un plan piloto en estos sitios y en los próximos años masificar este trabajo. Con esto se demuestra al país y a los detractores de la educación pública que pretenden estigmatizar a la UNE, que sí es posible entregar educación de calidad de parte del Estado con la participación de los estudiantes, de los maestros, ya que es la mejor manera de incentivar la práctica de valores y la solidaridad con los iletrados.


Abril, mes de la educación

La UNE Nacional y sus núcleos en las distintas provincias trabajan por la estabilidad de los maestros, en defensa de la educación fiscal de los educandos y por el bienestar y desarrollo que esto implica.

Es por esta razón que los dirigentes hemos mantenido reuniones con el Ministro de Educación, para exigir la atención que este importante sector se merece, como es el pago de los servicios básicos de las instituciones escolares, exigir que se cumpla con lo que menciona la Constitución: el presupuesto en un 30% para la educación.

Se ha orientado a los maestros para que, sin dejar de luchar por estos problemas, en este mes se realicen actos culturales, sociales y educativos en los centros de enseñanza del país, por ello se ha denominado al mes de Abril como “el mes de la educación y de la cultura”, por el justo homenaje que merecen los y las maestras. El Consejo Provincial de la UNE de Pichincha planteó realizar eventos para hacer ver a los medios de comunicación que la UNE tiene propuestas, que se impulsa y defiende la educación pública, y así desvirtuar los estigmas que se vierten sobre la UNE desde las esferas del poder.

Los dirigentes de los maestros han demostrado honestidad y firmeza, además de un interés constante por forjar la unidad y el trabajo organizado durante mucho tiempo. Los beneficios obtenidos para la educación han sido fruto de la lucha, esto se refleja en la capacitación, la infraestructura y la alfabetización, este último es un proyecto que nació en el seno de la UNE y que se iniciará el 9 de abril con una carrera pedestre denominada “Corra en defensa de la educación pública”.

Para el 11, en la Casa del Maestro se realizará una mesa redonda para tratar sobre el Plan Bicentenario y el TLC, que contará con la presencia de representantes del Ministerio de Educación, dirigentes de la UNE, y que concluirá en un debate. El 14 será el homenaje a los maestros que cumplen 25 años de labor en la docencia, y a los profesores que se acogieron a la jubilación, y por la tarde un festival musical con la participación de maestros y varios artistas populares.

El 22 se realizará un concurso de dibujo; el 25 será el concurso de declamación y poesía con los estudiantes de las instituciones; el 26 será el concurso de danza institucional. Con este y otros actos se trata de dar un estímulo y un justo reconocimiento a los maestros.

Las propuestas que la UNE hace van encaminadas a combatir lo que se critica sobre el bajo nivel en la calidad de la educación pública, pero la responsabilidad de acogerlas para que se produzcan los cambios es en gran parte del Ministerio de Educación, que poco o nada hace para mejorar esta situación, ya que no imparte capacitación, (lo que sí lo hace la UNE).

“Nosotros dictamos cursos con temas actuales, innovadores, como son las nuevas metodologías pedagógicas, planificación, nuevas metodologías en matemáticas, entre otros, esto sí es coadyuvar a mejorar el nivel de educación, para el desarrollo del país, a pesar de los pocos recursos existentes”, dice Francisco Rojas, presidente de la UNE, núcleo de Pichincha.