DINAMICA SOCIAL

Hacia una sociedad de respeto y tolerancia

La Asociación Pro Defensa de la Mujer (humanas y ciudadanas), ASOPRODEMU, desde hace once años lucha incansablemente porque se respeten los derechos humanos y constitucionales de las trabajadoras sexuales.

 
Por: Alfredo E. Romo Medina

Esta sensible y justa esperanza de cambio entintó el editorial de ‘Noche y Día’, publicación trimestral de la Asociación Pro Defensa de la Mujer ASOPRODEMU, correspondiente al mes de diciembre de 2004.

En aquella historia de inequidades y abuso de poder se sintetizan los objetivos fundamentales de ASOPRODEMU, organización creada hace 11 años y que agrupa a cerca de 5 000 mujeres del cantón Quito: luchar porque se respeten los derechos humanos y constitucionales de las trabajadoras sexuales y lograr, mediante la visibilización de su realidad y problemática, un máximo de tolerancia social.

La idea central de la Asociación y de otras organizaciones similares que existen en el país, es dejar en claro que ellas realizan un TRABAJO remunerado (como cualquier otro) y que, por tanto, deben gozar de todos los derechos (y cumplir, también, todos los deberes) que la Constitución otorga a los trabajadores ecuatorianos.

Para ello, desde hace cuatro años están impulsando la ‘Ley de Protección de los Derechos Humanos de las Personas que ejercen Trabajo Sexual Remunerado; su control y regulación’, la misma que se encuentra en primer debate en el Congreso Nacional: “Lo que deseamos es ser reconocidas y tratadas como trabajadoras legales”, afirma Elizabeth Molina, presidente de ASOPRODEMU. “Nosotras somos iguales que todas las mujeres, somos iguales que todas las mujeres trabajadoras; somos mujeres trabajadoras sexuales”, manifiesta Lourdes Torres, directiva de la Asociación.

Las trabajadoras sexuales desean que su trabajo sea regulado y controlado por las autoridades competentes, y así evitarse un sin número de problemas que en la actualidad soportan:

• La reubicación: desde hace tres años, las trabajadoras sexuales fueron desalojadas de las casas de tolerancia del centro y sur de Quito por el Municipio capitalino; el cual quiso reubicarlas en la zona de las Canteras (sector del Penal García Moreno). Por ser la zona demasiado peligrosa y no contar con los servicios básicos necesarios, las trabajadoras se opusieron: “Nosotras no nos oponemos a que nos reubiquen, pero que lo hagan en una zona diga, que preste las seguridades del caso y que cuente con todos los servicios indispensables”, señala Lourdes Torres. “Estamos conscientes de que estar en las calles nos afecta gravemente; nuestra salud se deteriora, pues nos ha tocado enfrentar las inclemencias del clima y las condiciones inhumanas en que nos han obligado a vivir; ya que no somos nosotras quienes decidimos trabajar en las calles”, asevera Elizabeth Molina.

• Guardería infantil: decenas de trabajadoras sexuales, al momento de ejercer su actividad, no tienen dónde dejar a sus hijos; ante esta problemática, muchas mujeres optan por dejarlos encerados en sus casas o al cuidado de otras compañeras que no están de turno (lo cual siempre trae dificultades).

“Lo primero que preguntan en una guardería es a qué actividad se dedica una... Y casi nunca reciben a nuestros hijos.

Por eso estamos gestionando con las autoridades pertinentes, la creación de una guardería para los hijos de las trabajadoras sexuales”, manifiesta Lourdes.

• Persecución y maltrato policial: como hace varios años atrás, la Policía Nacional -y ahora la Policía Metropolitanacontinúa persiguiendo, maltratando y abusando de las trabajadoras sexuales. “Somos violentadas a diario por la Policía, que nos agrede físicamente, nos insulta, nos pide dinero y servicios sexuales gratuitos...

Todo ello por no llevarnos presas, porque según la policía estamos violentando la ley”, afirma Carmen, una trabajadora sexual de 26 años. Al respecto, el Art. 35 de la Constitución dice: “El trabajo es un derecho y un deber social. Gozará de la protección del Estado, quien asegurará al trabajador el respeto y su dignidad...”; y el Art. 23, numeral 4, dice: “...nadie podrá ser obligado a dejar de hacer algo que no está prohibido por la Ley” -ninguna ley de la república prohibe el trabajo sexual.

Además, el mismo artículo 23, numeral 25 dice: “se tiene el derecho a tomar decisiones libres y responsables sobre la vida sexual”.

Estas problemáticas podrían cambiar radicalmente si se aprueba la ‘Ley de Protección de los Derechos Humanos de las Personas que ejercen Trabajo Sexual Remunerado; su control y regulación’. Mientras tanto, la Asociación continúa impulsando la Ley y luchando porque esta realidad de violencia y discriminación cambie.

Para ello, la ASOPRODEMU trabaja en acciones específicos y generales. Entre las acciones específicas destacan las siguientes: asistencia física y psicológica de las trabajadoras sexuales que han sido víctimas de ultrajes; auxilio inmediato cuando las compañeras son encarceladas por cualquier motivo; capacitación integral de las mujeres en el ámbito la educación sexual y de la autoestima; facilidades para que los chequeos médicos a que son sometidas cada quince días se realicen con absoluta normalidad en todos los Centros de Salud.

Las acciones generales tienen que ver con el fortalecimiento de la institución y la visibilización de la realidad de las trabajadoras sexuales hacia la sociedad, con el fin de que las personas conozcan su problemática social.

En el primer aspecto, la ASOPRODEMU ha conseguido una oficina en comodato, entregada por el Ministerio de Bienestar Social, desde donde realiza todo el trabajo administrativo (esta pequeña oficina está ubicada en el centro histórico de la capital, en las calles Espejo y Montúfar, sirve también como guardería improvisada de los hijos de las trabajadoras sexuales).

La Asociación edita un informativo ‘Noche y Día’, cada tres meses. Tiene alrededor de 1 500 socias y 3 500 socias itinerantes, que realizan su actividad en el Distrito Metropolitano de Quito. La ASOPRODEMU ha participado en eventos de trascendencia continental, como lo fue el Primer Foro Social de las Américas (Quito, 25 - 30 julio de 2004); también ha sido responsable de la organización del Primer Foro Distrital por los Derechos Humanos de las Trabajadoras Sexuales (Quito, 30 de noviembre de 2004) y del II Encuentro Nacional de Trabajadoras Sexuales (Quito, 16 de marzo de 2005). En estos espacios de reflexión y discusión, la Asociación ha evidenciado la realidad nacional del país, su crisis política y económica, y la necesidad de luchar por una sociedad justa y equitativa; en la cual se respeten los derechos de todas las personas y, por supuesto, también de las trabajadoras sexuales. La ASOPRODEMU está inscrita en al Red latinoamericana de Trabajo Sexual.

En el segundo aspecto, la Asociación ha mantenido innumerables relaciones institucionales con entidades del Estado, organizaciones de derechos humanos, movimientos sociales, universidades, organizaciones no gubernamentales, medios de comunicación, entre otros sectores, para dialogar, buscar apoyo y encontrar soluciones en su lucha por hacer respetar sus derechos: “Hemos protestado en las calles, hemos dialogado con diversos organismos... para decirles que nosotras no somos las ‘malas’ o las ‘perdidas’, sino un colectivo social que es producto de una realidad económica, social y cultural que tiene que mirarse y afrontarse, y no ser abordado desde críticas ‘moralistas’, que en realidad esconden una doble moral, que fomente intolerancia, discriminación y violencia en contra de todas las trabajadoras sexuales”, expresa Elizabeth Molina. (FOP)

En la próxima entrega, analizaremos cómo jóvenes universitarios se interesan en esta problemática social y tratan de sensibilizar a una sociedad cada día más intolerante...