PAÍS ADENTRO

TLC, un pacto con el diablo

El Tratado de Libre Comercio (TLC) entre los países Andinos y Estados Unidos continúa avanzando.
Las negociaciones que mantienen los Ministros de Comercio Exterior para fomentar este acuerdo son cada vez más frecuentes y desesperadas.

 

En los últimos meses la oposición, no solo en Ecuador, ha crecido. Lo que aleja cada día más estos tipos de tratados opresivos, que lo único que quieren es legitimar las políticas neoliberales estadounidenses en América Latina.

Esta ocasión el periódico Opción ha preparado varios análisis de lo que han sido los Tratados de Libre Comercio entre EEUU y otras regiones de Latinoamérica.

Comenzaremos con el tratado entre México, Canadá y EEUU, el TLCAN, y sus consecuencias en México.

Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN)

México firmó el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TLCAN) hace exactamente 10 años. A partir de su vigencia la productividad en este país bajó su desarrollo drásticamente. Desde entonces México se ha visto afectado por el incremento incontrolable de los niveles de desnutrición, pobreza, desempleo, subempleo, abandono, migración, perdida de la diversidad, invasión de productos transgénicos -cuyos efectos sobre el ser humano todavía se desconocen-, y especialmente pérdida de la soberanía política, económica, alimentaria y social.

Uno de los sectores más afectados en este país es el agropecuario.

Hace 10 años...

Hace una década, México estaba entre los países con mejor calificación en desarrollo económico de toda América Latina.

Fue entonces cuando Estados Unidos, aprovechando el buen momento, impulsa la idea del TLC, como puerta al primer mundo. Igualmente a lo que hoy vivimos en Ecuador, el Gobierno mexicano presentó ante todo el país un proyecto económico que sacaría a México de entre los países tercermundistas. Sin tener ejemplos anteriores – en nuestro caso sí tenemos-, firman un acuerdo a ciegas, llenos de miles de promesas y esperanzas en su país.

El TLCAN fue sinónimo en esos años de mayores exportaciones, mayor empleo, mayor inversión, mayor calidad, mejores y más baratos alimentos, disminución de la pobreza... etc. Símil a lo que sucede en Ecuador, donde constantemente en campañas publicitarias oímos todos los días, esas maravillas.

Cambios en la economía mexicana

Así, poco a poco se evidenciaron las desigualdades económicas entre los tres países que conforman el TLCAN. Además que los mexicanos empezaron a ver que ninguna de las promesas hechas se cumplían, por lo contrario la vida se hacía cada vez más difícil sin miras a un cambio positivo y rápido. Las riquezas se concentraban en unos cuantos, los artículos de primera necesidad prácticamente desaparecieron de las mesas de un mexicano que ganaba medianamente, el empleo escaseaba cada día más, la migración se convirtió en la única esperanza de sobrevivir, el medio ambiente paso a ser privado en manos de transnacionales, el sector público se privatizó casi por completo, entre otros.

En particular, el sector agrícola fue el más afectado. Casi en su totalidad fue arrasado por las importaciones de productos subsidiados desde los EEUU.

Con el TLCAN solo las grandes empresas mexicanas salieron ganando (cerveza, tequila, algunas frutas tropicales). Mientras estos grandes monopolios crecían, miles de medianas y pequeñas empresas cerraron sus puertas, dejando a millones en la quiebra total.

Este tratado otorgó derechos inauditos a las empresas transnacionales, mediante los cuales estas pueden demandar a gobiernos nacionales por cualquier ley, norma o reglamento que interfiera con la realización de sus funciones; lo que ha sido devastador para leyes ambientales, laborales, sociales.

Los legisladores están atados de manos, no pueden promover leyes para a estos sectores, por temor a una demanda contra el Estado, lo que interfiere directamente en la democracia mexicana. También este tratado ocasionó la modificación de la Constitución, la cual dejó de proteger la propiedad colectiva de la tierra. Durante estos 10 años, las condiciones laborales en México se han visto afectadas duramente en la organización laboral y el sindicalismo.

Desde 1994 y 2002 los salarios sufrieron una caída de 12 por ciento.

Lo más grave que ha tenido que vivir México desde la vigencia del TLCAN es que en la actualidad invierte 78 mil millones de dólares para la compra de alimentos, cifra que es superior a la deuda pública del país (US$ 74 mm). Además, que se trata en gran parte de alimentos que antes producía México y ahora tienen que ser importados.

Los TLC son tratados elitistas y excluyentes, donde rigen las políticas de industrialización y comercio de los países llamados del Primer Mundo. Entonces, la libre comercialización no existe, sino que profundiza las desigualdades, todo lo que este en el medio desaparecerá, solo los extremos quedarán, por ejemplo: ricos- pobres, los intermedios han desaparecido. Es decir, las economías medias como las latinoamericanas.

Esperamos que este sea un claro ejemplo y una lección para las naciones latinoamericanas.
Laura Carlsen, una especialista mexicana, en su intervención en el foro A 10 años del TLC de América del Norte, realizado el año pasado en México, aseguró que “uno de los resultados más notables a 10 años de la firma del TLCAN, es el fracaso de la teoría de la integración, desarrollo y convergencia que debería haberse producido entre México y sus dos socios comerciales”.

Ahora, el Gobierno ecuatoriano está a punto de sumergir al país en este tratado sin futuro. El TLC entre Ecuador, Perú, Colombia y Estados Unidos podría ser el próximo triunfo de EEUU, los ecuatorianos tenemos la palabra, firmemos en contra del TLC para ser los ecuatorianos quienes digamos NO al servilismo, NO al entreguismo, NO a la venta de nuestros recursos humanos y naturales..., ¡NO al TLC!

 


¿Tsunami en el Ecuador?

“En el Ecuador no existe un criterio de prevención; de producirse un sismo cerca de las zonas costeras, no tenemos un sistema de alerta que sea efectivo; el único sistema que poseemos es la Red de Vigilancia del Pacífico, que registra sismos muy lejanos a nuestra geografía”.

 

Entrevista a la ingeniera Alexandra Alvarado, directora del Departamento de Sismología de la Escuela Politécnica Nacional:

- ¿En qué parámetros se basan para predecir un tsunami?
- En realidad lo que se prevee o se estima que puede suceder es un sismo de magnitud considerable, que sea el señalador de un tsunami en las costas ecuatorianas. El parámetro básico son las características geográficas donde está ubicado el país, dentro de un contexto global de movimientos, de la dinámica del planeta como tal.

Nosotros nos encontramos en un área donde se generan sismos de magnitud importante, producidos por el contacto entre la placa norte y la placa sudamericana. Los sismos que provocan tsunamis tienen una magnitud sobre los 7.5 grados en la escala Ritcher; el movimiento telúrico provoca una agitación muy importante en el fondo del mar y posteriormente se forman las olas gigantes. En épocas anteriores existieron ya eventos de esta magnitud: sabemos que 1906 un fuerte sismo estremeció la zona de Tumaco (norte de Colombia) y produjo un tsunami, que no registró mucha devastación porque en aquella época no existía mucha población en la zona afectada: Tumaco, Esmeraldas y Manabí

No solamente se debe considerar los efectos del tsunami: el problema también es el sismo como tal, que destruye gran parte de lo que ya está construido; el tsunami es un efecto secundario que viene a rematar lo que ya dañó el sismo. Estos son procesos muy complejos que agrandan más la magnitud del desastre; es lo que sucedió en Sumatra: el sismo destruyó la mayor parte de la infraestructura que había sido construida y el tsunami vino a arrasar con lo poco que quedaba.

- ¿El Ecuador está preparado para enfrentar este tipo de fenómeno?
- Lastimosamente no. En el país no tenemos referencias sobre este tema. Primero tenemos que trabajar en procesos de prevención, tales como la planificación de territorios: no se debe construir en zonas que puedan ser propensas a este tipo de fenómenos...

En el Ecuador no existe un criterio de prevención. Segundo, de producirse un sismo cerca de las zonas costeras, no tenemos un sistema de alerta que sea efectivo; el único sistema que poseemos es la Red de Vigilancia del Pacífico, que registra sismos muy lejanos a nuestra geografía.

Si se produce un tsunami, las autoridades no tienen una planificación para evacuación de áreas, para descongestión de áreas, para refugios y albergues, etc. Por ejemplo, si se producen un sismos cerca de las costas ecuatorianas, el tsunami llegaría en 10 minutos; el tiempo de reacción, como vemos, es muy corto; la planificación ayudaría a evitar una tragedia de magnitudes incalculables.

- ¿Se ha iniciado ya un proyecto de prevención en el país?
- Por el momento no. Como institución habíamos hablado directamente con otro grupo de investigación, el INOCAR , para ver si establecemos algunos mecanismos de aviso inmediato; estas conversaciones la hemos mantenido durante este último periodo, antes que se produzca el tsunami en Asia. Estamos seguros de que con esta coyuntura mundial se acelerará la entrega de recursos por parte de las autoridades respectivas, para realizar los estudios, análisis y la planificación respectiva sobre este tema.

- Se dice que el tsunami de Sumatra desplazó en 4cm el eje de la Tierra, ¿de qué manera nos afectaría eso?
- Lo del movimiento del eje de la Tierra varía en una milésima -no recuerdo cuanto es exactamente- el tiempo; pero es algo mínimo. En este aspecto no causa mayores estragos. Sin embargo, lo que sí causó, además de la devastación humana y material en Asia, es que una masa de rocas se movió 15 metros sobre otra masa de rocas (en un área de 800 kilómetros aproximadamente); en este sentido, sí existió un cambio morfológico de la región.

- Estudios efectuados predicen que se producirá un tsunami en los próximos años en el Ecuador...

- Eso es bien discutible, porque las predicciones, los cálculos que se han hecho al respecto están basados en este y en el anterior siglo. Para tener una mayor certidumbre se deben analizar fenómenos ocurridos en los siglos 19, 18, 17, etc.: cuantos más datos se tengan, se puede tener una mejor aproximación a las predicciones.

Esa falta de información hace que las predicciones que se tengan carezcan de sustento. Es arriesgado decir una predicción de ese tipo; en realidad lo único que se puede analizar es que debido a la esfera geológica y a las características donde está se encuentra el Ecuador, es muy probable que tengamos eventos de ese tipo... Pero de ahí a manifestar que se prevee un tsunami en cinco, diez o quince años es muy discutible.

- ¿Cómo afectaría al país un tsunami?
- Un evento como ese, considerando las características geográficas del país, sería muy grave. Las zonas afectadas, de darse el fenómeno, serían Esmeraldas y Manabí, que tienen una infraestructura turística muy importante (recordemos, además, que en Esmeraldas está situada la Refinería y toda su infraestructura de almacenamiento y distribución). Es decir, las pérdidas económicas serían enormes. Y si nos referimos a las víctimas, estas podrían ser miles, si no nos preparamos con antelación. (TC)