En los días anteriores
los ecuatorianos observamos todo un despliegue publicitario,
para la convocatoria a la denominada Marcha Blanca,
mentalizada y organizada por la oligarquía
guayaquileña y una serie de organismos vinculados
a ésta, tales como: el Partido Socialcristiano,
las cámaras de producción, gremios
empresariales, etc.; por otro lado, el gobierno
a través del Partido Roldosista y Sociedad
Patriótica, de igual forma hacía su
convocatoria a la contramarcha, con otras estrategias,
a más de las publicitarias, regalando víveres
a zonas marginales de Guayaquil.
El día y hora señalada
llegó, se desarrollaron estas marchas, casi
en cadena nacional de televisión pudimos
observar los ecuatorianos a través de las
pantallas cómo trasmitían, paso a
paso, minuto a minuto, por un lapso de más
de dos horas, los acontecimientos desarrollados
en la ciudad de Guayaquil.
Otro aspecto al cual se le
dio de igual forma toda una cobertura informativa,
fue la agresión a León Roldós,
una acción que no comparte y sobre la cual
se, deben hacer las pertinentes investigaciones
para sancionar a los culpables.
Pero en estos acontecimientos
lo que no se ha dicho es que los atentados que los
sectores oligárquicos, los empresarios, banqueros,
y el gobierno, representados en sus partidos políticos,
y principalmente los Social Cristianos con León
Febres Cordero, Jaime Nebot y otros verdugos, golpean
permanentemente a la economía popular.
De igual manera no se ha señalado
que en el Gobierno de Oswaldo Hurtado, conjuntamente
con León Roldos como su Vicepresidente, se
procedió a la sucretización de la
deuda externa, beneficiando a los empresarios y
banqueros, perjudicando al estado y por ende al
pueblo ecuatoriano en muchos millones de dólares;
no se dice que en este gobierno demócrata-cristiano
de Hurtado y Roldós se impuso una serie de
medidas económicas anti-populares, se atentó
y golpeó salvajemente y sin clemencia contra
los pobres, elevando los combustibles, no atendiendo
sus necesidades básicas, etc.
Tampoco en estas movilizaciones
Jaime Nebot, los socialcristianos, las cámaras
de la producción, los gremios empresariales,
no manifestaron, la necesidad de pagarle un sueldo
digno a sus trabajadores, sino el afán de
burlarse de ellos y sólo haber incrementado,
en acuerdo con el gobierno de Lucio Gutiérrez,
en seis dólares sus salarios.
Por qué no les dijeron
acerca de evasión de impuestos por parte
de las grandes empresas, de las deudas de la familia
de Febres Cordero, de la persecución con
cuerpos paramilitares a los comerciantes minoristas
de Guayaquil, como lo hicieron con los escuadrones
de la muerte a quienes salían a marchar,
pidiendo que se cumpla con el pan techo y empleo,
en el sanguinario gobierno de León. Claro
que no, no podían haber señalado estos
hechos porque a la oligarquía pro-imperialista
guayaquileña y al gobierno lo que les interesa
es salvaguardar sus intereses, con una serie de
estrategias tanto lícitas como ilícitas,
tales como: medidas económicas, resoluciones
políticas, atentados e incluso el asesinato
a líderes populares, y si para ello tienen
que manipular al pueblo también lo hacen,
como en el caso estas movilizaciones.
Frente a ello, los ecuatorianos
tenemos que tomar conciencia de que los responsables
de la crisis, los atracos a fondos del estado, corrupción
política, la inseguridad ciudadana, están
plenamente identificados, y son: las cámaras
de la producción, los empresarios, los banqueros,
sus partidos políticos y el gobierno de Gutiérrez,
que contra ellos hay que marchar para así
evitar atentados y duros golpes que día a
día vienen propiciando a nuestras escuálidas
economías, y destruyendo nuestra nación.