OPINIÓN

Viva el paro

 

Por: Edgar Isch L.

Sí, dicho con el coraje y frontalidad como lo dijo el educador Marlon Tenecela el día de ayer ante el presidente Correa: “Viva el Paro”, y que viva la UNE, la unidad del magisterio y el apoyo popular.

Que viva cada sector popular que se levanta por su futuro, que abre las puertas de la Patria Nueva y el socialismo.

Viva el Paro que demuestra a todos el valor de la dignidad, porque el compromiso con la lucha y la justicia es la mejor forma de educar en valores y en democracia verdadera.

Viva el Paro que pone la unidad popular por encima de la represión y las amenazas, porque los pueblos organizados no pueden ser frenados por gestos prepotentes o dictatoriales.

Que viva el Paro que hace del derecho a la resistencia una realidad y no letra muerta en un papel constitucional, porque los derechos se conquistan y no se los puede perder en la mesa.

Viva el Paro por demostrar la vigorosa organización de los maestros, porque las mentiras mil veces dichas por la prensa oligárquica, gobiernos neoliberales y el Contrato Social quedan como lo que son: voces contra los maestros y las maestras hechas a nombre de la educación.

Viva el Paro en el que el pueblo va rompiendo el miedo y las ataduras, porque es un ejemplo que se contagia para que el pueblo hable con voz propia.

Viva el Paro que plantea una plataforma integral de defensa de la educación pública, porque el Ministro neoliberal no presenta un norte educativo para el país.

Viva el Paro realizado para defender los derechos de niños, niñas, adolescentes, porque el derecho a la educación no se mide en días de asistencia a clase sino en las condiciones de las escuelas, en la calidad social de la educación, en la alianza de padres, maestros y estudiantes para construir una educación nueva para una Patria Nueva.

Viva el Paro que obliga a unos cuantos traidores, a esos seres capaces de poner el cuchillo en la espalda de sus compañeros, a salir de las sombras y hacerse visibles, porque el destino de los traidores es el rechazo generalizado y la vergüenza sin posibilidades de ser borrada.

Viva el Paro que pide más libros y menos bombas lacrimógenas, porque solo a los neoliberales les interesa un Estado pequeño en lo social y grande en lo policial.

En su canción “Utopía”, Juan Manuel Serrat dice: “Hay Utopía, como te quiero, porque les alborotas el gallinero”. Así es este paro, quisieron construir un gallinero, pero no pueden allí meter a un pueblo de hombres y mujeres libres, a maestros y maestras que señalan ahora la ruta a seguir. Que se alboroten oligarcas y los que, desde el poder, giran para juntarse a ellos. Que se alboroten, que para el pueblo el paro es trompetazo libertario, banderas al viento, unidad que crece.

Entonces, aunque le moleste oirlo al Presidente de la República, que ¡viva el paro de la UNE!, ¡vivan las acciones de la CONAIE!, ¡viva la lucha de los comerciantes minoristas!, ¡vivan las marchas de los universitarios!, viva!, viva!, el pueblo toma las calles que le pertenecen y reconoce sus propios intereses.

 

Viva la educación

 

 

 

Con asombro he escuchado los epítetos utilizados por el Señor, Economista Rafael Correa, contra un maestro por el delito de expresar lo que piensa y siente: VIVA EL PARO.

La ansiada calidad de la educación que requiere nuestra sociedad no se mide solo con pruebas de conocimientos e  información, sino con la práctica de valores de solidaridad, respeto, y justicia. 

Nuestros niños y niñas,  nuestros jóvenes necesitan de referentes, de auténticos demócratas, de gobernantes que hablen con la verdad,  que practiquen lo que dicen, que sean consecuentes en las pequeñas y grandes acciones de la vida.  No es justificable  Señor Presidente, que en medio de una impresionante fuerza policial,  haciendo gala de fuerza y prepotencia,  insulte y agreda a la dignidad de maestros y maestras.

Comparto con ustedes distinguidos lectores,  mi angustia, mi desilusión, frustración y también indignación al constatar estas paradojas del Gobierno que prometió la “revolución ciudadana”: mientras un escuadrón de la Policía llevaba presa a una  indefensa dama y digna ciudadana que participaba de la marcha de los maestros,  en esos mismos instantes se producían asaltos a otros ciudadanos.  

Los maestros y maestras no son delincuentes, no han robado a nadie, son ciudadanos y ciudadanas  merecen el respeto de todos  y todas.

Solidariamente,
Arturo Quizhpe

Decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Estatal de Cuenca