En el siglo V de nuestra Era, los nazcas -habitantes del antiguo Perú- realizaron centenares de gigantescas figuras mitológicas que tienen características parecidas a las humanas, a los animales y a las de otros objetos de la naturaleza.
En la superficie del pedregoso desierto aledaño al lugar donde vivían, trazaron las líneas de las esquematizadas figuraciones mediante un instrumento de madera (estaca), con el que apartaban las pequeñas piedras que allí abundan, para dejar al descubierto el estrato oscuro de óxido de hierro de más abajo. El aire es muy seco y la casi total falta de lluvias en este desolado sitio geográfico, han permitido la conservación de estas asombrosas obras artísticas mitológicas,
A principios de la década de 1940 , uno de los aviadores peruanos, volando sobre esta región ubicada a 400 kilómetros al sur de Lima, descubrió a los que en la actualidad conocemos como geoglifos (geo = tierra; glifos = símbolos) de Nazca.
Así, Nazca se constituyó en otro de los grandes enigmas del pasado de la humanidad. Arqueólogos, antropólogos e investigadores de otras ramas del saber, han tratado de encontrar una explicación adecuada para la ciencia histórica.
En realidad, el pueblo de Nazca dominaba el arte de la pintura en la cerámica y también el bordado, hecho a diferente escala en los tejidos. Esto último debió servirles de inspiración para realizar el trazo de las figuras en la planicie nazqueña. En esta labor debieron emplear cordeles con los cuales trazaron las distintas líneas rectas y curvas, cuyas dimensiones oscilan entre los pocos centímetros y algunos kilómetros de longitud (varias de ellas alcanzan casi 10 km).
Antes del trazo de cada figura hubieron de elaborarla previamente en un pequeño telar. De esta forma su reproducción a gran escala resultaría idéntica a la original. Es posible que empleasen la técnica del cuadriculado para el trazo de algunas de estas figuras.
La sociedad Nazca era una organización teocrática en la que, obviamente, gobernaban los sacerdotes – jefes. Ellos habrían establecido el calendario administrativo que señalaba las fechas de actividades colectivas como ceremonias rituales, entre otras.
El culto al sol se sustentaría en esta ideología, que por lógica cohesionaba la estructura social nazca. Precisamente, los geoglifos serían, o mejor dicho son, el producto del trabajo comunitario determinado por los representantes del poder solar, que, en definitiva, eran los dirigentes de aquel Estado temprano.
El régimen teocrático – sacerdotal, influenciado por su religión del sol, debió haber dirigido los trabajos colectivos en determinadas épocas del año, seguramente coincidiendo con los solsticios.
Cada acontecimiento de estos significaría una festividad de transcendencia histórica que beneficiaba a la unidad de la sociedad nazca. Acabado el trabajo colectivo, regresarían a la manufactura y otras actividades habituales.
Durante el tiempo que floreció la Civilización Nazca se renovaron algunas generaciones, cada una de las cuales hizo su respectivo aporte cultural, contribuyendo de manera cierta en el aspecto por el cual se identifica esta cultura.
Se han contabilizado cerca de mil geoglifos y más de diez mil líneas que se entrecruzan en todas direcciones, formando un inmenso conjunto ideográfico lleno de expresionismo mitológico.Indudablemente en homenaje a su dios, el sol, fueron representadas las deidades (geoglifos) que integraron su mundo mitológico. Consecuentemente, su presencia simbólica es una demostración de la conciencia comunitaria nazca.
Por los cronistas de Indias como Miguel Cabello Balboa y Pedro Cieza de León (1542), y por el descendiente inca llamado Garcilazo de la Vega, podemos interpretar y comprender el sentido mítico de los geoglifos de Nazca. El significado está directamente relacionado con la utilidad y las características de los seres y objetos de la naturaleza, los cuales debido a ello se transformaron o adquirieron el grado de deidades.
Es importante indicar que la forma representativa de los geoglifos sólo puede observarse desde una altura de más de 100 metros. El hecho de que estas formas míticas únicamente se aprecian si se las contempla al volar encima de ellas, confirma que fueron construidas imaginando una visión desde arriba. Esto ha llevado a creer (principalmente a los fanáticos de los ovnis) que las líneas y figuras de Nazca eran señales de campos de aterrizaje para naves extraterrestres y otras suposiciones más.
En mi concepto, la presencia diaria del sol y su movimiento aparente en el firmamento, tuvo un gran valor mítico – religioso para determinadas culturas de la antigüedad. El sol fue considerado como un ser divino que regía los destinos humanos, el mismo que fue concebido por los nazcas con características humanas (antropormorfismo) y así está representado en la alfarería, textilería y metalurgia de este original pueblo aborígen.
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