POLÍTICA

Ecuador espera respuesta contundente de La Haya

Las descaradas agresiones colombianas a territorio ecuatoriano se iniciaron hace siete años, con las aspersiones de glifosato en la frontera. Ecuador ha reaccionado y espera una sanción contundente de la Corte Internacional de Justicia.

 

 

Luego de varios días de ocurrido el ataque de las Fuerzas Armadas colombianas a nuestro territorio, la Cancillería ecuatoriana presentó una demanda contra el gobierno de Álvaro Uribe, ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, en Holanda por las constantes violaciones al territorio patrio, que ese país ha ejercido a través de las fumigaciones aéreas con glifosato en los últimos siete años.

Esta decisión, que según parece estuvo tomada meses antes de que ocurra el  execrable crimen, se produjo en un escenario en el cual el gobierno uribista utiliza varios medios para tratar de desprestigiar la política soberana impulsada por Rafael Correa.

Luego de revisados los hechos, quedó claro que a la cabeza del ataque estuvo el gobierno de los Estados Unidos, quien facilitó el equipo de espionaje para realizar la operación y asesinar a uno de los líderes de las FARC, varios guerrilleros, cinco estudiantes mexicanos y un ciudadano ecuatoriano.

145Este apoyo y participación  directa en la guerra contra las FARC por parte de los Estados Unidos ha sido evidente en todo el proceso de ejecución del Plan Colombia, más tarde Plan Patriota. Cerca de 6 mil millones de dólares recibe el gobierno colombiano de los Estados Unidos para, supuestamente, combatir el narcotráfico, pero evidentemente se utilizan para financiar esa política  guerrerista del presidente Álvaro Uribe contra las fuerzas revolucionarias
colombianas.

En la denuncia presentada ante la corte de La Haya se exige que este alto organismo declare al gobierno colombiano como violador de la soberanía ecuatoriana. Asimismo, se solicita que Colombia pague por el daño causado y se abstenga en el futuro de realizar aspersiones a una distancia de 10 km. De la frontera. Se señala, además, que en el año anterior los dos países conformaron una comisión técnica y científica para evaluar los efectos de esta práctica. Luego de varias reuniones no se llegó a un acuerdo que permitiera poner fin a las constantes fumigaciones con glisofato.

El documento señala que en julio de 2007, Ecuador notificó a Colombia que las vías para alcanzar un acuerdo habían sido agotadas por el Gobierno ecuatoriano y por tal razón acudiría a otras instancias para encontrar una solución a la problemática fronteriza. Sin embargo, en enero y febrero de 2008 el gobierno ecuatoriano realizó un nuevo intento para llegar a un acuerdo  donde Colombia se comprometiera a fumigara unos 10 kilómetros de la frontera, en su territorio. En las conversaciones entre los cancilleres, Colombia aceptó que no se utilizaría la aspersión aérea en una franja de 10 kilómetros en territorio colombiano, pero que no pararán con la lucha contra la presencia de cultivos ilícitos en la frontera y que se aplicarán programas de erradicación
manual, pero eso no se cumplió.

María Isabel Salvador, ministra ecuatoriana de Relaciones Exteriores, en rueda de prensa señaló que: "la proximidad entre la demanda y las resoluciones de la Organización de Estados Americanos (OEA), emitida el 17 de marzo, y Jefes de Estado (8 de marzo) es absolutamente fortuita, pues la redacción del documento se inició en noviembre de 2007, es decir, cuatro meses antes de suscitarse el bombardeo a un campamento móvil de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en territorio ecuatoriano”.

En la denuncia se señala además que las fumigaciones realizadas con el herbicida glifosato, forman parte de la cuestionada estrategia conjunta de los gobiernos estadounidense y colombiano para combatir el narcotráfico que se conoce como Plan Colombia.

La Canciller dijo que el proceso diplomático se agotó por la actitud de Colombia; que no hubo ni hay posibilidad alguna de encontrar solución a este problema por esta vía, debido a la renuencia sistemática de Colombia a terminar las aspersiones aéreas que afectan el territorio de Ecuador.

Muestra de ello es la denuncia que el Gobierno colombiano realizó días después, cuando informaron sobre una ‘violación’ de su espacio aéreo por parte de un helicóptero militar de Ecuador, para muchos en complicidad con altos jefes militares y policiales ecuatorianos que estarían comprometidos con la CÍA en Ecuador. (TRA)

La Corte Internacional de La Haya
La Corte Internacional de Justicia  es el principal órgano judicial de las Naciones Unidas. Fue establecida en 1945, en La Haya (Países Bajos), siendo la continuadora, a partir de 1946, de la Corte Permanente de Justicia Internacional. Sus funciones principales son resolver por medio de sentencias las disputas que le sometan los Estados y emitir dictámenes u opiniones consultivas para dar respuesta a cualquier cuestión jurídica que le sea planteada por la Asamblea General o el Consejo de Seguridad, o por
las agencias especializadas que hayan sido autorizadas por la Asamblea General de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas. El Estatuto de la Corte forma parte integral de dicha Carta. En virtud del artículo 30
del Estatuto, la Corte adoptó el 14 de abril de 1978 un Reglamento
mediante el cual se determinó la manera de ejercer sus funciones y, en particular, sus reglas de procedimiento.

145

Problema científico y ético en las aspersiones aéreas del Plan Colombia

Estudios científicos sobre los efectos que causan las aspersiones aéreas del Plan Colombia, echan por los suelos la tesis colombiana de que son exageraciones de los ecuatorianos.

 

Por Oswaldo Báez Tobar

El Informe de la Comisión Científica Ecuatoriana sobre las aspersiones aéreas del Plan Colombia  (1) revela un problema científico y ético que los ecuatorianos debemos conocerlo,
con ese propósito se extrae y comenta aquí lo más relevante del documento. El informe
demuestra que el gobierno de Colombia sustenta su argumentación en el documento de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de la Droga, CIAD, que ha sido  cuestionado por varias instituciones académicas y gremiales de su país, por no constituir una
investigación de campo, no tener una metodología apropiada, llegar a conclusiones teóricas fundamentadas en recopilaciones bibliográficas,  omitir las posiciones y testimonios de la población, utilizar términos ambiguos y dubitativos e incluso originarse en una institución de
control de estupefacientes y no científica. En el centro de su defensa el gobierno de Colombia insiste en esgrimir la tesis de que las aspersiones aéreas, siempre reducidas por éste a tema del glifosato, son absolutamente inocuas e inofensivas, de tal manera que las quejas de los  afectados, a uno y otro lado de la frontera, son vistas como una actitud exagerada y desprovista de fundamento.

145La Comisión Científica del Ecuador, CCE, por mandato del Presidente Correa, realizó constataciones y verificaciones, receptó testimonios de la población afectada y determinó
una inobjetable afectación en su territorio. Recopiló y sistematizó los conocimientos generados en gran volumen, en los últimos años, acerca del glifosato, por investigadores e instituciones de todo el mundo, motivados por el seguimiento crítico de las prácticas de aspersión aérea masiva.

En el reporte se expresan los resultados de los estudios sobre el impacto del sistema de aspersiones aéreas en las colectividades de la zona fronteriza y los ecosistemas en territorio ecuatoriano, con sus consecuencias agrosociales, ecológicas, económicas, en salud humana y animal, lo que sustenta científicamente el reclamo que el Ecuador hace al gobierno de Colombia para que cesen definitivamente las aspersiones aéreas con el paquete herbicida en la zona fronteriza, en una franja de seguridad de por lo menos 10 Km.

El documento producido por la CCE asumió como ámbito de estudio las evidencias del caso ecuatoriano, así como el conjunto de argumentos emitidos por la comunidad científica  internacional acerca de este problema. La decisión del colectivo de destacados investigadores ecuatorianos fue no incorporar  las evidencias sobre los impactos en el pueblo de Colombia (por considerar que su tratamiento corresponde a las entidades científicas colombianas), se hizo excepción con aquellas recogidas en documentos públicos en dicho país y por observadores ecuatorianos que han participado en misiones binacionales. El documento recoge los datos de estudios del impacto de las aspersiones: daño de plantaciones lícitas agrícolas y endémicas (medido entre 2 a 10 Km de distancia de la frontera y de las aspersiones), daño en animales domésticos (medido en porcentaje de muerte y enfermedad igualmente por distancia a la frontera), impacto en la ecología (respaldado en abundante material bibliográfico y  comparación con problemáticas similares, así como evaluado indirectamente por pruebas genéticas en plantas), afectación a la salud humana (verificada por médicos), correlacionada a
estudios de vientos en la zona, estudio en suelos; daño en el material genético de la población
expuesta directa o indirectamente al paquete herbicida utilizado en las aspersiones aéreas originadas en Colombia.

La Comisión Científica Ecuatoriana presenta un documento que incluye los antecedentes
de las aspersiones aéreas que afectan al Ecuador; describe los componentes químicos del paquete herbicida y sus efectos en los diferentes niveles; presenta una argumentación epidemiológica sobre las concepciones actuales sobre el estudio y medición de impacto
de un problema de salud pública, así como sus componentes ético; confronta dos paradigmas de análisis: el uno, utilizado por el gobierno de Colombia, se basa en la lógica del mercado que promueve la duda razonable, el impacto aceptable y el no reconocimiento del rol humano o ecológico; y el otro, el empleado por Ecuador, que se sustenta en la lógica humanista, defiende la ecología, valida el testimonio humano, protege el ambiente y la salud
y relaciona la problemática con los determinantes sociales y derechos humanos.

145Con estos argumentos, el documento de la CCE profundiza en los efectos ecológicos, trata sobre la afectación  de los ecosistemas y su no recuperación satisfactoria, habla sobre la extinción de especies, contaminación de agua, suelo, plantas y aire.
Destaca estudios realizados por investigadores ecuatorianos sobre el daño a nivel celular
en plantas, lo que demuestra que el glifosato componente del paquete herbicida, produce alteraciones durante la división de las células y su material genético (cromosomas), comparado con pruebas de no exposición al producto. (Ver:“Estudios científicos comprueban efectos nocivos del glifosato”.Quincenario Opción, febrero 2007).

Los estudios genéticos de campo, realizados en la población expuesta al paquete herbicida, muestran que existe daño a nivel cromosómico de los individuos, en un rango del 26% comparado con una población no expuesta al paquete herbicida u otro agente genotóxico conocido con rango de 4%. Los estudios de fragmentación del material genético de los
individuos expuestos, evaluados por la prueba cometa (electroforesis de células únicas)
muestran un incremento de alteración del material genético en el orden de 4 veces
más (26% de daño medio), si se compara con el grupo control.

Todo lo expuesto justifica plenamente la demanda que Ecuador ha planteado a Colombia
ante el tribunal internacional de La Haya.

Continúa en la siguiente
edición...

Referencias
1. Comisión Científica Ecuatoriana:Ávila, R., Bravo, E., Breilh, J., Campaña, A., Paz y Miño, C., Peñaherrera,
J., Valencia, J. “Sistema de aspersiones aéreas del Plan Colombia y sus impactos sobre el ecosistema y
la salud en la frontera ecuatoriana”. Quito, abril 2007.

¿Amnistía para Gustavo Noboa? ¡Imposible!

¿Vale la pena el cálculo político de Rafael Correa:afianzar un apoyo en un sector oligárquico en la Costa, liderado por Gustavo Noboa, si con él insultala memoria histórica del pueblo ecuatoriano,que ubica a este ex presidente como un impulsor de las políticas neoliberales, defensor de lasprivatizaciones y enemigo de las aspiraciones populares?

 

Por: Fernando Oña Pardo

Lo tengo presente en mi memoria…
No, no se me olvida su nombre, ni lo que hizo y lo que dejó de hacer, Sr. Gustavo Noboa Bejarano.

La memoria no me es infiel respecto a su participación en la vida política del país; ¿cómo
no recordar aquel famoso dúo, Mahuad – Noboa, que gobernó el Ecuador desde 1999?

¿Cómo poder olvidar a aquel dueto siniestro que nos descalabró económicamente y vilipendió nuestra soberanía, en tan poco tiempo? ¡Imposible! ¡Los recuerdo tanto!

Sí, Sr. Gustavo Noboa Bejarano, usted fue el vicepresidente del más nefasto presidente de la   historia del Ecuador, Jamil Mahuad Witt.

145Claro, tal vez usted no tuvo la culpa de que el ‘armonioso’ de Harvard hiciera lo que hizo al país (conocemos el cargo ‘decorativo’, el cero a la  izquierda, el silencio y la mudez, que han representado las vicepresidencias de la República desde el ‘retorno a la democracia’), pero déjeme preguntarle, Sr. Gustavo Noboa Bejarano, ¿qué dijo usted cuando Jamil Mahuad Witt
decretó el congelamiento de fondos?; ¿qué dijo usted cuando el ex presidente demócrata popular entregó recursos del Estado a los bancos, en lo que se conoció como el salvataje  bancario y que representó alrededor de 8 mil millones de dólares al país?; ¿qué dijo usted cuando el filósofo de las siete armonías firmó el convenio de la Base de Manta, cediendo nuestro territorio al ejército norteamericano?; ¿qué dijo usted cuando Jamil, aquel jovenzuelo
del escándalo del arroz con gorgojo, dolarizó nuestro economía? NADA, no dijo absolutamente NADA, Sr. Gustavo Noboa Bejarano; con su silencio, por lo que dejó de decir cuando debió decir algo, fue responsable y cómplice de todas las barbaridades y horrores que hizo el gobierno de la Democracia Popular; el gobierno amigo de los banqueros, de los gringos, del
Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional (FMI), de los intelectuales de la elegancia y  el estatus, de los ladrones de cuello blanco, de las reinas de belleza…

No, la memoria no me es infiel…

Pero usted, Sr. Gustavo Noboa Bejarano, ya tendría su oportunidad para  tratar de enmendar el rumbo político y económico de su compañero de fórmula Jamil Mahuad Witt (destituido de su cargo por un pueblo rebelde que no soportó más sus desaciertos como gobernante), cuando asumió la presidencia de la República, en el año 2000.

Sin embargo, no solo que ratificó todas las acciones emprendidas por el defenestrado Mahuad, sino que en el ejercicio de sus funciones apuntaló su condición de clase y gobernó con la camiseta de los socialcristianos a ‘flor de piel’ (a pesar de que se desafilió de ese partido por contradicciones burguesas, por intereses personales, por ‘peleas de compadres’…). Y con usted continuó el descalabro  económico para el Ecuador: desde el CONAM, y con los ‘sabios’ consejos de su hermano, Ricardo Noboa, trató de ‘Modernizar al Estado’, y para ello formuló las Leyes Trole I y II, que en esencia crearon el marco legal para la privatización de los  servicios públicos, la venta de las empresas estatales, la entrega de nuestras áreas estratégicas al capital extranjero, la anulación de los derechos de los trabajadores… En fin, su política  económica cumplía las directrices neoliberales del Banco Mundial y el FMI. (Cómo no recordar, por ejemplo, aquella medida de efecto inmediato contra nuestras economías: el IVA al 14%).

Pero usted, Sr. Gustavo Noboa Bejarano, sí pensó en grande, por eso se rodeó de funcionarios  brillantísimos’, como el ex Ministro de Energía, Pablo Terán Ribadeneira, para entregar nuestro   petróleo al capital privado, perjudicando al Estado en millones y millones de dólares.

Ahora recuerdo el caso del contrato de Palo Azul: su joven y ‘brillante’ ministro Pablo Terán,  bajo su venia, por supuesto, firmó un contrato de Participación en el Bloque 18 con el  consorcio privado Cayman – Petromanabí, de propiedad de los hermanos Isaías (usted sí que era amigo de los banqueros), a través del cual el Estado dejaba de percibir ganancias en un 70,5% del total de la producción, mientras el consorcio de los Isaías aumentaba en ese mismo
porcentaje sus beneficios, a pesar de que Cayman – Petromanabí tenía menos inversión en el bloque respecto a Petroecuador.

Y si de petróleo hablamos, qué decir del sobreprecio en la construcción del Oleoducto de Crudos Pesados, OCP: el 21 de febrero de 2001 se suscribió un contrato para la construcción del OCP entre el Estado y la empresa argentina Techint. “El OCP va porque va”, decía usted en ese entonces, con la prepotencia innata del oligarca, Sr. Gustavo Noboa Bejarano, desoyendo criterios técnicos y ambientalistas.

Después de todo lo referido, por el silencio encubridor cuando Noboa Bejarano fue vicepresidente de Mahuad Witt; por todo lo que hizo cuando fue presidente, creo que la Asamblea Nacional Constituyente comete un gravísimo error en abogar por Gustavo Noboa… A veces me pregunto si el cálculo político de Rafael Correa, el de afianzar un apoyo en un   sector oligárquico en la Costa, liderado por Noboa, en busca de hacer rabiar más a León Febres Cordero y sepultar lo que queda del PSC, vale la pena: ¿vale la pena insultar a la memoria    histórica del pueblo ecuatoriano, que ubica a Gustavo Noboa como un impulsor de las políticas  neoliberales, defensor de las privatizaciones, vasallo de los organismos financieros  imperialistas (BM – FMI) y enemigo de las aspiraciones populares?

Lo tenemos presente en la memoria… No, no olvidamos su nombre, ni tampoco lo que hizo y lo que dejó de hacer, Sr. Gustavo Noboa Bejarano.

145