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CULTURA

Desde las Huellas

La educación laica: patrimonio cultural intangible de los ecuatorianos

 

 

Por: Alfonso Murriagui Valverde

El domingo l3 de abril se conmemoró,  una vez más, el “Día del Maestro Ecuatoriano”, día establecido en homenaje a Juan Montalvo, que nunca fue maestro, y cuyo natalicio se celebra en esa fecha. En realidad, la celebración hubiera pasado inadvertida si no fuera porque en los diarios El Comercio y La Horade la fecha se publicó un “Saludo a los Educadores”, remitido por el Ministro de Educación Raúl Vallejo y en el que el Ministro pregunta “cuál será el nuevo papel que desempeñará el maestro en la sociedad y en particular en el sistema educativo” y cuya respuesta la da el mismo ministro a continuación: “La respuesta que propone este gobierno es clara: queremos dirigirnos hacia un nuevo modelo de educador que sea pedagógicamente solvente, experto en su área académica de especialidad, ejecutante de una praxis crítica y reflexiva, respetuoso de sus alumnos y plenamente consciente de las responsabilidades sociales y políticas que la labor docente conlleva”.

145Por su lado, los maestros ecuatorianos, por intermedio de la Unión Nacional de Educadores -UNE-, manifiestan: “Los problemas de la Educación, los programas, la infraestructura escolar, las condiciones de vida de los maestros, continúan siendo los de ayer, los problemas que edificaron los gobiernos de la oligarquía y la partidocracia. Requieren ser cambiados
urgentemente. A los maestros nos corresponde impulsar su resolución, en unidad de acción con  el gobierno nos incumbe vigilar la demolición de las políticas neoliberales”.

Pueden tener una gran importancia estos dos planteamientos, cada uno por su lado, llevando el agua a su molino, pero… y este pero es grave: ninguno de los dos sectores, ni el ministro de educación ni los maestros se acordaron de decir algo sobre el laicismo, sobre la educación laica, que, en verdad, es la que está en peligro de extinción.

La Educación en la vida republicana, hasta la caída de García Moreno, llamado paradójicamente, “el mandatario de la educación ecuatoriana”, respondía a un grado de desarrollo feudal, estaba en manos de la iglesia católica, que era la celosa guardiana de los intereses de los terratenientes y, por lo mismo, uno de sus principales objetivos era el de preparar a los futuros conductores de la nación, esta misión fundamental estaba a cargo de los sacerdotes Jesuitas, quienes formaban discípulos sumisos, para que se encarguen de propagar la fe cristiana y conducir el poder político, además de propender a “conservar el influjo de la aristocracia quiteña, como fuerza social y política, para emplearla en la restauración católica de todo el país”.

En consecuencia, la educación que se impartía a la gran mayoría de los ecuatorianos, a las clases populares de todas las ciudades y pueblos del país, era el catecismo y apenas las primeras letras y, peor aún la que se destinaba a los campesinos, a los que solo se les enseñaba la doctrina cristiana para, en base a ella, poderlos mantener  en la esclavitud y la miseria, ofreciéndoles como recompensa el paraíso.

Oswaldo Albornoz Peralta, en su libro “Ecuador: luces y sombra del liberalismo”, afirma:
“Como es fácil imaginar, arrancar la educación de manos de la clerecía no fue cosa
sencilla. La reacción conservadora se valió de todos los medios, sobre todo de los sentimientos religiosos del pueblo, para combatir a la educación laica. El arzobispo Gonzáles Suárez fue el abanderado de esta causa retrógrada. En sendas cartas pastorales la estigmatizó como herética y llamó a los párrocos para emprender la cruzada en su contra, a la par  que amenazaba a los padres de familia con la condenación eterna, en caso de poner a sus hijos en esas diabólicas escuelas. Oíd esto: “La educación laica es en lo moral tan contagiosa como la elefancia: nadie   puede vivir en contacto con el maestro laico y conservar sana el alma”.- “En el orden moral, en el orden social y, sobre todo, en el orden religioso, la escuela laica es el culto de Moloch”.- “El pecado que cometen los padres de familia consintiendo que sus hijos concurran a la escuela
laica, no lo deja Dios nunca impune”.

La historia se repite, y aunque ahora ya no pueden estigmatizarla, la educación laica para las   clases dominantes, y naturalmente para la religión, es un gran peligro. Ya no la condenan a las llamas del infierno, ni se la señala como un peligro social, pero sigue siendo una amenaza contra el poder imperante, contra la burguesía y los explotadores que, con su dinero y poder, crearon la educación particular, embozadamente cristiana, para defender sus intereses económicos y sociales y para preparar a sus cuadros dirigentes destinados a seguir manteniendo el sistema político de explotación y miseria que conviene a sus intereses de clase.

El crecimiento desmedido y sin ningún control de la educación particular, que es una educación de clase, propia de la burguesía y de su producto la oligarquía criolla, ha tomado en sus manos el control de la educación en el país. La proliferación de instituciones educativas particulares, cada vez más exclusivas y sectarias, la indolencia de los gobiernos de turno, fieles servidores de las clases dominantes, va ahogando paulatinamente a la educación laica, por lo que debemos incentivar un movimiento nacional para rescatarla, con sus postulados de laica y gratuita, como patrimonio cultural intangible de los ecuatorianos.

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Al trote del llamingo

Paco Mocayo el Alcalde tapahuecos

 

 

 

145De mañanita agarré un bus desde Sangolquí hasta la Marín. La carcacha hizo una parada técnica
en el barrio las Orquídeas. “Hasta aquí no más les dejo”, gritó a voz en cuello el conductor
abusero. “No sé, ustedes arréglense. Más abajo dizque ha habido un problemón”.
 
¡Que remedio¡ resignado, cuesta abajo eché pata para alcanzar el Trébol. Literalmente hecho sopa por la pertinaz lluvia, arribé al lugar del desastre y de manos a boca me encontré con Paco Moncayo Gallegos el alcalde del Distrito Metropolitano de Quito que en alguna gaveta de la alcaldía había dejado su joki de héroe del Cenepa cambiándolo por un casco de obrero para dirigir personalmente la operación. Zas, esta es la mía me dije, y saqué a relucir mi vieja grabadora a pilas para conseguir
esta entrevista.

Ll.- Generalito, Generalón ¿Qué mismo dizque ha pasado cerca del Playón?
PMG.- ¡Chuta vecinos y vecinitas de Quito los Contreras de la oposición deliberadamente
me abrieron un huecarón!

Ll.-¡No que con su prolongadísima administración en Quito ya no explotarían las alcantarillas ni la ciudad sufriría ningún clase de inundación?
PMG.- Así mismo dije pues, pero ¿Qué culpa tengo yo, sí San Pedro se ha pasado de carnavalón y ha provocado que  el río Machángara le haya hecho saltar como canguil al viejo colector?

Ll.-¿No que cuando inauguró el intercambiador del Trébol, el corredor central, el Trole, la Huecovía, con aceras, bordillos, luminarias y puentes peatonales incluidos, se resolvería  el problema del tránsito en Quito?
PMG.- La culpa de todo este culebrón la tiene los buseros, los taxistas y hasta los piratas que salen e trabajar en horas pico en lugar de quedarse en casita viendo una telenovela, sobretodo por los aguaceros y el achachay que hace.

 Ll.-¿Cómo explicaría que acueductos como los italianos, después de más de dos mil años aún   sigan funcionando y que este colector con menos de 60 años haya colapsado?
PMG.- ¡Lo que pasa es en  esos tiempos no había tantos cagones como los hay ahora! Contestó un tanto molesto.

Ll.- Disculpe una preguntita ¿Por qué en Quito no existe un puente que vaya desde Monjas a la Vicentina y conecte con el centro norte del Quito moderno?
PMG.- Es que eso no es competencia del Municipio sino del estado ecuatoriano

 Ll ¿Entonces confirma, parafraseando a lo que dice el Presidente Rafael Correa, la carne para los Municipios y el hueso para el estado? ¿O será que construir un puente para los cagones como usted los llama, como el Monjas-Vicentina no es tan rentable como concesionar a Quiport y a una empresa canadiense la construcción del nuevo aeropuerto, obra que al final tendremos que pagar todos los chagras y quiteños o formar fundaciones o Corporaciones como Vida para Quito?
PMG.- Esas son obras de gran envergadura, que requieren una planificación a futuro e imaginación, eso es lo que hacen Municipios como el de Quito y Guayaquil que reclaman sus competencias,  como para regulare el asunto del tránsito por ejemplo. Obras de envergadura no puentecitos
como usted requiere.

Ll.- Volviendo a lo del río Machángara ¿En qué estado se encuentra su recuperación y la siembra ictiológica de especies acuáticas endémicas de Quito?
PMG.- Bueno en eso sí vecinos y vecinitas tenemos grandes noticias. Mi obra se puede ver a lo   largo y a lo ancho de Quito, basta ver los parques lineales que hemos hecho como mote. Después de lo que ha pasado con lo del huecarón vamos ha sembrar el río Machángara de hartos jambatos, preñadillas y camarones del Itchimbía, y a los costados vamos a sembrar árboles de toronjas,  mandarinas, limones, limas y toda clase de naranjas para recordar que esta es una obra de Izquierda
Dedocrática y que nuestro mentor es nada más ni nada menos que Rodrigo Borja Cevallos, que aurita mismo esta presidiendo la UNASUR.

Ll.- ¿Se postulará para la reelección a la alcaldía?
PMG.- -¡Clarín! Van a ver que después de que tape ese hueco monumental, que insisto es obra de la oposición, he de volver por mis fueros. Discúlpeme que no le pueda atender más porque me voy a
dirigir personalmente lo del huecarón. Y me fui a patazo, bordeando ese Trébol de cuatro hojas,
preguntándome si algún día habrá una auditoría para los amiguetes del generalón que a dedo concede contratos a sus amiguetes de la Izquierda Dedocrática que aún pululan por el Municipio de Quito, el Concejo Provincial de Pichincha y hasta en el gabinete de Rafael Correa.

Identidades

Dios o la política de la derecha

 
 

Por: José Villarroel Yanchapaxi

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Y entre curas, tam
unos pareciendo diablos,
buitres había.
Iguales. Peores que los otros
de dos piernas.
Otros decían: “Hijo, amor, Cristo”.
Y ellos: “Contribución, mitayo
a mis haciendas,
a tejer dentro de Iglesia...”
César Dávila Andrade
(Boletín y elegía de las mitas)

Uno de los debates de las últimas semanas en el Ecuador ha sido sobre si el nombre de Dios debería o no constar en la nueva Constitución política que la Asamblea Nacional Constituyente redactará en Montecristi.

Hace más de 500 años, a nombre de la cruz y la espada, los invasores españoles, cometieron uno de los genocidios más horrendos que registra la historia de la humanidad. Millones de indígenas fueron masacrados y asesinados a nombre de Dios y la civilización y casi desaparecieron las culturas milenarias existentes en el llamado nuevo mundo.

En esa barbarie tuvo relevante protagonismo la Iglesia de los Reyes Católicos, la Iglesia de los Pontífices y Jerarcas de Roma que provocaron las mal llamadas “Guerras Santas” y que instauraron el Santo Oficio, conocido como Santa Inquisición, institución que mandó a la
hoguera a centenas de miles de hombres y mujeres acusados de herejía y brujería.

Tradicionalmente, la Iglesia, la religión, ha estado aliada al poder político, tal el caso de la Iglesia Católica que durante la Colonia consideróa los indígenas poco menos que animales que carecían de alma, premisa bajo la cual justificaron la expoliación y el saqueo, la explotación y el exterminio de los indígenas en obrajes, mitas y batanes, a la par que cobraba diezmos y primicias, vendía indulgencias y parcelas en el paraíso terrenal.

La Iglesia Católica curuchupa, desde el púlpito instigó a la turba para que arrastrara y quemara a Eloy Alfaro y hasta no hace mucho incitaba a votar por el Partido Conservador, por la Democracia Popular y el Partido Social Cristiano a los cuales erigieron como los partidos políticos de Dios.

Durante la segunda guerra mundial, la Iglesia del Vaticano se hizo de la vista gorda ante las
atrocidades del fascismo y el nacionalsocialismo hitleriano. Del mismo modo procedió ante la tortura y desaparición de dirigentes, sindicalistas, militantes de izquierda y otros luchadores populares durante las dictaduras militares en Latinoamérica, principalmente en Chile y Argentina, y más tarde persiguió a los Teólogos de la Liberación. Recientemente, la Iglesia Católica ha solapado casos de pedofilia denunciados en parroquias de todo el mundo, especialmente en EEUU y Canadá.

La derecha ecuatoriana recalcitrante, heredera de Tradición, Familia y Propiedad, con mentalidad terrateniente, regionalista, defensora de la propiedad privada a ultranza y tragahostias, hoy se rasga las vestiduras tratando de hacer olvidar que repetidas veces ha tomado el nombre de Dios en vano tal como lo hiciera León Febres Cordero en Guayaquil durante su campaña presidencial:“Juro ante Dios y ante la Patria que jamás os traicionaré”, así como el mensaje subliminal de Jamil Mahuad al pretender emular a Jesucristo con su eslogan de campaña “Yo soy el camino”, o a Álvaro Noboa del PRIAN arrodillado en una tarima clamando por votos mientras regalaba sillas de ruedas.

“En Dios confiamos” reza la Constitución de los EEUU. Aquello hace recordar también a George W. Bush quien para justificar la invasión a Irak declaró ser el enviado de Dios para salvar al mundo del terrorismo.

Que el nombre de Dios conste o no en la Constitución particularmente considero que es  irrelevante, porque Dios y la religión son un invento de los hombres, un instrumento de dominación para satisfacer el ansia de poder o para justificar una política internacional denominada como Guerra Preventiva.

Al declarar el carácter laico del Estado ecuatoriano se garantiza la libertad de culto. Al ser el  Ecuador un estado plurinacional, multiétnico e intercultural se debería también reconocer las creencias de pueblos y nacionalidades, sus sitios sagrados: lagos, montañas, ríos, cascadas,
etc., su religiosidad popular, su conocimiento ancestral de sus deidades, su cosmovisión religiosa y su particular manera de vivenciar la religiosidad.

De constar Dios en la Constitución, ojalá sea un Dios liberador y no un Dios castigador. El Dios de Monseñor Leonidas Proaño “el obispo de los indios”, el Dios de Monseñor Romero en Nicaragua, del cura poeta Ernesto Cardenal o de Camilo Cienfuegos y no el Dios de la derecha recalcitrante y de ciertos jerarcas de la Iglesia Católica , la Evangélica y de las sectas religiosas que lo han convertido en una mercancía puesta en el libre mercado que les permite vivir en lujosas mansiones tal como lo hace el Papa, rodeado de Cardenales, Obispos y Monseñores, así como la gran mayoría de pastores de las iglesias evangélicas cuyo objetivo religioso-político es dividir para reinar (tal como lo hicieran con el movimiento indígena ecuatoriano) y así seguir adorando al Dios del Capitalismo: el dinero.

Hablando de Cine con Jardiel:

"Primavera, verano, otoño, invierno y otra vez primavera"

 
 

 

Del surcoreano Kim Ki Duk, según quien, la vida de una persona pasa por diferentes estaciones. En cada estación experimenta y aprende. Utiliza como elementos narrativos a un niño y un monje, apartados totalmente de la contaminada y ruidosa civilización occidental, dedican sus vidas a la meditación.

La vida de ambos atraviesa por una estación. La vida del niño inicia con la primavera, aprende cosas que le pueden significar la vida o la muerte: distinguir entre una u otra planta. Aparece en esta etapa una tendencia nata a experimentar, a conocer, y en este proceso aprende que puede hacer daño, pues, jugando, amarra a un pez, una ranita y una serpiente. El maestro observa esta actuación y en la noche mientras duerme lo amarra a una piedra, el niño se queja, el maestro le pregunta
que si él no hizo lo mismo con los animalitos, que le quitará la piedra cuando él los suelte, pero si algunode ellos muere, la piedra la llevará en el alma, y para siempre.

145El pez y la serpiente mueren y el niño sufre, pues se dio cuenta que al intervenir en la naturaleza pudo causar daño y parece que el destino lo llevará a que cumpla la palabra del maestro. Su vida pasará por un verano, un otoño, un invierno, y finalmente otra primavera. Durante cada etapa de su vida aprenderá lecciones y casi siempre puede contar con su maestro, hasta cuando él debe aprender
a enfrentar las cosas solo.

Hay algunos elementos que destacar de la producción: el ritmo de la película es muy pausado, necesario para reflexionar  sobre cada propuesta de Duk. La película se desarrolla en un lago caracterizado por una belleza única. La fotografía es, después de la historia y sus reflexiones, lo
más llamativo, un panorama hermoso. Desde camarógrafos, hasta los actores son personas sin   experiencia, por lo que llama la atención el profesionalismo, y los excelentes resultados que obtiene.

Toda la película está atravesada por símbolos, en cada etapa el maestro tiene una macota diferente: un perro, un gato, un gallo y una serpiente. Cada animal significa algo; el uso de las puertas, que a veces puede verse innecesario,puede definir el camino correcto o no que se toma. El dolor que podemos experimentar por una situación de la que nos han advertido.

No soy budista, es más, no coincido en la forma que ve muchas cosas Duk, pero la calidad y los elementos de la narrativa, te envuelven en su propuesta, te motivan a pensar, poner en crisis las bases en las que se asienta tu vida; indiscutiblemente, podemos o no estar de acuerdo con su
planteamiento, pero “primavera…” es una película a ver. (Lío)