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El
Cafelibro:
trece años de actividad
artística y literaria |
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Por: Alfonso
Murriagui
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Cuando los esposos Gonzalo Proaño
y Silvia Garrido decidieron crear el Cafelibro,
su intención fue darse el gusto de hacer
cosas positivas y gratificantes; querían
superar la idea que se tenía del café
cultural, común y corriente. Por eso cuando
crearon La Plazuela Café del Teatro, en diciembre
de l99l, comenzaron a poner en práctica nuevas
ideas, que se concretaron un año después,
en diciembre de l992, cuando nació el Cafelibro,
en la calle Diego de Almagro, en los bajos de la
Posada de las Artes Kingman. Desgraciadamente, La
Plazuela se cerró cinco años después,
porque el Teatro Sucre inició su remodelación.
Tanto La Plazuela Café
del Teatro como su hermano menor el Cafelibro, les
dieron a Gonzalo y Silvia la pauta para saber que
ese era el camino ideal para dos personas “que
ya comenzábamos a virar la esquina -cuenta
Gonzalo- pero que teníamos enteros los sentimientos
y los deseos de seguir realizando proyectos relacionados
con la cultura, por esto nos fascinó la idea
de crear un café cultural de gran calidad,
diferente a los cafés que ya funcionaban
en Quito. Nosotros vivimos 20 años en Colombia
y ahí, y en otros en otros países
que tuvimos la oportunidad de conocer, existían
cafés culturales, pero nosotros decidimos
hacer un café cultural mejor que todos los
que habíamos conocido, mejor en el sentido
de que sea un refugio para la gente que esté
involucrada con la literatura, las artes plásticas,
la música, la danza, etc.”.
Fieles a esa idea, la han mantenido
a pesar de las múltiples dificultades con
las que tuvieron que enfrentarse.“La ventaja
fue la confluencia de gente amiga que nos ayudó,
sobre todo al principio, a contactar con el mundo
literario de Quito, afirma Gonzalo Proaño;
el vivir la bohemia, noche a noche, nos ha inyectado
sensaciones y energías que nos ayudan a reciclarnos
a diario, puesto que todas las noches tenemos la
oportunidad de conocer y hacer amistad con gente
interesante, que es la que nos ha dado la pauta
para seguir adelante. En todo el mundo hay cafés
emblemáticos que han cobijado a gente de
sensibilidad y de talento, especialmente en el campo
literario, pues el café mezclado con la literatura
es una maravilla; por eso le pusimos el nombre de
Cafelibro, una sola palabra que significa mucho
más que un café y un libro sueltos,
y no solo eso, sino que lo hemos matizado con noches
de bohemia pura, con gente que ríe, que hace
amistades, que baila, a sabiendas de que bailar
es una de las manifestaciones del ser humano que
lo hace superior y que genera una sensación
de dicha muy gratificante”.
Planificar una actividad tan
variada e intensa debe ser problemático y
por eso le preguntamos a Gonzalo cómo se
realiza esa planificación: “Hay cosas
que las planificamos desde un principio y que se
han mantenido y otras que las hemos ido puliendo,
de acuerdo con las inquietudes del público
y de lo que va sucediendo a diario; elaboramos un
programa básico que sirve para orientarnos
a partir del concepto global de que el Café
debe ser informal, pero con un patrón que
procuramos seguir; por eso se dio la apertura literaria,
las presentaciones de libros y las noches de aficionados,
pues hay una cantidad de gente talentosa que necesita
de un escenario para decir sus cosas y escuchar
determinado tipo de música. Así, tenemos
espacios semanales que promueven la música,
la danza, la literatura o el folclore, que son la
esencia de nuestra cultura. Al comienzo teníamos
que buscar a la gente para que ocupe esos espacios,
luego han sido ellos mismos los que nos piden participar,
porque se sienten bien; los artistas que se presentan
no ganan mucho dinero, pues el espacio es relativamente
pequeño y a veces lo hacen con la mitad del
público que se podría convocar, pero
siempre ganan algo, ya sea a través de un
“cover” que paga el mismo público
o del dinero que el Café aporta, de acuerdo
a lo pactado con los artistas. El público
responde bien, pues se entera de nuestra programación
ya sea por la prensa, llamándonos al Café
o por medio del correo electrónico, pues
tenemos más de l300 personas que reciben
nuestra programación semanal y hay entidades
que nos han pedido a nivel mensual nuestra programación,
como la revista “Quito Cultura” de la
Alcaldía Metropolitana”.
Para este año hay una
propuesta que ya arrancó el primer sábado
de enero: el Cafelibro convertido en una sala de
baile: “Hemos sondeado el panorama y por eso
conocemos que hay una cantidad respetable de gente
que no tiene donde bailar el tipo de música
que queremos desarrollar, afirma Gonzalo; en el
Cafelibro se va a bailar los miércoles, los
viernes y los sábados. Los miércoles
se bailará tango, porque son muchos los aficionados
a este ritmo que no tienen donde hacerlo; para eso
el Cafelibro se ha convertido en una milonga, así
le llaman en Argentina a los sitios para bailar
tango. Los viernes tenemos un espacio que se llama
“Vuelve la Farra”, en el que participan
cerca de 14 grupos invitados que esperan su turno
semanal para interpretar música tropical
para que la gente baile. Para los sábados
hemos creado un nuevo espacio para bailar los ritmos
populares que estuvieron de moda en los años
50, 60 y 70 del siglo XX; muchas personas mayores,
que entonces estaban pollos, eran muy buenos bailarines
porque asistían a bailes populares o familiares,
en donde se practicaba una diversidad de ritmos,
como el pasodoble, el bolero, la guaracha, el rokcanroll
y también se bailaba nuestra música:
sanjuanitos, pasillos, pasacalles, albazos, etc.,
eso queremos revivirlo las noches de los sábados;
vamos a comenzar temprano para que los abuelitos
y abuelitas que no puedan trasnochar vengan y se
queden hasta las l0 y los más aguantadores
hasta las dos de la madrugada, así pueden
levantarse tranquilamente para ir a misa de l2 el
domingo.Yo quiero sugerir a los “jóvenes”
de 30 o 40 años que traigan a sus padres
para que se diviertan bailando, ellos tienen derecho
a gozar de un ambiente adecuado y decente para echarse
una cana al aire y recordar los viejos tiempos”.
En cuanto a las actividades
literarias, Gonzalo afirma: “El Cafelibro
se abrió para eso, fue su primera razón
de ser y lo va a seguir siendo; aquí procuramos
alternar a literatos conocidos, consagrados, con
los que están empezando: hace unos días,
por ejemplo, en el Café leyó sus primeros
cuentos un chico de 20 años, Sharimiat Éguez
Ruales, que es hijo del pintor Pavel Éguez,
como él varios jóvenes vienen a leer
sus poemas o sus cuentos; el martes l7 de enero
leyeron sus poemas cuatro mujeres: Lucrecia Maldonado
y Carmen Perdomo, ecuatorianas, y las cubanas Liyanez
González y Liset Lantigua. Desde que se fundó
el Cafelibro nos hemos dado el lujo de presentar
a los mejores del ámbito literario, incluyendo
algunos extranjeros que han estado de paso; por
eso podemos aseverar que, en los trece años
de existencia del Cafelibro, en nuestro espacio
“Tertulias Literarias” de los martes,
se han presentado cerca de setecientas personalidades
de la literatura ecuatoriana y mundial”.
Trece años después,
en el Cafelibro, Silvia y Gonzalo bailan tangos
y pasillos, para completar sus sueños.
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Para el Presidente de la República,
Alfredo Palacio, su Mensaje al País, con
motivo de la iniciación del año 2006
y que consta como una de las acciones obligatorias
que tiene que cumplir el Presidente, fue como una
papa caliente, de la que tenía que librarse
lo más pronto posible, para evitar un infarto.
Se lo vio tan nervioso, tan
apurado, tan sediento, que parecía uno de
esos huambras bisoños que, cuando les obligan
los maestros a hablar en público, lo hacen
tan rápido y enrevesado que no se les entiende
nada, y cuando han acabado su alocución uno
se queda con la sensación de que lo que se
escuchó cumple exactamente aquel enunciado
popular con el que se señala lo anodino,
simplista e inútil:‘ni chicha ni limonada’.
Sí, fue un discurso
que no tuvo ningún sabor, sin energía
ni firmeza, palabras soltadas al apuro, para cumplir
el mandato constitucional, cuidando de no herir
ninguna susceptibilidad, quedar bien con todos y
terminar lo más pronto posible, antes de
que se hagan evidentes las mentiras y las tergiversaciones.
Del tan esperado discurso se
desprende que el Ecuador no tiene ningún
problema, que no está atravesando ninguna
situación difícil, que todo está
en paz y en orden, que tenemos plata hasta para
regalar y que el futuro de la patria es promisorio.
Vamos a tener elecciones, nadie
quiere reformar la ley de elecciones ni cambiar
los tribunales electorales, el Ecuador está
feliz con su Constitución, con su gobierno
y con su excelente congreso y, por lo mismo, no
hace falta ninguna consulta popular para cambiar
nada.
Todo está en orden, la
única aspiración es terminar el período
de mandato “constitucional”, para entregar
la banda presidencial a otro presidente, con seguridad
socialcristiano, pues para eso se tiene un Tribunal
Electoral Social Cristiano, un Congreso Social Cristiano,
una Corte Suprema de Justicia, “cercana”
a los Socialcristianos, y un presidente saliente
muy, pero muy cercano a los Socialcristianos.
Todo está bien; en este
país no pasa nada. El Tratado de Libre Comercio,
tranquilos, ya lo firmaremos, cuando el señor
Bush lo ordene, siempre y cuando cumplamos sus exigencias.
La firma del tratado está condicionada a
otro asunto que no tiene ninguna importancia: la
compañía explotadora de petróleo
OCCIDENTAL se queda, si no, no hay tratado de libre
comercio. La Base de Manta se queda, y con nuevas
exigencias y garantías, si no, no se firma
el ALCA. Así de simple, las cartas están
sobre la mesa: desde la Base de Manta se espía
al continente y al mundo; desde la Base de Manta
se interceptan barcos con inmigrantes y narcotraficantes;
desde la Base de Manta se obliga al Ecuador a vincularse
con el Plan Colombia. La Base de Manta tiene un
radio de acción tan poderoso que desde ella
se puede rastrear lo que pasa en la Florida, EE.UU.,
al norte; todo el Pacífico, al Oeste, y hasta
el Brasil al Este.Y la Base de Manta se quedará
después del 2009, hasta cuando el imperio
lo ordene, como también se va a quedar la
OCCIDENTAL, con nuevas ventajas, hasta cuando a
mister Bush le dé la gana.
Entonces, en el Mensaje Presidencial,
para qué hablar de soberanía, de independencia
y libertad, para qué. Los únicos que
piensan en esas estupideces son los comunistas,
los revoltosos, los desadaptados. ¿Que los
estudiantes salen a las calles a protestar? Hay
que meterlos presos y darles palo para que se callen;
qué saben ellos de estos asuntos, que primero
estudien y después protesten, como lo dijo
el sabio locutor de canal 4, Bernardo Abad.
Mientras tanto, la oligarquía
sigue amarrando la balsa: a vista y paciencia de
todos manipula en el Congreso, se asegura en el
Tribunal Supremo Electoral, consagra su hegemonía
en al Tribunal de lo Constitucional y prepara el
fraude electoral científico, como lo viene
haciendo desde hace veinte años.
Qué belleza. En este
país no pasa nada, todo está bien,
somos felices, no hay hambre, no hay desempleo,
no hay emigrantes desesperados. Esos son inventos
de los subversivos, ganas de joder de los revoltosos
estudiantes universitarios y secundarios, que no
saben dónde están parados. La verdad
es que en este país el que tiene más
saliva, traga más pinol, y que “en
el país de los ciegos, el tuerto es el rey”.
Como muestra solo un botón: ya hay un tuerto
que va a ser el candidato presidencial de los socialcristianos.
¿No les digo?: El tuerto es el Rey.
Lo único positivo del
mensaje, positivo para el gobierno, es que el febres-borjismo
le va a dejar en paz a Palacio, para que se mantenga
en palacio sin problemas, hasta el cambio de mando.Amén.
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El
norteamericano
promedio |
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Por. José
Villarroel Yanchapaxi
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El norteamericano promedio padece
complejo de cowboy, aborrece la teoría de
la selección de las especies de Darwin y
cree que Georges Bush es un enviado de Dios.
Cree que Osama Ben Laden es
un virus que ataca a las computadoras y que le encanta
el antrax.
Cree que Fidel Castro, Hugo
Chávez y Evo Morales son unos hombrecitos
a los que si bien no hay que dar mucha publicidad
lo “políticamente correcto” sería
eliminarlos.
Cree que los inmigrantes negros,
mexicanos y latinos son un mal necesario y que a
sus hijos, nacidos en territorio gringo, no se los
puede considerar ni química ni biológicamente
100% puros y por tanto no merecen la ciudadanía
estadounidense.
Cree que la mejor comida del
mundo es la comida chatarra y que la pizza proviene
de Alabama.
Cree que Disneylandia es la
9na maravilla del mundo. Cree que el hombre más
inteligente es Homero Simpson, y su esposa March
la mujer más bella del universo.
Cree en la reencarnación
de Spiderman, el Capitán América,
Batman, Superman y la Batichica, y que la capa de
ozono es un atuendo que usa El Zorro.
Cree que África está
en la frontera con el polo Sur y que el Ecuador
es una aldea de Guinea Ecuatorial.
Cree que el fútbol americano
es el rey de los deportes y que el rodeo es el virrey.
Cree que la enfermedad de las
vacas locas y la gripe aviar se curarán con
las células madres de los extraterrestres.
Cree que tener sexo incide en
el déficit de la balanza comercial y que
hacer el amor puede provocar un descalabro en Wall
Street.
Cree que Shakira nació
en Columbia y no en Colombia.
Cree que viajar a los países
desarrollados y subdesarrollados para hacer sexoturismo
es una forma de asistencia humanitaria.
Cree que legalizar las drogas
sería tan o más fácil que legalizar
la tenencia de armas.
Cree que la tortura y el espionaje
son ejercicios de rutina más efectivos para
bajar de peso que ir al gimnasio o hacer aerobics.
Cree que el New York Times,
el Washington Post, la Newsweek y la CNN son la
voz del pueblo, por tanto la voz de Dios.
¡Ah, el norteamericano
promedio!
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