BUZÓN
Cuando el dedo señala a Oiangu
Ivan Alberdi Murgiondo/(Oiangu publiko eta bizirik plataforma)
Cuando el dedo señala la luna, el necio mira al dedo. Eso es precisamente lo que hace el Ayuntamiento de Ordizia, o lo que pretende que hagamos los ciudadanos, cuando en el conflicto del nuevo proyecto de Oiangu intenta centrar el debate en torno a si el Ararteko debe seguir el caso o inhibirse. Pero, ¿qué es realmente lo principal y qué lo secundario en este asunto?
Primero aclaremos que el Ararteko no debe inhibirse del caso, pues no está formalizado ningún recurso en contra de la concesión. Lo que se ha tramitado es una solicitud para que se nos considere parte interesada y así obligar al Ayuntamiento a revisar el acuerdo de concesión, cosa que, parece ser, temen bastante.
Y es que, ¿podrían adoptar la misma decisión ante los informes con los que contamos hoy en día? Precisamente esos informes del Ararteko son los que el Ayuntamiento pretende ignorar y minusvalorar. Ya que en el segundo informe, respondiendo a las alegaciones del Ayuntamiento, se reafirma en lo dicho en el primero y concluye que ante los defectos existentes en el proceso de licitación y adjudicación de la concesión, el Ayuntamiento debe declarar de oficio nula dicha concesión. Ahí está, justamente, una de las claves de este asunto.
Pero si bien esas cuestiones formales tienen su importancia, lo realmente fundamental del caso son las siguientes cuestiones. Primera, ¿qué tipo de proyecto necesitamos en Oiangu para seguir disfrutando públicamente del mismo y preservar ese privilegiado entorno natural? Y, segunda, ¿cómo se toman decisiones de tal importancia?
En lo que respecta a la primera cuestión, es evidente que el proyecto reduciría los espacios de uso público y gratuito, y que tendría serias repercusiones en el entorno natural. Sólo un necio, o el que se guía exclusivamente por intereses privados, lo negaría.
En lo que respecta a la segunda cuestión, es sabido que el proyecto cuenta con un gran rechazo en Ordizia (alrededor de 3.000 firmas) y en el Goierri.
Si al Ayuntamiento le resulta imposible estudiar y consensuar un proyecto que satisfaga las necesidades de todos los que disfrutan del parque (centros escolares, grupos de deporte y montaña, defensores del medio ambiente, jóvenes y jubilados ), debería de plantearse realizar un simple ejercicio democrático y consultar a los vecinos y vecinas de Ordizia. Pero, por desgracia, parece ser que eso provoca vértigo a nuestros concejales. Preferirían que, como aquel necio, siguiéramos mirando al dedo.