ORDIZIA. DV. Domingo Merino, director del Laboratorio Agroambiental de Fraisoro, único a nivel estatal que cuenta con un departamento dedicado al análisis de superficies deportivas de hierba natural, y referencia internacional en la materia, ha aludido, en varias ocasiones, como ejemplo próximo, en todos los sentidos, a propósito del proyecto presentado para el parque de Oiangu, a las instalaciones ubicadas en el parque natural de Izki (Alava), del que es titular la Diputación de aquel territorio.
Un parque ubicado en torno a los municipios de Lagrán y Bernedo, que da cobijo a dos campos de golf, el de Izki que cuenta con 18 hoyos y el de Lagrán con 9.
El parque natural de Izki es un área eminentemente forestal que alberga uno de los bosques de roble de mayor extensión de Europa. En 1994, inauguró su campo de 18 hoyos, complejo deportivo que en opinión de sus responsables representa una positiva experiencia, sobre todo, para los vecinos de su entorno.
En un primer momento, el planteamiento de crear un campo de golf fue diferente al que acompaña a la idea en Oiangu: «Antes de convertirse en campo de golf, los terrenos se utilizaban para el cultivo de patata de siembra, pero debido a una enfermedad de la tierra que repercutía en el tubérculo y ante la imposibilidad de continuar con la que había sido la actividad económica tradicional que sustentaba a los vecinos de la zona, surgió la propuesta de crear una instalación para practicar este deporte, de manera que los habitantes de los pueblos de alrededor no sufrieran tanto económica y socialmente», comentan Juan Carlos Corral, gerente de la instalación.
Puestos de trabajo
El hecho de crear el campo en Urturi y luego en Lagrán, supuso frenar el éxodo rural que se iba a producir de no haber comenzado la iniciativa deportiva, y paralelamente un enriquecimiento de los municipios colindantes, explica. Las dos localidades que rodean la zona de golf que se sitúa dentro del parque natural, poseen una baja densidad de población, que entre Lagrán y Bernedo reúnen un total de, aproximadamente 1.000 habitantes.
En Izki, «la idea empresarial conllevó en su momento la creación de empresas a nivel individual, de otros empleos relacionados directamente con los campos de golf, de la potenciación turística y deportiva».
Así, continúa diciendo en Izki, «El campo de golf con su mantenimiento, su escuela de enseñanza y su cafetería-restaurante ha creado 30 nuevos puestos de trabajo directos, mientras que indirectamente ha potenciado nuevas empresas como la explotación de un agroturismo, un restaurante, una tienda de artículos de golf y una tienda de productos típicos».
Precisamente, la oferta relacionada con el turismo era un factor del que los vecinos desconfiaban en un primer momento. «Se vivía una situación de incertidumbre en torno a quién visitaría esta zona», pero la incertidumbre pronto desapareció para sus habitantes, y hoy es el día en que se ha convertido en la principal actividad económica de esta zona alavesa.
A este respecto, el gerente de Izki-Golf, comenta que el rendimiento social de un campo de golf es muy alto. «Si un golfista no puede practicar este deporte en un campo, se trasladará a otro y si no, al siguiente. Un jugador de golf se mueve y siempre va de un campo a otro. Y después de jugar, le gusta reponer fuerzas, lo que trae importantes ganancias a los restaurantes y a la hostelería en general de la zona en particular».
Potenciar el deporte
«Al igual que ha ocurrido con el esquí, en cuanto que hace unos años se trataba de un deporte de élite, de alguna manera ha sucedido lo mismo con el golf. Ya no se identifica tanto con deportistas de elevadas posibilidades económicas, aunque por supuesto, sigue dándose el caso. Sin embargo, actualmente vemos grupos de jubilados, agricultores de esta misma zona que se van aficionando y que lo practican con asiduidad, niños, etcétera».
El golf al igual que el esquí, en muy pocos años «se ha popularizado», comenta el gerente Juan Carlos Corral. Otro dato importante que destacan en Izki, es la apuesta que tanto niños como jóvenes han hecho por este deporte. «El club infantil cuenta con 70 niños que comienzan a ver el golf como otro deporte más».
«Además, del mismo pueblo ya han salido monitores de golf y son muchos los que encuentran aquí su futuro laboral», añaden en la dirección de Izki-Golf.
«Diez años después de puesta en marcha esta iniciativa -concluye Juan Carlos Corral- a nosotros no nos cabe la menor duda de que sus consecuencias han sido muy positivas».