El oasis natural de Ordizia, sembrado de polémica
El proyecto de construcción de un campo de golf, una piscina y una zona de ‘paintball’ en el paraje de Oiangu suscita un controvertido debate entre los vecinos de la localidad
J. MOLINERO
SAN SEBASTIAN.– La polémica está sembrada. La construcción de un campo de golf, una piscina y una zona de paintball en el paraje natural de Oiangu, en Ordizia, ha suscitado un controvertido debate entre los alrededor de 9.000 habitantes del municipio.
Situado en la periferia de la localidad, este enclave ha sido y es el lugar de ocio y esparcimiento por antonomasia para una legión de vecinos y visitantes. Las excelentes vistas a las sierras de Aralar y Aitzgorri y, sobre todo, las anchas campas y el arbolado le dan un aire bucólico. El inexorable paso del tiempo, sin embargo, ha hecho mella en el viejo albergue y en el mobiliario urbano (mesas, asadores, parque infantil...) que se reparte por las campas de Oiangu.
Con el fin de frenar este declive, el Ayuntamiento convocó el año pasado un concurso de ideas para regenerar el parque y adjudicar la explotación del bar-albergue, de propiedad municipal. Cuatro vecinos del pueblo, agrupados en la empresa Ikena, presentaron la única propuesta, que fue aprobada por unanimidad por el Consistorio.
Ikena diseñó un proyecto, valorado en 1,8 millones de euros, que contempla la construcción con capital privado de un campo de golf de 18 hoyos, una piscina, dos zonas de paintball, un paseo de cuatro kilómetros, la transformación del albergue en un hotel-restuarante y la mejora de las áreas de esparcimiento.
Plataforma de oposición
La creación de instalaciones privadas (el campo de golf, la piscina y el paintball) en un lugar de dominio público ha provocado el rechazo de un número importante de vecinos. La plataforma Oaingu Publikoa eta Biririk, que ha recogido más de 3.000 firmas en contra del proyecto, ha interpuesto también un recurso de reposición para que el Ayuntamiento reconsidere el plan.
El colectivo se opone a la iniciativa porque, entre otros agumentos, cree que supondrá la privatización del 50% del parque y no respeta los valores medioambientales y sociales. «No tenemos nada contra Ikena, ni el Ayuntamiento, ni el golf. Nuestro único interés es preservar el carácter público y natural del parque», explica Edurne Huesa, miembro de la plafaforma que recientemente mantuvo una reunión con el Ararteko.
Los promotores del proyecto aseguran, sin embargo, que el plan ni implica privatización alguna, ya que la gestión de Oiangu se realizará mediante una concesión municipal por un periodo de 40 años. «Todo va a ser municipal, no se privatiza nada», se defiende Iñaki Aierte, uno de los cuatro propietarios de Ikena, que explica que el acceso al campo de golf, la piscina y el paintball será previo pago, pero «de la misma forma que si ahora vamos a las piscina de Ordizia tenemos que abonar una entrada o un abono».
Con la ilusión por bandera, Ikena ya ha reabierto el albergue-bar tras realizar una reforma del local. El proyecto, no obstante, se encuentra en fase de gestación. El Ayuntamiento, que cuenta con el respaldo de la Diputación y el Gobierno vasco, debe tramitar un plan especial para la zona y recibir la aprobación de sendas declaraciones de impacto ambiental.
Si se cumplen las previsiones más optimistas, Ikena espera iniciar en mayo de 2006 varias obras en los espacios que no afecten a la zona de asadores y mesas. El proyecto estaría finalizado a mediados de 2008, aunque el cumplimiento de los plazos puede resultar complicado, ya que Oiangu Bizirik no descarta acudir a los tribunales para tratar de que no se lleve a cabo la transformación del parque, tal y como está diseñada.
Exalta la violencia
El grupo de oposición no sólo rechaza la iniciativa por considerar que es contraria al desarrollo sostenible y tendrá un fuerte impacto medioambiental. Asegura, además, que el paintball –un juego de guerra con pistolas de aire comprimido en el que los contendientes se disparan bolas de pintura no tóxica– exalta la cultura de la violencia.
Frente a las quejas del colectivo, el Ayuntamiento e Ikena subrayan que la renovación del parque aporta riqueza turística a Ordizia, contribuirá a popularizar el golf, en el sentido más económico de la expresión, y permitirá la creación de entre 20 y 30 empleos.
Golf a precios ‘populares’ en un campo de 18 hoyos y par 3
El campo de golf proyectado por la empresa Ikena no será una instalación al uso. Dispondrá de 18 hoyos, pero sus dimensiones no serán comparables a las de un campo tradicional. Frente a los 700.000 metros cuadrados que ocupa un campo como el de Basozabal, en Donostia, el de Oiangu tendrá unos 90.000. En el argot se conoce como pitch & putt, es decir, una instalación de 18 hoyos y par 3, en la que ninguna de las calles supera los 200 metros de longitud.
El golf de Oiangu también se diferenciará de los campos tradicionales por sus precios y la facilidad de acceso para los usuarios. No se exigirá acreditar un handicap, ni ser socio y la cuota de ingreso costará unos 1.200 euros. La tarifa resulta asequible si se tiene en cuenta que un club de golf requiere el pago de más de 12.000 euros para ser socio y poder practicar el swing y demás facetas de este deporte. Para los no abonados, los precios oscilarán entre los 20 euros diarios que costará una salida de nueve hoyos y los 30 por el circuito completo.
La creciente afición por esta modalidad ha hecho que los promotores del campo dispongan ya de una lista con más de cien personas interesados en formalizar el contrato para convertirse en usuarios habituales. Además de los preceptivos 18 hoyos, la instalación contará con una cancha de prácticas y ofrecerá la posibilidad de alquilar palos, bolas y carros.