La genoma humana


por  VICTORIA SENDÓN DE LEÓN
Filosofa "underground"

 El 25 de junio de 2000 ha significado una fecha clave para la humanidad como inicio de la cuenta atrás. ¿Atrás ? ¿No será hacia adelante ? Sinceramente me resulta exultante el saber que tenemos el alfabeto, las palabras y hasta las frases que nos relatan la fascinante historia de la vida, pero en un idioma que aún no conocemos. Hará falta una o un Champolion capaz de descifrar la epopeya que nos cuentan nuestros genes, al igual que se descifró la escritura jeroglífica egipcia desvelándonos una deslumbrante civilización. Las posibilidades que se nos abren son incalculables.

¿Por qué menciono entonces la cuenta atrás ?  Mi razonamiento es tan simple como evidente : a medida que avanza la ciencia tecnológica, las posibilidades entre unos seres humanos y otros se hace abismal. dado que dichas tecnologías se inscriben en un contexto de comercialización y patentes que inclinan la balanza a favor de quienes posean un mayor poder adquisitivo.  Es posible que en unos años, Europa y los EE.UU. de América constituyan un gran geriátrico de saludables viejecitos que viajen de safari al Africa profunda con leones y jirafas en libertad pero sin africanos, que habrán sido aniquilados por las guerras, la malaria o el hambre. O bien al Sudeste asiático a seguir disfrutando de sus míseras perversiones con las jovencitas que continuarán muriendo de sida a los veinte años.

 Cuando sean las multinacionales las que decidan sobre nuestra verdad más radical -ese poema íntimo escrito en la genoma-, y nuestro destino humano, más o menos longevo, ya no sea tejido por las Parcas ni guiado por las Musas, mucho me temo que sean las aseguradoras, los bancos o los patrones  los que tengan la última palabra sobre el devenir de nuestras vidas y de nuestra historia.

 Por todo esto hablo de cuenta atrás. En un sistema patriarcal de dominación en el que las diferencias se convierten en desigualdades y las desigualdades en poder financiero, mucho me temo que los grandes avances científicos y tecnológicos sigan teniendo aplicaciones interesadas. Si realmente las mujeres no nos hacemos conscientes de lo que se nos puede venir encima y no somos capaces de cambiar el orden mundial en lo económico, en lo social y en lo cultural, nuestras desventajas irán creciendo de modo alarmante : la feminización de la pobreza, el tráfico de “hembras”, el dominio de la pornografía, las guerras contra la población civil con el suculento tráfico de armas que comporta, el creciente poder financiero concentrado en unos pocos y la destrucción del planeta seguirán avanzando en progresión geométrica.

 ¿Por qué las mujeres ? ¿Por qué cargarnos con esa responsabilidad ? Porque somos las llamadas a preservar la vida, pero no en un sentido como afirmaba Simone de Beauvoir de lo biológico como destino y , por tanto, como negación de la libertad personal. NO. Se trata más bien de una misión, sobre todo, política, de transformación de un pensamiento y unas estructuras que logren humanizar lo humano, haciendo un mundo más habitable, una casa común y no un mercado común, un planeta propio y no un planeta en venta, unos conocimientos compartidos y no de patentes exclusivas. Tenemos para conseguirlo unas pocas décadas. Por eso hablo de la cuenta atrás.

 En cuanto a la feminización del genoma por la genoma ¿por qué no ? Nosotras somos “las madres” y las que transmitimos, solamente nosotras, una genoma propia inscrito en las mitocondrias que rodean al núcleo de cada célula. Ellas son las que oxidan determinados elementos para producir energía. Nuestra genealogía puede rastrearse de madre en madre hasta llegar a la famosa Eva mitocondrial, que son unas cuantas. De ahí venimos todas y todos. Su materia mitocondrial entronca también con los animales, plantas, hongos y bacterias : con la Vida, en definitiva. No somos idénticas a los varones, somos diferentes, pero no por ello desiguales. La pequeña diferencia posee consecuencias incalculables. Mi propuesta es que dichas consecuencias no se queden en lo biológico, sino que trasciendan a lo político. Eso, sólo eso, sería el feminismo.

Junio - 2000