Refugiadas huyen de apartheid de  género  de los
Taliban

       por Danielle Knight

WASHINGTON, 19 sep (IPS)  Nazira Karimi, desafiando amenazas de  muerte contra ella y su familia, quiere que el mundo exterior se  entere de los abusos cotidianos que padecen las mujeres en  Afganistán bajo el gobierno del movimiento fundamentalista  islámico Taliban.

''Los Taliban tratan de que mi familia sufra porque contóé la  verdad acerca del brutal tratamiento que dan a las mujeres'', dijo  Karimi, una periodista afgana exiliada en Estados Unidos.

Karimi se refugió en Estados Unidos hace un año, cuando el  Taliban secuestró y torturó a su familia y amigos, y lanzó  amenazas de muerte contra ellos.

   Como consecuencia, organizaciones humanitarias de mujeres  lograron que el Departamento de Estado (cancillería) admitiera a  16 miembros de su familia que llegaron a Washington la semana  pasada.

Durante una reunión en Washington, Karimi dijo que el Taliban  controla actualmente 90 por ciento de Afganistán donde instituyó  un sistema de ''apartheid de género''.

   Desde que tomó el poder en 1996, el movimiento prohibió la  participación de las mujeres en la fuerza de trabajo, cerró  escuelas de niñas, expulsó a las alumnas de las universidades y  negó el ingreso femenino a la mayoría de los hospitales.

   Las mujeres no pueden salir de sus casas a menos que estén  acompañadas por un pariente cercano varón, y deben usar el burqa,  que les cubre totalmente el cuerpo dejando solo pequeñas cavidades  a la altura de los ojos para que puedan ver.

   Las mujeres que violan esas imposiciones son brutalmente  golpeadas, públicamente flageladas y luego ejecutadas, dijo  Karimi, quien aún tiene familiares y amigos en su país que corren  el riesgo de ser perseguidos por el régimen.

Otra refugiada, Maryam Shams, de 21 años, habló con la prensa  después de su llegada a Estados Unidos desde la ciudad afgana de  Herat la semana pasada. Se le concedió asilo junto con su tía,  Zieba Shorish Shamley, presidenta de la Alianza de Mujeres para la  Paz y los Derechos Humanos en Afganistán.

''Los Taliban clausuraron las casas de baños para mujeres,  cuando estas protestaron en Herat, 10 de las manifestantes fueron  asesinadas'', contó Shams, quien junto con otras 40 mujeres fue  brutalmente golpeada durante esa misma manifestación.

Temiendo que Shams fuera apresada por los Taliban, su madre  logró que se casara con un afgano que vive en Alemania. En lugar  de darle refugio, su esposo la violó. Con la ayuda de su tía y de  la organización Mayoría Feminista, la mujer pudo viajar a Estados  Unidos.

   ''Encomiamos al gobierno (de Bill) Clinton y la reciente labor  del Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) que ayudaron a  rescatar a esos refugiados afganos en desesperada necesidad de  ayuda'', dijo Eleanor Smeal, presidenta de Mayoría Femenina, con  sede en Washington.

   Si bien Smeal reconoció que la solución a largo plazo es que  cese la opresión de las mujeres en Afganistán, hizo un llamamiento  a Estados Unidos para que haga m s y brinde refugio a las mujeres  afganas.

   Los afganos integran la mayor población de refugiados en el  mundo, pero Estados Unidos admitió a muy pocos desde que el  Taliban se apoderó de Kabul en 1996, señaló Smeal.

   Entre 1996 y 1997, cuando dos millones de los 26 millones de  afganos se convirtieron en refugiados, ni uno solo fue admitido en  Estados Unidos, según Layli Miller Bashir, fundadora del Centro de  Justicia Tahirih. En 1998 fueron admitidos sólo 98 refugiados  afganos.

   De todos maneras, a raíz de la presión de organizaciones como  Thahirih, las autoridades estadounidenses aumentaron a 1.500 el  número de refugiados admitido este año.

   Bashir afirmó que el lento proceso de admisión de refugiados  pone en peligro las vidas de muchas mujeres y niñas que buscan  asilo en Estados Unidos.

   ''Por lo general lleva entre nueve meses y dos años admitir a  los refugiados y, en casos como la familia de Karimi, eso es  demasiado. Muchos no sobrevivir n antes de que se les conceda el  asilo'', advirtió.

   Primero los solicitantes son interrogados por el Alto  Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR). En el  caso de la familia de Karimi, el comisionado rechazó su pedido de  asilo, lo cual fue apelado.

   ''Todo esto lleva un tiempo que esa gente no tiene'', dijo  Bashir.   Sólo después que las organizaciones lanzaron una campaña de  emergencia, la familia de Karimi fue otorgada el asilo en Estados  Unidos. ''Las acciones inmediatas de Mayoría Femenina, del Centro  de Justicia Thahirih y del gobierno,  sin lugar a dudas salvaron la  vida de mi familia'', dijo Karimi.

   Smeal dijo que ACNUR debe crear una categoría de refugiados que  abarque las peculiares circunstancias de la represión de génegro  que padecieron mujeres y niñas que escaparon del Taliban.

   ''Esa categoría es muy necesaria y ayudar  a aliviar el escollo  insuperable que afrontan esos refugiados cuando deben dar pruebas  a ACNUR de que fueron objeto de persecuciones'', explicó.

   También instó al INS a crear un centro procesador permanente en  Islamabad hacia donde huyen muchos refugiados, y en campos  establecidos por ACNUR.

Bashir dijo que si el apartheid de género de Afganistán hubiera  ocurrido con cualquier otra religión y en otro país, el mundo se  hubiera escandalizado. ''Eso ocurre con m s de la mitad de la  población de un país y el mundo todavía no le ha prestado la  debida atención'', se lamentó.