Coordinación: Montserrat Boix


¿Han visto alguna vez una foto del patriarcado? Seguramente sí, muchas veces y muchas fotos (en la sección de deportes de los periódicos, por ejemplo) pero, ¿habían visto -recientemente- una tan elocuente como ésta?, una con tantos patriarcas juntos, unidos, sin fisuras (digamos... sin una mujer para matizar la radicalidad de la imagen (es un decir))? Sólo faltaron los obispos y los políticos pero se respiran en el ambiente.
Marcela Lagarde dijo una vez: pregunten en manos de quién está el dinero y sabrán en manos de quién está el poder. Aquí está la evidencia. Esta mañana nos la "regalaba" El País en foto de portada.

En este artículo, voy a reflexionar sobre tres puntos: en primer lugar señalo la gran importancia del lenguaje y me ciño a dos aspectos: para nombrar lo que existe en la sociedad y así hacer visibles a las mujeres, por un lado, y para construir modelos de identificación que influyan sobre las generaciones futuras para erradicar la discriminación contra las mujeres y la violencia de género.
En segundo lugar, trato de desactivar las declaraciones, políticamente correctas, del supuesto compromiso de la RAE con la igualdad y contra la discriminación sexual; y recojo comportamientos y actuaciones que desdicen lo que afirman. También, defiendo el derecho inalienable de las mujeres y de las feministas a tomar en sus manos sus propios asuntos, el lenguaje, entre otros. Resumo el éxito total del papel de vanguardia del movimiento feminista en los cambios que se han producido en la sociedad española, y recuerdo el trabajo de las organizaciones, asociaciones y de las expertas feministas sobre lenguaje desde hace décadas, ahora contestado por los lingüistas.
En tercer lugar, visibilizo la que creo razón fundamental por la que la RAE combate las guías para aconsejar un lenguaje inclusivo y no sexista que no es otro que su progresiva implantación en la sociedad: en los medios de comunicación, en las escuelas, en Internet y, también, en la publicidad.

’8 de marzo. Hoy es mi día. Hoy se alegra toda el alma mía’. Estoy ensayando para la manifestación de esta tarde. En mi caso en Madrid, desde la plaza de Jacinto Benavente hasta la glorieta de Atocha, pero sabiendo que habrá una en muchas ciudades de España y del mundo. Seremos muchas y cantaremos mucho. Como todos los años. Porque este es un día para celebrar los avances sociales y democráticos que han permitido que las mujeres tengamos si quiera la oportunidad de acceder a los derechos básicos de ciudadanía, aunque transitar por ellos tenga aún alguna carencia, y de continuar reivindicando una sociedad mejor para todos y todas.
¡Uy! Ya se me ha escapado una reiteración intolerable para la Real Academia de la Lengua. Quería decir para mujeres y hombres.
Así que este es mi día, que por supuesto pongo también a su disposición en la coincidencia conmemorativa, y por qué no, en la reivindicativa, aunque esta última está complicada y un tanto confusa.