Pergamino: donde la industria tiene cara de mujer
( Apuntes para una historia de las Mujeres Pergaminenses del Sector Confeccionista)
Lic. Ma. Cristina Ruffini de Lasagna
La escasez de fuentes en nuestro medio es uno de los principales obstáculos
a la hora de reconstruir la historia de la Industria de la Confección en
Pergamino. Una porción importante de las fuentes que han podido utilizarse
son testimonios, producto de recopilaciones de la tradición oral, recuperados
por alumnos de algunas escuelas secundarias del partido ( tales como EET 1, EEM
7, I.C. Rancagua, entre otros) , que en el año 2003 realizaron entrevistas
a actores sociales de este sector industrial, para un Concurso organizado por
la Municipalidad, por un lado, y por la investigación histórica
de la Prof. Marisa Toscani de Churín que indagó sobre la Empresa
Annan , pionera de nuestras industrias confeccionistas en la que muestra el impacto
socio-económico del ingreso de la mujer en el mundo laboral de esta ciudad.
A través de sus trabajos, la memoria colectiva puede resguardar del olvido
acontecimientos históricos que han sido utilizados para la elaboración
del presente texto.
Y el problema de las fuentes en la historia de la Confección de Pergamino
se agrava si el objeto de estudio se relaciona con cuestiones de género,
tema que recorta, aún más, la de por sí escasa documentación.
En este trabajo se intenta abordar a partir de las mencionadas recopilaciones
de tradición oral, una primera aproximación al estudio de de las
mujeres que se dedicaron a trabajar en una Industria que fue el soporte socio
- económico de esta región durante varias décadas. Fue alrededor
de las mujeres que durante años se organizaron en la ciudad las relaciones
de producción y el reparto de riqueza y de poder.
La hipótesis del trabajo es que en general se otorgó a las mujeres
un lugar subordinado respecto de los hombres, salvo alguna excepción. Sin
embargo, en las entrevistas realizadas con obreras se transmite también
como valor fundamental la complementariedad inter - género ya que hombres
y mujeres se necesitan mutuamente para el logro de los proyectos en marcha.
El nacimiento del sector confeccionista en la ciudad se asocia a la creación
de la empresa ANNAN fundada en los años `40 por una familia local, que
se dedicó en sus comienzos a la producción de ropa con marca propia,
obteniendo al poco tiempo la licencia de una marca internacional para la confección
y comercialización en el mercado local. Entre los años `50 y '60
esta empresa contaba con 2.000 ocupados, el 90 % de los cuales eran mujeres. Así
nace la inserción productiva de un gran grupo de la población que
se adapta activamente a las nuevas condiciones sociales.
La mujer va, muy de a poco, dejando de estar sólo adentro , y comienza
a ganar espacio en el afuera. Empero, las representaciones de género propias
de la sociedad argentina se trasladan al ámbito laboral e interactúan
con las nuevas exigencias y condicionantes productivas y económicas, determinando
la división sexual del trabajo.
La calidad de la tarea realizada motiva que nuevas empresas productoras de indumentaria
se radicaran en la región a partir de los años `60, entre ellas
Linotex , Filus, Abda, Degleue, Piccione, entre otras. En esta época aparecen
mujeres emprendedoras tales como Lucy Jure, Juana Yapur de Sterlichio, Mercedes
Rajal, Sra. de Massuh , primeras empresarias que lograron sus marcas propias.
Los años de la década del 70 amanecían con miles de mujeres
que se trasladaban en sus bicicletas a los talleres de la confección, reteniéndose
también para ellas la responsabilidad casi exclusiva de las tareas de atención
y cuidado del hogar y de los hijos, que las esperaba en el momento del retorno.
El ingreso real de las familias aumentó notablemente dado que la mujer
se incorporó con eficiencia y compromiso al ciclo de la producción.
En esos tiempos la ciudad contaba con más del 25% de la mano de obra femenina
ocupada en la costura industrial. Sin embargo, se siguen reservando a las mujeres
los puestos más alejados del poder de decisión y ellas siguen manteniendo
las tareas más rutinarias, menos creativas y escasamente valoradas. Prueba
de ello son los niveles de representación femenina en los sectores de conducción
gremial de FONIVA, pese a al sistemático crecimiento de las tasas de participación
femenina en el padrón de afiliados al Sindicato.
Cuando la Empresa ANNAN se desmembró, ofreció a algunas de sus ex
trabajadoras como parte de las indemnizaciones, las maquinarias y demás
equipos que podían ser utilizados para la producción de indumentaria.
Este hecho trajo aparejado la formación de pequeños talleres, conformados
por ex jefas de línea y operarias, dedicadas a la producción de
productos de terceros ("fasoneros" ) pertenecientes a las nuevas empresas
que se habían radicado en la región y también para empresas
de Bs.As. . Claro que el trabajo "de fasón" instala la dependencia
de las micro - empresas locales a empresas medianas y grandes de la Capital Federal,
lo que reproduce, en el ámbito laboral, la situación de dependencia
que caracteriza las relaciones de género
En la segunda mitad de la década del ´70, el programa de la dictadura
favoreció a un grupo de grandes empresas tanto nacionales como transnacionales
por lo que la pequeña empresa confeccionista pergaminense, de fuertes rasgos
familiares, fue la más perjudicada por este nuevo modelo económico.
A pesar de su esfuerzo sostenido y de su lucha cotidiana, la mujer de Pergamino
fue también víctima de un poder socio- político que no sólo
hizo terrorismo de estado sino también terrorismo económico.
A partir del ´76 desembarcaron en la ciudad empresas extranjeras: Fiorucci,
Wrangler, Calvin Kliein, Levi´s, Lee, Fus, en virtud de la facilidad para
la obtención de mano de obra femenina altamente especializada. Estas empresas
llegaron a ocupar entre 300 y 800 operarias cada una, el 95 % mujeres.
A la vez, se van poco a poco consolidando Talleres "Fasoneros" en la
ciudad, conducidos algunos por las emprendedoras Sras de Monachino, de Ragna,
de Avila, entre otras. Debido al aumento de la demanda de sus productos todos
estos Talleres lograron altos niveles de comercialización gracias a los
esfuerzos sostenidos de mano de obra fundamentalmente femenina. Estos talleres
en su época de auge llegaron a ocupar entre 50 y 80 mujeres cada uno.
En las entrevistas realizadas con las obreras del Vestido, éstas coinciden
en que los emprendedores locales, pequeños y grandes empresarios ( varones
en su mayoría) fundaron con esfuerzo el mundo de la confección.
Cuentan cómo nacieron marcas propias de la ciudad, se realizaron lavados
de jeans, el mercado comenzó a abrirse y se mejoró la producción
local debido a la implementación de las nuevas tecnologías. Esta
etapa de crecimiento industrial congregó al 25% de las mujeres habitantes
del partido en puestos de confección y está presente en el imaginario
colectivo que esto fue lo que contribuyó para que la localidad fuera conocida
como la "Perla del Norte" bonaerense y nombrada "capital confeccionista
del país", título recibido gracias al esfuerzo de la alianza
realizada entre empresarios y empleadas en el marco del crecimiento nacional.
La manera como estaba organizada la producción en la ciudad durante las
décadas del ´80 y ´90 hizo imposible que compitiera de manera
eficiente con la ropa importada. Los empresarios no supieron modificar el paradigma
productivo hegemónico para adaptarse a las nuevas pautas impuestas por
el posfordismo.
Así, esta industria fue de las más golpeadas en la década
del ´90 debido a que la importación a menor costo, aniquiló
las economías regionales del país, con lo que esto significó,
en Pergamino, con el cierre progresivo de Talleres. Esto generó la pérdida
de las competencias que habían logrado construir tantas mujeres, cuestión
muy difícil de recuperar en un sistema educativo que desconoce hasta el
momento las necesidades del mundo de la producción.
Ante la realidad macroeconómica emergente luego de fines del 2001, las
pequeñas empresas productoras, debieron replantear sus formas de vinculación
con el mercado para poder subsistir. Entre ellas, pudieron sobrevivir empresas
conducidas por mujeres talentosas tales como Ana Sterlichio (con su prestigiosa
Moda de alcance internacional) .
Silvia Mundo ( con sus blusas ), Olga Verón de Anías ( con sus "jeans")
Teresa Quintero ( con sus camisas), Nilda Machain ( con sus bordados) .
Ésta última lo dice, en el Diario "La Nación"
del 20/2/2003:
" Todo era difícil. No tenía plata para alquilar un local.
Armé el primer taller en el living de mi casa. Mis primeras empleadas
fueron hermanas, primas y tías, que me ayudaron a crecer como pequeña
productora textil
Estábamos todo el día bordando, incluso
de noche
"
Muchos empresarios no lograron la supervivencia y el default hizo también
brutal impacto en la economía de cada hogar pergaminense. Una vez más,
fueron las mujeres las que enfrentaron esta adversidad generando en sus garages,
en sus pasillos, pequeños "tallercitos" armados con muy pocas
máquinas de coser, que sobrevivieron gracias al sacrificio de quienes
hasta ayer eran operarias y ahora se ven, de pronto, convertidas en micro-emprendoras.
De nuevo, escuchemos la voz de Nilda Machain :
Durante la recesión tuvimos que achicarnos y evitar gastos
Ahora
todo es diferente. Desde hace un año la actividad viene en alza y he
podido incorporar nuevos empleados. .. Hay días que tenemos que rechazar
trabajos"
Sin embargo, el orden patriarcal sigue intacto, porque esta lógica de
dominio masculino sigue instalada en las representaciones sociales de las mismas
mujeres. Esto se advierte tanto en los cuadros dirigenciales de FONIVA como
en la Asociación de Confeccionistas y en la Cámara de Industria,
Comercio y Servicios de la ciudad, donde el "cupo" femenino brilla
por su escasísima presencia.
EN SINTESIS:
El origen de la industria pergaminense de la confección fue impulsado
por la colectividad sirio - libanesa, que abrió las puertas del trabajo
a la mujer.
En virtud de esto, para compensar la ausencia durante 8 horas de su casa, ésta
redobló su tarea, realizando, al volver de su jornada laboral, también
las tareas domésticas y la orientación de sus hijos.
Años más tarde, la industria decayó y algunos talleres
confeccionistas sobrevivieron a la crisis nacional por el esfuerzo mancomunado
de empresarios y obreras.
Luego, la globalización dejó sin trabajo a miles de mujeres pergaminenses.
A pesar de esta adversidad, algunas obreras despedidas, supieron, con creatividad
y dedicación, iniciar sus propios emprendimientos, a partir de los cuales
Pergamino asiste a un renacer de esta actividad, y vuelve a posicionarse como
Distrito Industrial de la Indumentaria.
CONCLUSION FINAL :
El lema de los industriales es "Sin Industria no hay Nación".Parafraseándolo,
algunos dicen: "Sin Industria de la Confección, no hay Pergamino".
Y en esto son las mujeres las que, silenciosa pero efectivamente, han sido protagonistas,
en los primeros tiempos, en segundo plano, acompañando al hombre, en
este caso, al empresario. Pero, en nuestros días, ya las mujeres pergaminenses
han comenzado a seguir los pasos de la legendaria Lucy Jure, protagonizando
el nuevo desarrollo local también desde otros espacios más relevantes.
En los comienzos del siglo XXI se impone el fortalecimiento de aquellas capacidades
que favorezcan el acceso de las mujeres al mundo del trabajo en condiciones
de equidad.
El desafío hoy es la promoción de la igualdad de oportunidades
para las mujeres en el empleo y la formación profesional vinculados al
mundo de la confección.
Por ello, en las agendas públicas y empresariales de esta ciudad deben
gestionarse aquellas intervenciones que tiendan a reducir las inequidades vinculadas
a la condición de mujer, promoviendo la igualdad de oportunidades y de
trato en la formación y en el acceso al empleo. Asimismo, debe seguirse
contribuyendo al fortalecimiento de las entidades de capacitación a través
de la perspectiva de género y las competencias para la empleabilidad,
en las propuestas pedagógicas de la Escuela de Confeccionistas.
Aún hoy, a pesar de su sostenido esfuerzo laboral, y del incremento de
su participación en la gestión empresarial, las mujeres, en su
gran mayoría, siguen inmersas en la lógica de dominio que presenta
el orden patriarcal. Y en este camino deben plantearse decisiones estratégicas.
Pero en el orden público, no existe tampoco en nuestro Municipio ningún
dispositivo destinado a ocuparse de estas temáticas. Se impone la constitución
de Espacios destinados a la construcción conjunta, entre hombres y mujeres,
de un nuevo pacto de interacción socio - político y laboral, sustentado
en un compromiso ético de equivalencia, paridad, autonomía y solidaridad
inter - género, fundado en ideas de no exclusión.
Los cambios que necesitamos debemos hacerlos juntos, hombres y mujeres, a partir
de pensar una concepción incluyente del Poder, que no se localice en
un sitio, sino que circule en toda la sociedad, en general, y en toda la empresa,
en particular.
Es un imperativo ético para todo el país, y también para
Pergamino, donde la Industria tiene cara de mujer.
Adelante, que la Historia de la Mujer Pergaminense continúa!!!!!!
La escasez de fuentes en nuestro medio es uno de los principales obstáculos
a la hora de reconstruir la historia de la Industria de la Confección en
Pergamino. Una porción importante de las fuentes que han podido utilizarse
son testimonios, producto de recopilaciones de la tradición oral, recuperados
por alumnos de algunas escuelas secundarias del partido ( tales como EET 1, EEM
7, I.C. Rancagua, entre otros) , que en el año 2003 realizaron entrevistas
a actores sociales de este sector industrial, para un Concurso organizado por
la Municipalidad, por un lado, y por la investigación histórica
de la Prof. Marisa Toscani de Churín que indagó sobre la Empresa
Annan , pionera de nuestras industrias confeccionistas en la que muestra el impacto
socio-económico del ingreso de la mujer en el mundo laboral de esta ciudad.
A través de sus trabajos, la memoria colectiva puede resguardar del olvido
acontecimientos históricos que han sido utilizados para la elaboración
del presente texto.
Y el problema de las fuentes en la historia de la Confección de Pergamino
se agrava si el objeto de estudio se relaciona con cuestiones de género,
tema que recorta, aún más, la de por sí escasa documentación.
En este trabajo se intenta abordar a partir de las mencionadas recopilaciones
de tradición oral, una primera aproximación al estudio de de las
mujeres que se dedicaron a trabajar en una Industria que fue el soporte socio
- económico de esta región durante varias décadas. Fue alrededor
de las mujeres que durante años se organizaron en la ciudad las relaciones
de producción y el reparto de riqueza y de poder.
La hipótesis del trabajo es que en general se otorgó a las mujeres
un lugar subordinado respecto de los hombres, salvo alguna excepción. Sin
embargo, en las entrevistas realizadas con obreras se transmite también
como valor fundamental la complementariedad inter - género ya que hombres
y mujeres se necesitan mutuamente para el logro de los proyectos en marcha.
El nacimiento del sector confeccionista en la ciudad se asocia a la creación
de la empresa ANNAN fundada en los años `40 por una familia local, que
se dedicó en sus comienzos a la producción de ropa con marca propia,
obteniendo al poco tiempo la licencia de una marca internacional para la confección
y comercialización en el mercado local. Entre los años `50 y '60
esta empresa contaba con 2.000 ocupados, el 90 % de los cuales eran mujeres. Así
nace la inserción productiva de un gran grupo de la población que
se adapta activamente a las nuevas condiciones sociales.
La mujer va, muy de a poco, dejando de estar sólo adentro , y comienza
a ganar espacio en el afuera. Empero, las representaciones de género propias
de la sociedad argentina se trasladan al ámbito laboral e interactúan
con las nuevas exigencias y condicionantes productivas y económicas, determinando
la división sexual del trabajo.
La calidad de la tarea realizada motiva que nuevas empresas productoras de indumentaria
se radicaran en la región a partir de los años `60, entre ellas
Linotex , Filus, Abda, Degleue, Piccione, entre otras. En esta época aparecen
mujeres emprendedoras tales como Lucy Jure, Juana Yapur de Sterlichio, Mercedes
Rajal, Sra. de Massuh , primeras empresarias que lograron sus marcas propias.
Los años de la década del 70 amanecían con miles de mujeres
que se trasladaban en sus bicicletas a los talleres de la confección, reteniéndose
también para ellas la responsabilidad casi exclusiva de las tareas de atención
y cuidado del hogar y de los hijos, que las esperaba en el momento del retorno.
El ingreso real de las familias aumentó notablemente dado que la mujer
se incorporó con eficiencia y compromiso al ciclo de la producción.
En esos tiempos la ciudad contaba con más del 25% de la mano de obra femenina
ocupada en la costura industrial. Sin embargo, se siguen reservando a las mujeres
los puestos más alejados del poder de decisión y ellas siguen manteniendo
las tareas más rutinarias, menos creativas y escasamente valoradas. Prueba
de ello son los niveles de representación femenina en los sectores de conducción
gremial de FONIVA, pese a al sistemático crecimiento de las tasas de participación
femenina en el padrón de afiliados al Sindicato.
Cuando la Empresa ANNAN se desmembró, ofreció a algunas de sus ex
trabajadoras como parte de las indemnizaciones, las maquinarias y demás
equipos que podían ser utilizados para la producción de indumentaria.
Este hecho trajo aparejado la formación de pequeños talleres, conformados
por ex jefas de línea y operarias, dedicadas a la producción de
productos de terceros ("fasoneros" ) pertenecientes a las nuevas empresas
que se habían radicado en la región y también para empresas
de Bs.As. . Claro que el trabajo "de fasón" instala la dependencia
de las micro - empresas locales a empresas medianas y grandes de la Capital Federal,
lo que reproduce, en el ámbito laboral, la situación de dependencia
que caracteriza las relaciones de género
En la segunda mitad de la década del ´70, el programa de la dictadura
favoreció a un grupo de grandes empresas tanto nacionales como transnacionales
por lo que la pequeña empresa confeccionista pergaminense, de fuertes rasgos
familiares, fue la más perjudicada por este nuevo modelo económico.
A pesar de su esfuerzo sostenido y de su lucha cotidiana, la mujer de Pergamino
fue también víctima de un poder socio- político que no sólo
hizo terrorismo de estado sino también terrorismo económico.
A partir del ´76 desembarcaron en la ciudad empresas extranjeras: Fiorucci,
Wrangler, Calvin Kliein, Levi´s, Lee, Fus, en virtud de la facilidad para
la obtención de mano de obra femenina altamente especializada. Estas empresas
llegaron a ocupar entre 300 y 800 operarias cada una, el 95 % mujeres.
A la vez, se van poco a poco consolidando Talleres "Fasoneros" en la
ciudad, conducidos algunos por las emprendedoras Sras de Monachino, de Ragna,
de Avila, entre otras. Debido al aumento de la demanda de sus productos todos
estos Talleres lograron altos niveles de comercialización gracias a los
esfuerzos sostenidos de mano de obra fundamentalmente femenina. Estos talleres
en su época de auge llegaron a ocupar entre 50 y 80 mujeres cada uno.
En las entrevistas realizadas con las obreras del Vestido, éstas coinciden
en que los emprendedores locales, pequeños y grandes empresarios ( varones
en su mayoría) fundaron con esfuerzo el mundo de la confección.
Cuentan cómo nacieron marcas propias de la ciudad, se realizaron lavados
de jeans, el mercado comenzó a abrirse y se mejoró la producción
local debido a la implementación de las nuevas tecnologías. Esta
etapa de crecimiento industrial congregó al 25% de las mujeres habitantes
del partido en puestos de confección y está presente en el imaginario
colectivo que esto fue lo que contribuyó para que la localidad fuera conocida
como la "Perla del Norte" bonaerense y nombrada "capital confeccionista
del país", título recibido gracias al esfuerzo de la alianza
realizada entre empresarios y empleadas en el marco del crecimiento nacional.
La manera como estaba organizada la producción en la ciudad durante las
décadas del ´80 y ´90 hizo imposible que compitiera de manera
eficiente con la ropa importada. Los empresarios no supieron modificar el paradigma
productivo hegemónico para adaptarse a las nuevas pautas impuestas por
el posfordismo.
Así, esta industria fue de las más golpeadas en la década
del ´90 debido a que la importación a menor costo, aniquiló
las economías regionales del país, con lo que esto significó,
en Pergamino, con el cierre progresivo de Talleres. Esto generó la pérdida
de las competencias que habían logrado construir tantas mujeres, cuestión
muy difícil de recuperar en un sistema educativo que desconoce hasta el
momento las necesidades del mundo de la producción.
Ante la realidad macroeconómica emergente luego de fines del 2001, las
pequeñas empresas productoras, debieron replantear sus formas de vinculación
con el mercado para poder subsistir. Entre ellas, pudieron sobrevivir empresas
conducidas por mujeres talentosas tales como Ana Sterlichio (con su prestigiosa
Moda de alcance internacional) .
Silvia Mundo ( con sus blusas ), Olga Verón de Anías ( con sus "jeans")
Teresa Quintero ( con sus camisas), Nilda Machain ( con sus bordados) .
Ésta última lo dice, en el Diario "La Nación"
del 20/2/2003:
" Todo era difícil. No tenía plata para alquilar un local.
Armé el primer taller en el living de mi casa. Mis primeras empleadas
fueron hermanas, primas y tías, que me ayudaron a crecer como pequeña
productora textil
Estábamos todo el día bordando, incluso
de noche
"
Muchos empresarios no lograron la supervivencia y el default hizo también
brutal impacto en la economía de cada hogar pergaminense. Una vez más,
fueron las mujeres las que enfrentaron esta adversidad generando en sus garages,
en sus pasillos, pequeños "tallercitos" armados con muy pocas
máquinas de coser, que sobrevivieron gracias al sacrificio de quienes
hasta ayer eran operarias y ahora se ven, de pronto, convertidas en micro-emprendoras.
De nuevo, escuchemos la voz de Nilda Machain :
Durante la recesión tuvimos que achicarnos y evitar gastos
Ahora
todo es diferente. Desde hace un año la actividad viene en alza y he
podido incorporar nuevos empleados. .. Hay días que tenemos que rechazar
trabajos"
Sin embargo, el orden patriarcal sigue intacto, porque esta lógica de
dominio masculino sigue instalada en las representaciones sociales de las mismas
mujeres. Esto se advierte tanto en los cuadros dirigenciales de FONIVA como
en la Asociación de Confeccionistas y en la Cámara de Industria,
Comercio y Servicios de la ciudad, donde el "cupo" femenino brilla
por su escasísima presencia.
EN SINTESIS:
El origen de la industria pergaminense de la confección fue impulsado
por la colectividad sirio - libanesa, que abrió las puertas del trabajo
a la mujer.
En virtud de esto, para compensar la ausencia durante 8 horas de su casa, ésta
redobló su tarea, realizando, al volver de su jornada laboral, también
las tareas domésticas y la orientación de sus hijos.
Años más tarde, la industria decayó y algunos talleres
confeccionistas sobrevivieron a la crisis nacional por el esfuerzo mancomunado
de empresarios y obreras.
Luego, la globalización dejó sin trabajo a miles de mujeres pergaminenses.
A pesar de esta adversidad, algunas obreras despedidas, supieron, con creatividad
y dedicación, iniciar sus propios emprendimientos, a partir de los cuales
Pergamino asiste a un renacer de esta actividad, y vuelve a posicionarse como
Distrito Industrial de la Indumentaria.
CONCLUSION FINAL :
El lema de los industriales es "Sin Industria no hay Nación".Parafraseándolo,
algunos dicen: "Sin Industria de la Confección, no hay Pergamino".
Y en esto son las mujeres las que, silenciosa pero efectivamente, han sido protagonistas,
en los primeros tiempos, en segundo plano, acompañando al hombre, en
este caso, al empresario. Pero, en nuestros días, ya las mujeres pergaminenses
han comenzado a seguir los pasos de la legendaria Lucy Jure, protagonizando
el nuevo desarrollo local también desde otros espacios más relevantes.
En los comienzos del siglo XXI se impone el fortalecimiento de aquellas capacidades
que favorezcan el acceso de las mujeres al mundo del trabajo en condiciones
de equidad.
El desafío hoy es la promoción de la igualdad de oportunidades
para las mujeres en el empleo y la formación profesional vinculados al
mundo de la confección.
Por ello, en las agendas públicas y empresariales de esta ciudad deben
gestionarse aquellas intervenciones que tiendan a reducir las inequidades vinculadas
a la condición de mujer, promoviendo la igualdad de oportunidades y de
trato en la formación y en el acceso al empleo. Asimismo, debe seguirse
contribuyendo al fortalecimiento de las entidades de capacitación a través
de la perspectiva de género y las competencias para la empleabilidad,
en las propuestas pedagógicas de la Escuela de Confeccionistas.
Aún hoy, a pesar de su sostenido esfuerzo laboral, y del incremento de
su participación en la gestión empresarial, las mujeres, en su
gran mayoría, siguen inmersas en la lógica de dominio que presenta
el orden patriarcal. Y en este camino deben plantearse decisiones estratégicas.
Pero en el orden público, no existe tampoco en nuestro Municipio ningún
dispositivo destinado a ocuparse de estas temáticas. Se impone la constitución
de Espacios destinados a la construcción conjunta, entre hombres y mujeres,
de un nuevo pacto de interacción socio - político y laboral, sustentado
en un compromiso ético de equivalencia, paridad, autonomía y solidaridad
inter - género, fundado en ideas de no exclusión.
Los cambios que necesitamos debemos hacerlos juntos, hombres y mujeres, a partir
de pensar una concepción incluyente del Poder, que no se localice en
un sitio, sino que circule en toda la sociedad, en general, y en toda la empresa,
en particular.
Es un imperativo ético para todo el país, y también para
Pergamino, donde la Industria tiene cara de mujer.
Adelante, que la Historia de la Mujer Pergaminense continúa!!!!!!