Pergamino: donde la industria tiene cara de mujer
( Apuntes para una historia de las Mujeres Pergaminenses del Sector Confeccionista)
Lic. Ma. Cristina Ruffini de Lasagna

La escasez de fuentes en nuestro medio es uno de los principales obstáculos a la hora de reconstruir la historia de la Industria de la Confección en Pergamino. Una porción importante de las fuentes que han podido utilizarse son testimonios, producto de recopilaciones de la tradición oral, recuperados por alumnos de algunas escuelas secundarias del partido ( tales como EET 1, EEM 7, I.C. Rancagua, entre otros) , que en el año 2003 realizaron entrevistas a actores sociales de este sector industrial, para un Concurso organizado por la Municipalidad, por un lado, y por la investigación histórica de la Prof. Marisa Toscani de Churín que indagó sobre la Empresa Annan , pionera de nuestras industrias confeccionistas en la que muestra el impacto socio-económico del ingreso de la mujer en el mundo laboral de esta ciudad. A través de sus trabajos, la memoria colectiva puede resguardar del olvido acontecimientos históricos que han sido utilizados para la elaboración del presente texto.
Y el problema de las fuentes en la historia de la Confección de Pergamino se agrava si el objeto de estudio se relaciona con cuestiones de género, tema que recorta, aún más, la de por sí escasa documentación.
En este trabajo se intenta abordar a partir de las mencionadas recopilaciones de tradición oral, una primera aproximación al estudio de de las mujeres que se dedicaron a trabajar en una Industria que fue el soporte socio - económico de esta región durante varias décadas. Fue alrededor de las mujeres que durante años se organizaron en la ciudad las relaciones de producción y el reparto de riqueza y de poder.
La hipótesis del trabajo es que en general se otorgó a las mujeres un lugar subordinado respecto de los hombres, salvo alguna excepción. Sin embargo, en las entrevistas realizadas con obreras se transmite también como valor fundamental la complementariedad inter - género ya que hombres y mujeres se necesitan mutuamente para el logro de los proyectos en marcha.
El nacimiento del sector confeccionista en la ciudad se asocia a la creación de la empresa ANNAN fundada en los años `40 por una familia local, que se dedicó en sus comienzos a la producción de ropa con marca propia, obteniendo al poco tiempo la licencia de una marca internacional para la confección y comercialización en el mercado local. Entre los años `50 y '60 esta empresa contaba con 2.000 ocupados, el 90 % de los cuales eran mujeres. Así nace la inserción productiva de un gran grupo de la población que se adapta activamente a las nuevas condiciones sociales.
La mujer va, muy de a poco, dejando de estar sólo adentro , y comienza a ganar espacio en el afuera. Empero, las representaciones de género propias de la sociedad argentina se trasladan al ámbito laboral e interactúan con las nuevas exigencias y condicionantes productivas y económicas, determinando la división sexual del trabajo.
La calidad de la tarea realizada motiva que nuevas empresas productoras de indumentaria se radicaran en la región a partir de los años `60, entre ellas Linotex , Filus, Abda, Degleue, Piccione, entre otras. En esta época aparecen mujeres emprendedoras tales como Lucy Jure, Juana Yapur de Sterlichio, Mercedes Rajal, Sra. de Massuh , primeras empresarias que lograron sus marcas propias.
Los años de la década del 70 amanecían con miles de mujeres que se trasladaban en sus bicicletas a los talleres de la confección, reteniéndose también para ellas la responsabilidad casi exclusiva de las tareas de atención y cuidado del hogar y de los hijos, que las esperaba en el momento del retorno.
El ingreso real de las familias aumentó notablemente dado que la mujer se incorporó con eficiencia y compromiso al ciclo de la producción. En esos tiempos la ciudad contaba con más del 25% de la mano de obra femenina ocupada en la costura industrial. Sin embargo, se siguen reservando a las mujeres los puestos más alejados del poder de decisión y ellas siguen manteniendo las tareas más rutinarias, menos creativas y escasamente valoradas. Prueba de ello son los niveles de representación femenina en los sectores de conducción gremial de FONIVA, pese a al sistemático crecimiento de las tasas de participación femenina en el padrón de afiliados al Sindicato.
Cuando la Empresa ANNAN se desmembró, ofreció a algunas de sus ex trabajadoras como parte de las indemnizaciones, las maquinarias y demás equipos que podían ser utilizados para la producción de indumentaria. Este hecho trajo aparejado la formación de pequeños talleres, conformados por ex jefas de línea y operarias, dedicadas a la producción de productos de terceros ("fasoneros" ) pertenecientes a las nuevas empresas que se habían radicado en la región y también para empresas de Bs.As. . Claro que el trabajo "de fasón" instala la dependencia de las micro - empresas locales a empresas medianas y grandes de la Capital Federal, lo que reproduce, en el ámbito laboral, la situación de dependencia que caracteriza las relaciones de género
En la segunda mitad de la década del ´70, el programa de la dictadura favoreció a un grupo de grandes empresas tanto nacionales como transnacionales por lo que la pequeña empresa confeccionista pergaminense, de fuertes rasgos familiares, fue la más perjudicada por este nuevo modelo económico. A pesar de su esfuerzo sostenido y de su lucha cotidiana, la mujer de Pergamino fue también víctima de un poder socio- político que no sólo hizo terrorismo de estado sino también terrorismo económico.
A partir del ´76 desembarcaron en la ciudad empresas extranjeras: Fiorucci, Wrangler, Calvin Kliein, Levi´s, Lee, Fus, en virtud de la facilidad para la obtención de mano de obra femenina altamente especializada. Estas empresas llegaron a ocupar entre 300 y 800 operarias cada una, el 95 % mujeres.
A la vez, se van poco a poco consolidando Talleres "Fasoneros" en la ciudad, conducidos algunos por las emprendedoras Sras de Monachino, de Ragna, de Avila, entre otras. Debido al aumento de la demanda de sus productos todos estos Talleres lograron altos niveles de comercialización gracias a los esfuerzos sostenidos de mano de obra fundamentalmente femenina. Estos talleres en su época de auge llegaron a ocupar entre 50 y 80 mujeres cada uno.
En las entrevistas realizadas con las obreras del Vestido, éstas coinciden en que los emprendedores locales, pequeños y grandes empresarios ( varones en su mayoría) fundaron con esfuerzo el mundo de la confección. Cuentan cómo nacieron marcas propias de la ciudad, se realizaron lavados de jeans, el mercado comenzó a abrirse y se mejoró la producción local debido a la implementación de las nuevas tecnologías. Esta etapa de crecimiento industrial congregó al 25% de las mujeres habitantes del partido en puestos de confección y está presente en el imaginario colectivo que esto fue lo que contribuyó para que la localidad fuera conocida como la "Perla del Norte" bonaerense y nombrada "capital confeccionista del país", título recibido gracias al esfuerzo de la alianza realizada entre empresarios y empleadas en el marco del crecimiento nacional.
La manera como estaba organizada la producción en la ciudad durante las décadas del ´80 y ´90 hizo imposible que compitiera de manera eficiente con la ropa importada. Los empresarios no supieron modificar el paradigma productivo hegemónico para adaptarse a las nuevas pautas impuestas por el posfordismo.
Así, esta industria fue de las más golpeadas en la década del ´90 debido a que la importación a menor costo, aniquiló las economías regionales del país, con lo que esto significó, en Pergamino, con el cierre progresivo de Talleres. Esto generó la pérdida de las competencias que habían logrado construir tantas mujeres, cuestión muy difícil de recuperar en un sistema educativo que desconoce hasta el momento las necesidades del mundo de la producción.
Ante la realidad macroeconómica emergente luego de fines del 2001, las pequeñas empresas productoras, debieron replantear sus formas de vinculación con el mercado para poder subsistir. Entre ellas, pudieron sobrevivir empresas conducidas por mujeres talentosas tales como Ana Sterlichio (con su prestigiosa Moda de alcance internacional) .
Silvia Mundo ( con sus blusas ), Olga Verón de Anías ( con sus "jeans") Teresa Quintero ( con sus camisas), Nilda Machain ( con sus bordados) .

Ésta última lo dice, en el Diario "La Nación" del 20/2/2003:

" Todo era difícil. No tenía plata para alquilar un local. Armé el primer taller en el living de mi casa. Mis primeras empleadas fueron hermanas, primas y tías, que me ayudaron a crecer como pequeña productora textil… Estábamos todo el día bordando, incluso de noche…"

Muchos empresarios no lograron la supervivencia y el default hizo también brutal impacto en la economía de cada hogar pergaminense. Una vez más, fueron las mujeres las que enfrentaron esta adversidad generando en sus garages, en sus pasillos, pequeños "tallercitos" armados con muy pocas máquinas de coser, que sobrevivieron gracias al sacrificio de quienes hasta ayer eran operarias y ahora se ven, de pronto, convertidas en micro-emprendoras.

De nuevo, escuchemos la voz de Nilda Machain :

Durante la recesión tuvimos que achicarnos y evitar gastos… Ahora todo es diferente. Desde hace un año la actividad viene en alza y he podido incorporar nuevos empleados. .. Hay días que tenemos que rechazar trabajos"

Sin embargo, el orden patriarcal sigue intacto, porque esta lógica de dominio masculino sigue instalada en las representaciones sociales de las mismas mujeres. Esto se advierte tanto en los cuadros dirigenciales de FONIVA como en la Asociación de Confeccionistas y en la Cámara de Industria, Comercio y Servicios de la ciudad, donde el "cupo" femenino brilla por su escasísima presencia.

EN SINTESIS:

El origen de la industria pergaminense de la confección fue impulsado por la colectividad sirio - libanesa, que abrió las puertas del trabajo a la mujer.
En virtud de esto, para compensar la ausencia durante 8 horas de su casa, ésta redobló su tarea, realizando, al volver de su jornada laboral, también las tareas domésticas y la orientación de sus hijos.
Años más tarde, la industria decayó y algunos talleres confeccionistas sobrevivieron a la crisis nacional por el esfuerzo mancomunado de empresarios y obreras.
Luego, la globalización dejó sin trabajo a miles de mujeres pergaminenses. A pesar de esta adversidad, algunas obreras despedidas, supieron, con creatividad y dedicación, iniciar sus propios emprendimientos, a partir de los cuales Pergamino asiste a un renacer de esta actividad, y vuelve a posicionarse como Distrito Industrial de la Indumentaria.

CONCLUSION FINAL :

El lema de los industriales es "Sin Industria no hay Nación".Parafraseándolo, algunos dicen: "Sin Industria de la Confección, no hay Pergamino". Y en esto son las mujeres las que, silenciosa pero efectivamente, han sido protagonistas, en los primeros tiempos, en segundo plano, acompañando al hombre, en este caso, al empresario. Pero, en nuestros días, ya las mujeres pergaminenses han comenzado a seguir los pasos de la legendaria Lucy Jure, protagonizando el nuevo desarrollo local también desde otros espacios más relevantes.
En los comienzos del siglo XXI se impone el fortalecimiento de aquellas capacidades que favorezcan el acceso de las mujeres al mundo del trabajo en condiciones de equidad.
El desafío hoy es la promoción de la igualdad de oportunidades para las mujeres en el empleo y la formación profesional vinculados al mundo de la confección.
Por ello, en las agendas públicas y empresariales de esta ciudad deben gestionarse aquellas intervenciones que tiendan a reducir las inequidades vinculadas a la condición de mujer, promoviendo la igualdad de oportunidades y de trato en la formación y en el acceso al empleo. Asimismo, debe seguirse contribuyendo al fortalecimiento de las entidades de capacitación a través de la perspectiva de género y las competencias para la empleabilidad, en las propuestas pedagógicas de la Escuela de Confeccionistas.
Aún hoy, a pesar de su sostenido esfuerzo laboral, y del incremento de su participación en la gestión empresarial, las mujeres, en su gran mayoría, siguen inmersas en la lógica de dominio que presenta el orden patriarcal. Y en este camino deben plantearse decisiones estratégicas. Pero en el orden público, no existe tampoco en nuestro Municipio ningún dispositivo destinado a ocuparse de estas temáticas. Se impone la constitución de Espacios destinados a la construcción conjunta, entre hombres y mujeres, de un nuevo pacto de interacción socio - político y laboral, sustentado en un compromiso ético de equivalencia, paridad, autonomía y solidaridad inter - género, fundado en ideas de no exclusión.
Los cambios que necesitamos debemos hacerlos juntos, hombres y mujeres, a partir de pensar una concepción incluyente del Poder, que no se localice en un sitio, sino que circule en toda la sociedad, en general, y en toda la empresa, en particular.
Es un imperativo ético para todo el país, y también para Pergamino, donde la Industria tiene cara de mujer.
Adelante, que la Historia de la Mujer Pergaminense continúa!!!!!!




La escasez de fuentes en nuestro medio es uno de los principales obstáculos a la hora de reconstruir la historia de la Industria de la Confección en Pergamino. Una porción importante de las fuentes que han podido utilizarse son testimonios, producto de recopilaciones de la tradición oral, recuperados por alumnos de algunas escuelas secundarias del partido ( tales como EET 1, EEM 7, I.C. Rancagua, entre otros) , que en el año 2003 realizaron entrevistas a actores sociales de este sector industrial, para un Concurso organizado por la Municipalidad, por un lado, y por la investigación histórica de la Prof. Marisa Toscani de Churín que indagó sobre la Empresa Annan , pionera de nuestras industrias confeccionistas en la que muestra el impacto socio-económico del ingreso de la mujer en el mundo laboral de esta ciudad. A través de sus trabajos, la memoria colectiva puede resguardar del olvido acontecimientos históricos que han sido utilizados para la elaboración del presente texto.
Y el problema de las fuentes en la historia de la Confección de Pergamino se agrava si el objeto de estudio se relaciona con cuestiones de género, tema que recorta, aún más, la de por sí escasa documentación.
En este trabajo se intenta abordar a partir de las mencionadas recopilaciones de tradición oral, una primera aproximación al estudio de de las mujeres que se dedicaron a trabajar en una Industria que fue el soporte socio - económico de esta región durante varias décadas. Fue alrededor de las mujeres que durante años se organizaron en la ciudad las relaciones de producción y el reparto de riqueza y de poder.
La hipótesis del trabajo es que en general se otorgó a las mujeres un lugar subordinado respecto de los hombres, salvo alguna excepción. Sin embargo, en las entrevistas realizadas con obreras se transmite también como valor fundamental la complementariedad inter - género ya que hombres y mujeres se necesitan mutuamente para el logro de los proyectos en marcha.
El nacimiento del sector confeccionista en la ciudad se asocia a la creación de la empresa ANNAN fundada en los años `40 por una familia local, que se dedicó en sus comienzos a la producción de ropa con marca propia, obteniendo al poco tiempo la licencia de una marca internacional para la confección y comercialización en el mercado local. Entre los años `50 y '60 esta empresa contaba con 2.000 ocupados, el 90 % de los cuales eran mujeres. Así nace la inserción productiva de un gran grupo de la población que se adapta activamente a las nuevas condiciones sociales.
La mujer va, muy de a poco, dejando de estar sólo adentro , y comienza a ganar espacio en el afuera. Empero, las representaciones de género propias de la sociedad argentina se trasladan al ámbito laboral e interactúan con las nuevas exigencias y condicionantes productivas y económicas, determinando la división sexual del trabajo.
La calidad de la tarea realizada motiva que nuevas empresas productoras de indumentaria se radicaran en la región a partir de los años `60, entre ellas Linotex , Filus, Abda, Degleue, Piccione, entre otras. En esta época aparecen mujeres emprendedoras tales como Lucy Jure, Juana Yapur de Sterlichio, Mercedes Rajal, Sra. de Massuh , primeras empresarias que lograron sus marcas propias.
Los años de la década del 70 amanecían con miles de mujeres que se trasladaban en sus bicicletas a los talleres de la confección, reteniéndose también para ellas la responsabilidad casi exclusiva de las tareas de atención y cuidado del hogar y de los hijos, que las esperaba en el momento del retorno.
El ingreso real de las familias aumentó notablemente dado que la mujer se incorporó con eficiencia y compromiso al ciclo de la producción. En esos tiempos la ciudad contaba con más del 25% de la mano de obra femenina ocupada en la costura industrial. Sin embargo, se siguen reservando a las mujeres los puestos más alejados del poder de decisión y ellas siguen manteniendo las tareas más rutinarias, menos creativas y escasamente valoradas. Prueba de ello son los niveles de representación femenina en los sectores de conducción gremial de FONIVA, pese a al sistemático crecimiento de las tasas de participación femenina en el padrón de afiliados al Sindicato.
Cuando la Empresa ANNAN se desmembró, ofreció a algunas de sus ex trabajadoras como parte de las indemnizaciones, las maquinarias y demás equipos que podían ser utilizados para la producción de indumentaria. Este hecho trajo aparejado la formación de pequeños talleres, conformados por ex jefas de línea y operarias, dedicadas a la producción de productos de terceros ("fasoneros" ) pertenecientes a las nuevas empresas que se habían radicado en la región y también para empresas de Bs.As. . Claro que el trabajo "de fasón" instala la dependencia de las micro - empresas locales a empresas medianas y grandes de la Capital Federal, lo que reproduce, en el ámbito laboral, la situación de dependencia que caracteriza las relaciones de género
En la segunda mitad de la década del ´70, el programa de la dictadura favoreció a un grupo de grandes empresas tanto nacionales como transnacionales por lo que la pequeña empresa confeccionista pergaminense, de fuertes rasgos familiares, fue la más perjudicada por este nuevo modelo económico. A pesar de su esfuerzo sostenido y de su lucha cotidiana, la mujer de Pergamino fue también víctima de un poder socio- político que no sólo hizo terrorismo de estado sino también terrorismo económico.
A partir del ´76 desembarcaron en la ciudad empresas extranjeras: Fiorucci, Wrangler, Calvin Kliein, Levi´s, Lee, Fus, en virtud de la facilidad para la obtención de mano de obra femenina altamente especializada. Estas empresas llegaron a ocupar entre 300 y 800 operarias cada una, el 95 % mujeres.
A la vez, se van poco a poco consolidando Talleres "Fasoneros" en la ciudad, conducidos algunos por las emprendedoras Sras de Monachino, de Ragna, de Avila, entre otras. Debido al aumento de la demanda de sus productos todos estos Talleres lograron altos niveles de comercialización gracias a los esfuerzos sostenidos de mano de obra fundamentalmente femenina. Estos talleres en su época de auge llegaron a ocupar entre 50 y 80 mujeres cada uno.
En las entrevistas realizadas con las obreras del Vestido, éstas coinciden en que los emprendedores locales, pequeños y grandes empresarios ( varones en su mayoría) fundaron con esfuerzo el mundo de la confección. Cuentan cómo nacieron marcas propias de la ciudad, se realizaron lavados de jeans, el mercado comenzó a abrirse y se mejoró la producción local debido a la implementación de las nuevas tecnologías. Esta etapa de crecimiento industrial congregó al 25% de las mujeres habitantes del partido en puestos de confección y está presente en el imaginario colectivo que esto fue lo que contribuyó para que la localidad fuera conocida como la "Perla del Norte" bonaerense y nombrada "capital confeccionista del país", título recibido gracias al esfuerzo de la alianza realizada entre empresarios y empleadas en el marco del crecimiento nacional.
La manera como estaba organizada la producción en la ciudad durante las décadas del ´80 y ´90 hizo imposible que compitiera de manera eficiente con la ropa importada. Los empresarios no supieron modificar el paradigma productivo hegemónico para adaptarse a las nuevas pautas impuestas por el posfordismo.
Así, esta industria fue de las más golpeadas en la década del ´90 debido a que la importación a menor costo, aniquiló las economías regionales del país, con lo que esto significó, en Pergamino, con el cierre progresivo de Talleres. Esto generó la pérdida de las competencias que habían logrado construir tantas mujeres, cuestión muy difícil de recuperar en un sistema educativo que desconoce hasta el momento las necesidades del mundo de la producción.
Ante la realidad macroeconómica emergente luego de fines del 2001, las pequeñas empresas productoras, debieron replantear sus formas de vinculación con el mercado para poder subsistir. Entre ellas, pudieron sobrevivir empresas conducidas por mujeres talentosas tales como Ana Sterlichio (con su prestigiosa Moda de alcance internacional) .
Silvia Mundo ( con sus blusas ), Olga Verón de Anías ( con sus "jeans") Teresa Quintero ( con sus camisas), Nilda Machain ( con sus bordados) .

Ésta última lo dice, en el Diario "La Nación" del 20/2/2003:

" Todo era difícil. No tenía plata para alquilar un local. Armé el primer taller en el living de mi casa. Mis primeras empleadas fueron hermanas, primas y tías, que me ayudaron a crecer como pequeña productora textil… Estábamos todo el día bordando, incluso de noche…"

Muchos empresarios no lograron la supervivencia y el default hizo también brutal impacto en la economía de cada hogar pergaminense. Una vez más, fueron las mujeres las que enfrentaron esta adversidad generando en sus garages, en sus pasillos, pequeños "tallercitos" armados con muy pocas máquinas de coser, que sobrevivieron gracias al sacrificio de quienes hasta ayer eran operarias y ahora se ven, de pronto, convertidas en micro-emprendoras.

De nuevo, escuchemos la voz de Nilda Machain :

Durante la recesión tuvimos que achicarnos y evitar gastos… Ahora todo es diferente. Desde hace un año la actividad viene en alza y he podido incorporar nuevos empleados. .. Hay días que tenemos que rechazar trabajos"

Sin embargo, el orden patriarcal sigue intacto, porque esta lógica de dominio masculino sigue instalada en las representaciones sociales de las mismas mujeres. Esto se advierte tanto en los cuadros dirigenciales de FONIVA como en la Asociación de Confeccionistas y en la Cámara de Industria, Comercio y Servicios de la ciudad, donde el "cupo" femenino brilla por su escasísima presencia.

EN SINTESIS:

El origen de la industria pergaminense de la confección fue impulsado por la colectividad sirio - libanesa, que abrió las puertas del trabajo a la mujer.
En virtud de esto, para compensar la ausencia durante 8 horas de su casa, ésta redobló su tarea, realizando, al volver de su jornada laboral, también las tareas domésticas y la orientación de sus hijos.
Años más tarde, la industria decayó y algunos talleres confeccionistas sobrevivieron a la crisis nacional por el esfuerzo mancomunado de empresarios y obreras.
Luego, la globalización dejó sin trabajo a miles de mujeres pergaminenses. A pesar de esta adversidad, algunas obreras despedidas, supieron, con creatividad y dedicación, iniciar sus propios emprendimientos, a partir de los cuales Pergamino asiste a un renacer de esta actividad, y vuelve a posicionarse como Distrito Industrial de la Indumentaria.

CONCLUSION FINAL :

El lema de los industriales es "Sin Industria no hay Nación".Parafraseándolo, algunos dicen: "Sin Industria de la Confección, no hay Pergamino". Y en esto son las mujeres las que, silenciosa pero efectivamente, han sido protagonistas, en los primeros tiempos, en segundo plano, acompañando al hombre, en este caso, al empresario. Pero, en nuestros días, ya las mujeres pergaminenses han comenzado a seguir los pasos de la legendaria Lucy Jure, protagonizando el nuevo desarrollo local también desde otros espacios más relevantes.
En los comienzos del siglo XXI se impone el fortalecimiento de aquellas capacidades que favorezcan el acceso de las mujeres al mundo del trabajo en condiciones de equidad.
El desafío hoy es la promoción de la igualdad de oportunidades para las mujeres en el empleo y la formación profesional vinculados al mundo de la confección.
Por ello, en las agendas públicas y empresariales de esta ciudad deben gestionarse aquellas intervenciones que tiendan a reducir las inequidades vinculadas a la condición de mujer, promoviendo la igualdad de oportunidades y de trato en la formación y en el acceso al empleo. Asimismo, debe seguirse contribuyendo al fortalecimiento de las entidades de capacitación a través de la perspectiva de género y las competencias para la empleabilidad, en las propuestas pedagógicas de la Escuela de Confeccionistas.
Aún hoy, a pesar de su sostenido esfuerzo laboral, y del incremento de su participación en la gestión empresarial, las mujeres, en su gran mayoría, siguen inmersas en la lógica de dominio que presenta el orden patriarcal. Y en este camino deben plantearse decisiones estratégicas. Pero en el orden público, no existe tampoco en nuestro Municipio ningún dispositivo destinado a ocuparse de estas temáticas. Se impone la constitución de Espacios destinados a la construcción conjunta, entre hombres y mujeres, de un nuevo pacto de interacción socio - político y laboral, sustentado en un compromiso ético de equivalencia, paridad, autonomía y solidaridad inter - género, fundado en ideas de no exclusión.
Los cambios que necesitamos debemos hacerlos juntos, hombres y mujeres, a partir de pensar una concepción incluyente del Poder, que no se localice en un sitio, sino que circule en toda la sociedad, en general, y en toda la empresa, en particular.
Es un imperativo ético para todo el país, y también para Pergamino, donde la Industria tiene cara de mujer.
Adelante, que la Historia de la Mujer Pergaminense continúa!!!!!!